sábado, 22 de julio de 2017

Poblado de Atacco reclama incumplimiento de prórroga



Semadet considera que cambio de vertedero va bien, pero requiere hasta octubre para terminar estación de transferencia.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

No terminan los problemas políticos para el cierre del vertedero de Atacco, en la meseta de Tapalpa. Los vecinos de la comunidad le reclamaron ayer al director de gobierno de la Secretaría General de Gobierno, Rubén Efraín Palacios Morquecho, que no se cumpla con las mejoras físicas ofrecidas a la comunidad, en particular, la reparación de una calle, la dotación de una ambulancia, la constitución adecuada de la delegación municipal y el control de los daños que de forma cotidiana les ocasiona el basurero contiguo.

"No tuvimos acuerdos mayores, no se firmó nada, y les hemos hecho saber que el martes 25 de julio se vence la prórroga, y no hay disposición a ampliarla ante la falta de esa respuesta; ellos señalaron que acudirán al pueblo y darán sus argumentos para que se conceda", explicó el abogado de los quejosos, Guadalupe Espinoza Sauceda.

Sin embargo, aseguró el director general de Protección y Gestión Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), Rigoberto Román López, fue optimista, y dijo al salir de la reunión que el avance de la construcción de la estación de transferencia, en la comunidad de Fronteras, ya es importante, porque se lograron 2.5 millones de pesos federales para hacerla, mientras el ayuntamiento local ha conseguido el recurso necesario para la compra del predio, como está pactado entre ambas partes.

"Evidentemente, requerimos de más plazo para terminar, pero se puede ver un avance claro en la construcción, que demuestra que sí tenemos compromiso de lograrlo; no se podrá concluir antes de octubre, pero les podemos dar la certeza de que esta administración va a resolver en definitiva el problema", sostuvo, entrevistado por MILENIO JALISCO.

El problema del tiradero de Atacco, que incumple todas las normas ambientales vigentes, se exacerbó en los últimos dos años porque el presidente municipal de Tapalpa, Antonio Morales, empeñó su palabra de retirarlo de la zona durante su campaña para alcalde, y además, firmó un acuerdo ante notario público que venció el pasado 25 de mayo. Se trata de un sitio de disposición final que es foco de contaminación y contribuye a la pésima imagen en un municipio eminentemente turístico.

La solución existe, sólo que los recursos tardaron en llegar. En febrero pasado, el propio Román López comentaba:

"Se firmó un convenio el año pasado; durante 7 u 8 años se le acabó la vida útil al vertedero, y empezó a contaminar con sus lixiviados; las anteriores administraciones empezaron a tirar fuera del perímetro autorizado y la gente no se había inconformado; coincide con que se incendia el vertedero, entonces el presidente, que asumió en 2015, invierte para limpiar los predios aledaños y mueve la basura a la zona autorizada; hace un tema con la comunidad y firma un convenio, donde se le da nueve meses al municipio para arreglar el tema de los residuos; en ese tiempo estuvimos trabajando para buscar sitio fuera y fue muy difícil, considerando el valor de Tapalpa como municipio turístico [...] se decidió trabajar un proyecto de estación de transferencia; el presidente municipal va a comprar el terreno va a hacer la trasferencia este mes, y lo que va a hacer es integrarse a Simar Lagunas [Sistema Integral de Manejo de Residuos] que también recibirá dinero del gobierno para el sitio de disposición final, en el municipio de Gómez Farías".

Simar Lagunas recibe así 8 millones de pesos, mientras se aportan 2.5 millones estatales para la estación de transferencia. Tapalpa pone 2 millones de pesos para la compra del predio. Todo va en marcha, pero los incumplimientos periféricos desesperan a los moradores de Atacco.

SRN

Conagua también es omisa con aguacateras



La dependencia federal tiene en veda aprovechamientos superficiales y subterráneos, lo que no explica el auge aguacatero.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) debe asumir una responsabilidad pública frente al problema de la expansión de la frontera aguacatera, pues todas las huertas, legales e ilegales, tienen un alto consumo de agua que incluso, en algunos puntos está colapsando el servicio público a las comunidades, señalan técnicos forestales del sur de Jalisco

Desde hace doce años, “el tema de los aguacateros en la región Sur ya se presentaba como un foco rojo de atención para la Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales); según los datos estadísticos que la misma delegación estaba arrojando, el crecimiento de la mancha aguacatera en los mapas como en las gráficas llamaba la atención de los funcionarios y se alarmaban sin que hicieran algo al respecto, aunque reconocían que el crecimiento a la postre traería problemas con la fauna, el suelo y el agua”, dijo un ex empleado de la dependencia federal, a condición de no ser identificado.

La veda de facto a los cambios de uso de suelo forestal, decidida desde las oficinas centrales, no es legal, es solamente un modo de no resolver “el enorme problema que se les vino encima”, añade otro técnico involucrado.

