viernes, 17 de febrero de 2017

Cuando las pesadillas de la esperanza se llaman Los Silos


El fenómeno de fraccionamientos masivos en el valle de La Misericordia, o Toluquilla, es el más amplio y descontrolado de los 475 años de historia de Guadalajara

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

En este extremo oriental de una ciudad que parece no tener fin, los edificios abandonados y las columnas de humo de los incendios de dos días, que siempre son empujadas por los vientos dominantes desde el norte y el poniente de Guadalajara, enrarecen la atmósfera hasta tapar al sol y desdibujar los cerros enclavados al final del valle.

El antiguo dios dador de la luz es hoy ensombrecido por gases malsanos y partículas de combustiones lejanas, y la familia de Lupe, que este mediodía deambula debajo de los gigantes intimidantes de la Comisión Federal de Electricidad, –un largo tendido de antenas de alta tensión que penetra en el asentamiento y luego sigue su camino hacia el sur, como molinos de viento de una La Mancha que aquí nadie conoce-, no se explica, si hay tanta energía en circulación, por qué en las noches nunca hay luz.



Pero tampoco es que le llame mucho la atención el tema climático. En realidad, los vecinos se han apiñado al final de la calle para hablar de la última hazaña de las mafias locales: a la señora Aurora le quitaron su camioneta a las puertas de su casa, a las primeras horas de la mañana, "y ya se habían calmado", repone malhumorada. Es la moradora privilegiada de una de las cinco mil viviendas que construyó grupo Arcor, en Tlajomulco, y que se llama Los Silos, en alusión a esas viejas estructuras de almacenamiento de granos, que están representadas en número de cuatro en una miniglorieta a la entrada del fraccionamiento, como un guiño a las obras de Sebastián, "lo mismo pero más barato".

Aparte del arte, también las casas son más baratas: una residencia de Chapalita da para pagar fácilmente 20 unidades, una de Valle Real alcanza para 100. El visitante no se explicaría por qué la carretera que da acceso al surrealista conjunto habitacional está cercada por casas marrones, sin ventanas ni puertas, pintarrajeadas y abandonadas, con letreros de "no se vende" y números telefónicos por si de todos modos se quiere insistir –parece el cuento de la hermana de Pepito que pide a los primos que miran la TV que no volteen porque se está cambiando de ropa...-. Luego le informan que son saldos de un largo e inconcluso pleito judicial. Pero toda la periferia de Los Silos tiene la misma huella de lo que no se terminó. Los cascarones huecos de casas nunca ocupadas –salvo por las repentinas incursiones de delincuentes que dificultan la vida en el alejado páramo donde los vecinos habitan como auténticos pioneros-; carcomidas por el viento y enmohecidas por el agua