La delegación, que ha sido debilitada desde 2014 con recortes presupuestales, adelgazó la nómina del personal de campo y eso hizo que los cambios de uso de suelo fueran de gran calado.

“El recorte lo cargó en su mayor parte la subdelegación de gestión ambiental área donde se hace el trabajo sustantivo. Actualmente la delegación aún mantiene su oficina regional en Ciudad Guzmán, lamentablemente será cosa como de 7 años que solo opera como una oficialía de partes, pues no hay personal operativo para las tareas de campo que necesita la dependencia y que por lo estratégico de los temas ambientales que convergen en la región (silvicultura, cambio de uso de suelo, y minería) serían una prioridad para la delegación”.

A esta debilidad, tercia otro técnico, hay que subrayar el tema del agua. “Por las características del cultivo del aguacate se requiere de mucha agua por lo que es seguro que cada predio o plantación contará con una obra similar a la anterior o bien con una obra de pozo profundo o somero que provea del líquido”. La Conagua decretó en veda las aguas superficiales y subterráneas de la zona desde hace años, “¿de dónde sacan el agua para los aguacates y a costa de qué otros usos?”.

“La situación a partir de esto tiene varias aristas: uno, la Conagua tendría que intervenir en el tema para inspeccionar que los aprovechamientos de aguas nacionales, no solo en los predios clausurados sino en todos los predios aguacateros se encuentran en la región, en los casos que estén legalmente concesionados observar que el consumo de agua sea acorde a la concesión autorizada, y en los que no proceder a la clausura inmediata a la obra y hacer el procedimiento administrativo para hacer la sanción económica correspondiente y que la ejecute Hacienda; la multa puede ser millonaria; dos, la Conagua tendría que replantearse sus requisitos para la autorización de concesiones de aguas nacionales, sean estas por primeras inmatriculaciones o por cesiones de derechos, ya que aunque en las solicitudes de plantaciones forestales o agrícolas (ambas de la modalidad agrícola para la Conagua) esta no solicita la previa autorización, o en su caso excepción, del cambio del uso de suelo de la Semarnat”

Un tercer aspecto: “Si la Conagua respondiera que si lo hace, habría que revisar simplemente los expedientes asociados a las concesiones de aguas que tienen una plantación de aguacate. Cuatro, por último la Sagarpa (Secretaría de Agricultura) antes de soltar los incentivos a la producción del aguacate tendría que requerir las correspondientes autorizaciones para el cambio de uso de suelo (sino es que hasta manifestación de impacto ambiental) emitida por la Semarnat y la concesión de aguas nacionales de la Conagua”.

La pregunta que no querrán contestar, dicen los entrevistados, “¿Semarnat, Sagarpa y Conagua están cumpliendo?”.

SRN

viernes, 21 de julio de 2017

Lluvias, un daño que aumenta mientras la ciudad se expande



La solución del SIAPA no es integral pero sí es cara, advierte experto en desastres; eventos se han multiplicado por siete desde 1990.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El 16 de julio de 1874, "desde las cuatro y media de la tarde, se desató una terrible tormenta que duró hasta las 10 de la noche. Las calles se convirtieron en ríos. El agua de la presa El Rosario salvó los diques, inundando una gran extensión del campo. En el acueducto se hundieron muchos pozos. En la plaza de armas, se derramaba el agua sobre el cono cañeduno, para convertir las banquetas de la misma plaza en lagos".

Esta es una referencia periodística recuperada en la publicación Desastres agrícolas en México: catálogo histórico (volumen 2), de Virginia García Acosta, ‎Juan Manuel Pérez Zevallos, ‎América Molina del Villar. El Rosario, que todavía en los años sesenta del siglo XX era una demarcación rural, se ha sumado hoy a la gran conurbación. Y no desparecieron las tormentas intensas. Lo que sí fue borrado en el siglo y medio posterior al diluvio relatado, fue el territorio natural.

"Ciertas zonas del área metropolitana de Guadalajara [AMG] se anegan durante el temporal y causan daños a la propiedad y la integridad física de las personas. El problema se presenta en todas las superficies urbanas del planeta por causas muy similares: la urbanización y el mal manejo del ciclo natural del agua y del entorno físico. En el caso específico del AMG, las causas de orden natural derivan de que no se respetó el ciclo natural del agua; de orden urbano, que las urbanizaciones y algunas grandes edificaciones no respetaron la topografía urbana y se construyó sobre las subcuencas, los arroyos, junto a las laderas de las barrancas y en las zonas de infiltración subterránea, además de los efectos de la pavimentación en la impermeabilización del suelo, que hace que la superficie se sature de agua en pocos minutos en una tormenta extrema", refiere el director técnico del SIAPA, Alejandro Gutiérrez Moreno.

Así, agrega, "los arroyos principales y afluentes secundarios se convirtieron en avenidas que alojan miles de kilómetros de redes de drenaje y colectores", pero "no toda el agua pluvial se desaloja mediante la red de tubería que llega a trabajar con aguas combinadas, el recorrido del agua se vuelve lento y dañino como resultado de que la capacidad física no es suficiente para los volúmenes pluviales".

Los estudios del equipo de trabajo que lidera el geógrafo Luis Valdivia Ornelas, de la UdeG, marcan el entubamiento del río San Juan de Dios a principios del siglo XX y la urbanización del arroyo El Arenal, más de medio siglo después, como referentes que después se aplicaron en todas las modificaciones al sistema de cauces de la hoy metrópolis.

"Impermeabilizando y compactando el suelo ha modificado severamente la repartición de los componentes del balance hidrológico, en particular la relación infiltración–escurrimiento–velocidad y el sistema de conducción, lo que provoca que ahora sean las calles por donde tiende el agua a dirigirse, con los problemas y riesgos para la población", apuntaba el catedrático en una conferencia sobre el tema, en junio de 2013.

"Los reportes que tenemos de los últimos diez años indican que hay un promedio de 80 eventos de inundación severa cada año, arriba de 35 a 40 centímetros [...] tenemos desbordes de canales, de cuerpos de agua, de colectores, anegamientos en zonas bajas y pasos a desnivel. Nos damos cuenta de que cada vez circula más agua en las calles, y a mayor velocidad; por lo tanto, hay más peligro".

"El impacto de todo este panorama afecta de manera primordial en los servicios urbanos. Cuando esto sucede surgen múltiples problemas en los servicios de luz, lo que genera problemas graves en la movilidad urbana. Llegan a colapsarse amplios sectores del tránsito vehicular y se incrementan 30 por ciento los accidentes viales. Hay retrasos en la población cuando se dirige a sus sitios de destino y esto trae gastos importantes a los habitantes, amén de los riesgos". Alguna vez, cuando el territorio no había sido alterado de forma significativa, llegaba a infiltrarse de 70 a 85 por ciento del agua precipitada, lo que surtía al acuífero que fue fuente de abasto única de la ciudad hasta 1955. Hoy la relación se ha invertido.

Valdivia Ornelas sostiene que la visión casi restringida a la ingeniería que ha tenido el SIAPA provoca que las soluciones sean costosas y paradójicamente insuficientes.

"Normalmente lo ven como un asunto de colectores, aunque últimamente han incorporado la visión de retener el agua [...] yo creo que ha faltado verlo de modo más integral, más preventivo, trabajar mucho en las partes altas para evitar que esa agua baje en los volúmenes que puede hacerlo y causar grandes desastres, se necesita recuperar las capacidades naturales para que el agua reduzca el riesgo que produce".

Es decir, tubos, colectores, depósitos, pero los urbanizadores no son sujetos de control en las partes altas, que es donde en el pasado, el agua se retenía de forma natural sobre un suelo que se nutría del temporal. "Es necesario conocer los cambios espacio-temporales del cauce, la cuenca hidrográfica y sus implicaciones en el cambio del régimen fluvial. Habría que determinar el tamaño adecuado de colector, pero sobre todo, se deben implementar soluciones ambientales, como la reapertura de espacios de captación y conducción de agua a cielo abierto, y la reforestación de áreas verdes".

Hace 20 años, el SIAPA determinaba 70 zonas inundables en la mancha urbana. Esta creció exponencialmente (más del doble desde 1995). Ahora se han registrado unos 350 puntos.

Pero sin duda, en sus años decimonónicos, una ciudad que sólo sumaba algunos centenares de hectáreas, ya vivía las inclemencias del temporal. Es un aviso, que como El dios pardo de Los cuatro cuartetos de Eliot, fue olvidado: El 4 de junio de 1875, "cayó una terrible tormenta de granizo cerca de Cajititlán, que destruyó algunas arboledas y mató cerca de 200 animales de ganado vacuno y lanar", señala el recuento arriba referido. Cajititlán, antes hogar de algunos centenares de vecinos, es hoy uno de los extremos del AMG, donde las huellas de la urbanización, el cemento, y la tortura inducida a la hidrografía causan estragos a sus populosas comunidades humanas.

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Claves

Algunos datos

1,000 millones de pesos se calcula el daño patrimonial por lluvias cada año en la AMG

350 puntos de inundación detectados por expertos de Geografía de la UdeG

800 millones de pesos invierte este año el SIAPA en atender zonas de mayor inundación

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Claves

Cruceros más peligrosos

1.- Lázaro Cárdenas y Mariano Otero
2.- Niños Héroes cerca del centro de Tlaquepaque
3.- López Mateos y Mariano Otero
4.- Circunvalación División del Norte y Félix Palavicini
5.- Av. México y López Mateos
6.- López de Legazpi, desde Gob. Curiel hasta 8 de Julio
7.- Niños Héroes e Inglaterra
8.- La calle Pípila, entre Hospital y Juan Álvarez
9.- Conchita y López Mateos
10-Mariano Otero y Topacio

* Sólo en la zona más consolidada de la ciudad: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá

Zapopan y SIAPA buscan la incorporación de 65 colonias

El Ayuntamiento de Zapopan y el SIAPA, anunciaron ayer que buscarán integrar al sistema metropolitano el abastecimiento de 65 colonias y comunidades de ese municipio, con 80 mil habitantes, aproximadamente 7 por ciento del total de la demarcación.

En conferencia de prensa, el presidente municipal Pablo Lemus Navarro, el presidente del consejo de administración del SIAPA, Francisco Ayón López, y el director del organismo operador, Aristeo Mejía Durán, señalaron que la conformación de un solo sistema cambia la escala y permite más solidez, ahorros y eficiencias en el servicio, lo que demanda toda ciudad de las dimensiones de Guadalajara.

Se espera que esta integración se logre en dos meses. "Estábamos generando una duplicidad de organismos operadores del agua. Tenemos el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado que es el organismo en el cual nos debemos de adherir los municipios que estamos aquí trabajando, pero resulta que se aprobaba un fraccionamiento aquí en equis parte del municipio, y se aprobaban pozos de agua, y entonces el municipio ni siquiera tiene la capacidad de cobrar, ni de gestionar, ni de suministrar agua suficiente y nos creaba muchísimos problemas", subrayó Lemus Navarro

Aseguró: "No se vuelve a construir un solo fraccionamiento en Zapopan que no tenga conexión al SIAPA, si lo quieren construir cerca o lo quieren construir lejos, tendrán que pagar su conexión. Y lo segundo, incorporar las colonias que durante décadas estaban reclamando el suministro de agua".

Mejía Durán indicó que esas 65 colonias no cuentan con un abastecimiento continuo. La primera etapa del proceso será con 16 asentamientos; "de esas 16 líneas, Zapopan realizó la construcción de una línea de 10 pulgadas directamente del macrotanque del Colli para abastecerlas". Las 65 colonias tienen 19,352 cuentas, para redondear en 80 mil moradores beneficiados.

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Claves

Primera etapa

• Jardines de Santa Ana
• La Cañada
• Condominio Cristal
• Rinconada del Iris
• Rincón de Bugambilias
• Nimbus Habitat
• Parque de Las Azaleas
• El Arroyo
• Los Agaves
• Los Patos
• Rinconada de Santa Ana
• Misión Santa Ana
• Pórtico
• Hacienda Jacaranda
• Condominio San Jorge
• Villa Dorada

Segunda etapa

• El Fortín
• Lomas del Fortín
• Bosque Real
• Parque Arrayanes
• Le Parc
• Los Colorines
• El Fuerte
• Monte Verde I, II y III
• Natura Bosque Residencial I y II
• Valle de San Nicolás
• Misión La Floresta I, II y III
• Ciudad Valle de San Nicolás
• Praderas de la Primavera
• Villas de Otero
• Residencial La Peña
• Real de Tesistán
• Poblado de Tesistán
• Las Agujas
• Villas de Tesistán
• San Francisco La Bola
• Parques de Tesistán
• San Francisco
• Las Joyitas
• Cristo Rey
• Lago Real
• Misión Capistrano

Tercera etapa

• Condominio Los Higos
• La Haciendita
• Coto Jardinado Santa Ana
• Villa Los Tules
• Los Mirasoles
• Las Yucas
• Abedul
• Las Limas
• Azaleas Bugambilias
• La Avellana
• La Agrícola
• El Briseño
• Miguel de la Madrid
• Fco. Sarabia Oriente y Poniente
• Paseos del Briseño
• Los Cedros Residencial
• La Enramada
• Jardines de los Pinos
• Residencial Galeana
• Joya de Bugambilias
• Bugambilias Country

jueves, 20 de julio de 2017

Nuevos planes parciales deben ser acotados, proponen vecinos



Las propuestas municipales violan el Código Urbano, el POTmet y los planes locales, advierten 26 asociaciones vecinales.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

Los planes parciales propuestos por el Ayuntamiento de Guadalajara requieren una intervención mayor si se desea que correspondan con el espíritu de la política federal y los planes metropolitanos y locales, pues como están, violentan las normas, además de ir contra los intereses de los moradores de la ciudad, destacan el Parlamento de Colonias y 25 asociaciones vecinales, en las observaciones que le entregaron a los regidores tapatíos el pasado 14 de julio.

Se requiere "que la zonificación secundaria para los nuevos planes parciales y su reglamentación sea la de los planes parciales vigentes de donde se partió la actual consulta pública, esto, para que dichos planes tengan congruencia con la política pública federal y la zonificación primaria establecida en el Programa Municipal de Desarrollo Urbano y el Plan de Desarrollo Urbano de Centro de Población publicados el 18 de abril del 2018 y el Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano [POTmet], en los que se especificó [que] el área o superficie del municipio de Guadalajara [tiene estatus de] una gran área de renovación urbana [RN] y dentro de esta, se especifican varios polígonos de intervención urbana especial [PIUE]", explican en el texto, del que entregaron copia a este diario.

Es decir, "al no haberse realizado acciones de renovación urbana como lo marca el artículo 5, fracción LXVIII del Código Urbano, que demuestren y sustenten técnica y materialmente el mejoramiento de la infraestructura y equipamiento urbano para soportar una mayor densificación de las áreas urbanas, consideramos que la zonificación vigente es la que debe de prevalecer hasta en tanto no se lleven a cabo las acciones de renovación urbana".

El mencionado artículo lo describe como un proceso de "transformación o mejoramiento de las áreas de los centros de población, mediante la ejecución de obras materiales para el saneamiento y reposición de sus elementos de dominio público, pudiendo implicar un cambio en las relaciones de propiedad y tenencia del suelo, así como la modificación de usos y destinos de predios o fincas".

Su omisión actual puede ser dispensada, "proponemos que para dar certeza jurídica se mantenga la reglamentación y zonificación que prevalecía en los planes vigentes, aunado a lo anterior y para generar las condiciones y posibilidad jurídica de la re densificación de polígonos y corredores urbanos, se establezca una leyenda en los planes de desarrollo urbano, que diga: 'son susceptibles para realizar acciones de Renovación Urbana mediante los procesos y normas en la reglamentación establecida en el Programa Municipal de Desarrollo Urbano y las áreas determinadas en la zonificación de los planes de desarrollo urbano".

También piden "restablecer y conservar la planeación y reglamentación con las que fueron desarrolladas y ordenadas las áreas urbanas actuales, para fortalecer los procesos de urbanización y edificación, mediante normas de control de la urbanización y edificación, precisas y congruentes con el medio físico natural o transformado y las características y capacidad de la infraestructura de las áreas o zonas ya urbanizadas y edificadas", y a la par, "generar los programas, acciones y presupuestos para el mantenimiento, consolidación y/o sustitución de la infraestructura y equipamiento existente".

Las normas de urbanización y densificación deben ser congruentes con las capacidades del medio físico, natural y modificado, esto es, la infraestructura. Tampoco se debe dar margen de discrecionalidad no justificado, a los funcionarios, pues eso propicia componendas y corrupción, concluyen.

SRN

SIAPA ataca zonas de lluvia de 1.5 m



El naciente programa de control de inundaciones atiende a "las zonas más críticas" de la ciudad con ocho proyectos que deben reducir la incidencia de desastres en la metrópoli.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

El área metropolitana de Guadalajara vive dos etapas características en relación al clima: el largo periodo seco que abarca alrededor de ocho meses y en el que los tapatíos padecen calor, que se vuelve extremo en primavera; contaminación por ozono y polvo, enfermedades respiratorias y estrés.
Y las apretadas lluvias, que nunca rebasan cuatro meses: la ciudad semidesértica se transforma en trampa de inundaciones – hasta 300 puntos de anegamiento en los nueve municipios -, hay frecuentes accidentes automovilísticos, y los más desafortunados podrán perder patrimonio y poner en riesgo su vida en cuestión de minutos ante las tormentas breves e intensas, y el territorio transformado, que ha perdido gran parte de su capacidad de infiltración y conducción del agua.

De hecho, dentro de los diferentes eventos de desastre que ha estudiado y catalogado el grupo multidisciplinario de la Facultad de Geografía de la Universidad de Guadalajara, bajo el liderazgo de Luis Valdivia Ornelas, se ha documentado que los ocasionados por las aguas copiosas del temporal son, de lejos, los que tiene mayor incidencia en la vida de la metrópolis.

El SIAPA ha estimado que el costo anual que la ciudad paga por estos daños severos es de 600 millones de pesos en el Valle de Atemajac, el núcleo histórico de la ciudad, pero consideradas las 72 mil hectáreas de la ciudad metropolitana, se puede ir a mil millones de pesos anuales.

Invertir en una serie de proyectos que aminoren los problemas del tapatío común frente a láminas de agua de 1 a 1.5 metros, es el objetivo del hoy llamado Plan de Manejo de Inundaciones, cuya primera etapa está a punto de culminarse, a un costo cercano a 800 millones de pesos, pero el proyecto completo, en precios actuales, y considerada la totalidad de la mancha urbana sobre los valles de Atemajac, Tesistán y Toluquilla, rebasará 9,100 millones de pesos.

La primera etapa atiende ocho sitios considerados críticos, sea porque allí se acumulan lluvias muy copiosas, o bien, porque son la llave para retener agua y evitarlo en partes más bajas, asegura el director técnico del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), Alejandro Gutiérrez Moreno.

Se trata de una inversión global de 800 millones de pesos, que está en fase de conclusión; antes de que brotaran los conflictos por los parques de San Rafael y de El Deán, se había avanzado sin problemas en otros frentes metropolitanos que deben bajar la carga de problemas para quienes han padecido en su patrimonio el costo de habitar zonas inundables, precisa el director del organismo operador, Aristeo Mejía Durán.

"Es dinero de deuda; se trata de un crédito del SIAPA autorizado por el Congreso y que debió ser sancionado a nivel de la federación; el gobierno del estado fue muy cuidadoso para que se tuviese el crédito con la tasa de interés más económica, por eso se licitó".

Primero se había prometido dinero fiscal a fondo perdido. "El presidente de la junta de gobierno, Francisco Ayón López, habló con los señores diputados [federales] responsables de agua de alcantarillado y también de recursos hidráulico, hicimos la entrega de los proyectos de Promiap [Programa de Manejo Integral de Aguas Pluviales], de los montos y todo a fin de que se pudiera entrar dentro del presupuesto de egresos"; pero los tiempos no alcanzaron y se determinó que se debía arrancar con deuda. Mejía Durán espera que en 2018 ya haya una asignación presupuestal. Reducir las pérdidas patrimoniales de los vecinos de la ciudad lo ameritan, subraya.

Justificaciones

En el desarrollo urbano de Guadalajara "se reconoce que el diseño de las redes de alcantarillado ha sido producto de los conceptos tradicionales de diseño de colectores en su mayor parte para conducción de aguas sanitarias considerando una capacidad adicional con los coeficientes de seguridad para permitir la conducción de un porcentaje de agua pluvial", refiere Gutiérrez Moreno. Esto ha derivado en que los colectores de la ciudad siempre se saturen ante tormentas típicas breves y abundantes.

"Se pudo constatar que es urgente atender la problemática derivada de la falta de planeación estratégica y correctiva para controlar los escurrimientos pluviales y evitar los daños que estos generan a la población y la infraestructura de la ciudad". A finales del año 2006, "se llevó a cabo un importante estudio hidrológico del que se derivaron las lluvias de proyecto que son las que se utilizaron en el modelo de simulación de la red de colectores" contra las lluvias en cada una de las 423 microcuencas de la ciudad.

"Con base en la información pluviométrica disponible en la zona de estudio, se procedió a la estimación de las lluvias de proyecto para cuatro diferentes periodos de retorno: 2, 5, 10 y 25 años. Se destaca el uso de la estación meteorológica denominada observatorio perteneciente a la Universidad de Guadalajara donde se dispuso de 97 años de registro diario". Es decir, es una base técnica sólida, sostiene.

La estación JA04 Colomos "contiene registros de precipitación cada 10 minutos, desde el 17 de marzo del 2000 hasta el 14 de septiembre del 2006. En los seis años y medio de registro [hasta la fecha de elaboración del Promiap], se observa que el periodo de lluvias va de junio a septiembre y el periodo de secas de octubre al mes de mayo. En ese sentido y considerando las condiciones topográficas y la ubicación de la zona de estudio es posible afirmar que el régimen de lluvias tiene una fuerte componente convectiva con precipitaciones intensas en verano. Además, el régimen presenta una componente, no menos importante, de lluvias orográficas y muy probablemente de eventos extremos como consecuencia de la cercanía al océano Pacifico".

Lluvia convectiva, dice Wikipedia, "a diferencia de las lluvias orográficas, suelen producirse en zonas llanas o con pequeñas irregularidades topográficas, donde puede presentarse un ascenso de aire húmedo y cálido dando origen a nubes del tipo de cumulonimbos con lluvias intensas".
También se analizó el modo en que esas lluvias se hacen escurrimiento. Y en Guadalajara, está determinado por una alteración general de la red hidrográfica natural, una reducción sustancial de la capacidad de recarga (penetra al subsuelo menos de 30 por ciento del agua precipitada) y la existencia de puntos bajos, alterados, llenos de construcciones y con predominio de vivienda, que por ello, se inundan.

"Se planearon obras de tipo estructural: construcción de colectores, construcción de presas y bordos de almacenamiento y control, lo mismo que de canales interceptores; depósitos de detención, encauzamiento y recuperación de canales, medidas de bajo costo y mejores prácticas de manejo".
La primera etapa de esos proyectos apenas se realizó en 2017, diez años después. Incluyen el canal pluvial del arroyo Atemajac, tramo de Calzada federalismo a Alcalde: el canal pluvial arroyo Atemajac tramo de Alcalde a Periférico Norte; el colector pluvial de avenida Acueducto, de 1.5 m de diámetro, con un tramo en cajón de concreto para cruce de carril central de avenida Patria, el colector pluvial de la calle Felipe Zetter, de 0.61 m a 1.22 m de diámetro.

Además, el colector pluvial de avenida Copérnico, con un diámetro de 1.5 m a 2.13 m; la ampliación del vaso regulador El Deán a 350 mil metros cúbicos, con una profundidad promedio de 4.80 m y separación de flujos en colonia Ferrocarril, para evitar ingreso de aguas; el colector de avenida Aviación, de 1.50 m de diámetro, y los colectores de entrada y salida al depósito del parque San Rafael, con diámetros que van desde 0.61 m a 1.83 m.

"Se trata de zonas de alta inundación, o de zonas que reguladas, nos permiten controlar que esa gran inundación ocurra aguas abajo; por ejemplo, San Rafael no es una zona que in situ tenga problemas, pero contener el agua allí evita que baje sin control a la parte media y baja de la cuenca de San Andrés, que históricamente se inunda de forma grave", añade el director técnico.

Destaca la importancia de que se aprenda a ver el territorio como parte de una cuenca: lo que se maneja mal en las partes altas repercute en las bajas. Y un proyecto de ciudad requiere de esa visión que también vertebra de forma clara el tema de la solidaridad y la corresponsabilidad social, sostiene.

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Claves

El proyecto a largo plazo

Cuenca del río Blanco
Colector Aviación; depósitos de retención; rehabilitación y obras de control y de excedencias; mejoramiento de conducción, colectores y refuerzos de bordos
272 millones de pesos

Cuenca Arroyo Hondo
Mejoramiento de eficiencia hidráulica, despósitos de retención de agua, sistema Federalistas
484.5 millones de pesos

Cuenca Atemajac
Colectores, mejoramiento de eficiencia hidráulica, depósitos de retención, mejoramiento y limpieza de ríos
1,333 millones de pesos

Cuenca San Juan de Dios
Colectores, depósitos de retención, red de captación pluvial, construcción, ampliación y rehabilitación de vasos
3,190 millones de pesos

Cuenca San Andrés
Depósitos, colectores auxiliares y pluviales
1,079 millones de pesos

Cuenca de Osorio
Mejoramiento de las secciones naturales de los arroyos con diversas zonas de concreto
213 millones de pesos

Cuenca de San Gaspar
Depósitos de retención, colectores, mejoramiento de las líneas de conducción
650.5 millones de pesos

Cuenca de El Ahogado (Toluquilla)
Mejoramiento de la eficiencia de conducción, construcción de colectores, saneamiento y obras de regulación, rescate y rectificación de cauces, delimitación de zonas federales
1,896.5 millones de pesos

GRAN TOTAL 9,117.5 millones de pesos


Predios quemados cambian a aguacatera



La Manzanilla de la Paz y San Gabriel tienen registros de cambio ilegal de florestas que padecieron incendios esta temporada

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

Un predio forestal que se quemó en la pasada temporada de incendios, a cuatro kilómetros de la cabecera municipal de La Manzanilla de La Paz, ya ha sido "limpiado" completamente, es decir, se removió la cobertura de madera y maleza, y presenta huellas evidentes de que se está preparando para alojar una aguacatera.



Ecologistas de esta zona de la Sierra del Tigre entregaron a MILENIO JALISCO evidencias (ver fotos anexas): el predio está geoposicionado en 19°58´10.32´´N 103°09´28.07´´O, y de acuerdo al testimonio, es contiguo a una zona donde ya prosperaban aguacateras, lo que a su juicio, es una expansión de la frontera de las huertas.



No es la única zona quemada del sur de Jalisco donde se está dando el proceso; en terrenos forestales de San Gabriel, por ejemplo, una semana después de un incendio, en junio pasado, ya estaban presentes pequeñas plántulas de Persea americana. Se trata de incendios intencionales para cambiar uso de suelo, o de acciones de oportunismo tras que se dan estos de forma accidental, lo cierto es que ha sido un patrón de los muchos que sigue el silencioso crecimiento de las plantaciones de aguacate, que actualmente están sobre más de 25 mil hectáreas, según las estimaciones de fuentes del sector oficial ambiental (ver ediciones de este diario, 13, 14 y 15 de julio de 2017).



"Ustedes ya han visto cómo han talado; se queman cientos de hectáreas y aparecen después aguacates, cuando antes eran bosques tupidísimos; hoy anduve en El Aguaje y en La Mazanilla del Pelillo, municipio de San Gabriel, y siguen apareciendo lomas y lomas con aguacate chiquito, no hay un control", se queja un productor forestal, que cree que es un error poner "todos los huevos de la gallina" en el negocio de ese fruto, que si bien, da rendimientos de diez tantos lo que el manejo de bosque, a la larga, colapsará si no se le pone límite, como ocurrió antes "con cosas como el jitomate, el durazno, el agave, las frutas tropicales... saturan el mercado, dañan ecosistemas naturales y luego se quedan sin precio".



La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha realizado la semana pasada un operativo de cuatro días que llevó a clausurar seis huertas del fruto de origen prehispánico; sin embargo, la superficie de esos cambios de uso de suelo apenas ronda 150 hectáreas. "El tamaño del problema es muy grande, esperamos que no sea solamente una estrategia para justificarse y vayan en serio, porque de otro modo, nuestros bosques no se van a salvar".



SRN

miércoles, 19 de julio de 2017

Técnicos, más víctimas que culpables del caos forestal


Gobierno abandonó bosque por inseguridad y financió aguacateras, advierten forestales.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

Los forestales organizados señalan que se debe subrayar el vacío de autoridad que se ha evidenciado en los niveles estatal y federal, como motor principal del desastre ambiental ocasionado por la expansión descontrolada de la frontera aguacatera en Jalisco.

“Vamos a fondo: nosotros pensamos que hay un vacío de autoridad […] quien promovió el tema del aguacate fueron los propios aguacateros, más la autoridad, representada por los estímulos de Sagarpa [Secretaría de Agricultura federal] y la Seder [Secretaría de Desarrollo Rural] local; nosotros vemos como una política encontrada, que pugnemos por aprovechar el bosque conservándolo, y ellos entregan grandes cantidades de dinero, que mueven a cualquiera, para el establecimiento de huertas de aguacate; y no digo que eso esté mal, sino que estuvo mal aplicado, entonces primero es da la aplicación de recursos de forma discrecional; segundo, hay un vacío de autoridad en el tema de seguridad, no hay presencia de instancias federales y estatales para la inspección y vigilancia, y entonces se dan los cambios de uso de suelo ilegales”, sostuvo el presidente del Colegio de Ingenieros Forestales, Ignacio Tovar Cortés.
Acompañado del secretario y del tesorero de la organización, Aristeo Barrios y Óscar Jáuregui, el representante señaló a MILENIO JALISCO que la política de negar permisos de cambio de uso de suelo que la ley permite “por excepción”, ha sido claramente contraproducente.

“Ahí hay un vacío de autoridad que cualquiera lo llena, hasta la nada lo llena, y no necesito dar nombres; es algo que ya está ahí porque la delincuencia lo asume, y pone en esa condición al más débil de la cadena, los técnicos forestales, ustedes ya han oído que están forzados a hacer cosas que no deben; ahí la gran mayoría ha corrido, e incluso ha habido hasta secuestrados y asesinados, así que somos los más débiles de la cadena por un vacío que no se cubrió por quien le compete, en el Fomento la Sagarpa y la Seder, y en la parte forestal a la Profepa y el sector ambiental”, subrayó.

José Luis Gámez Valdivia, miembro del colegio, destacó que la negación a rajatabla de permisos “no ha sido desde nuestra óptica las más correcta, porque deja algo que podría ser buenos para todos en términos económicos y del ecosistema, como el aguacate, para su conservación y manejo sustentable […] la política de de no hacer nada es la peor, porque si hubiera una regulación, todos los técnicos que estamos aquí tenemos bases agronómicas, podemos manejar desde la fertilidad de los suelos, el uso dosificado del agua, pero también llevamos una especialidad que son los bosques”.

Aristeo Barrios dijo que eso no significa “meter las manos al fuego” por todos los profesionales forestales, pues como en todas las profesiones, hay malos elementos. “Quizás haya algunos colegas que han pecado de omisión en su criterio técnico en los contratos forestales; a lo mejor no aplicaron y no hicieron las labores de protección, y sobre todo, no han dado la supervisión y seguimiento a sus trabajos; yo te hago un tratamiento y a lo mejor te dejo la mitad de los árboles que tienen, pero los cambios de uso de suelo para aguacate, los hace el propietario, el es el que está siempre en el terreno, es responsable principal como dueño; pero obligado o no por la inseguridad de los rufianes de enfrente, ahí está el pecado de omisión del técnico forestal, que no regresa a revisar las áreas que atendía […] a ver técnico forestal, por qué no regresaste a la revisión, es tu gran error, y eso va a salir en las auditorías que se hagan: qué técnico no cumplió con su trabajo, porque las áreas de corta se dividen en diez años de aprovechamiento, cada año es un área diferente, pero tú tienes que regresar como técnico”.

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Claves

10 mil ha se calcula que se perdieron de bosque de forma ilegal para crear huertos aguacateros en sur de Jalisco

La entidad triplicó su producción del fruto entre 2010 y 2016

Sigue abandonada tierra agrícola que podría usarse como espacio para plantaciones sin tocar el bosque.

SRN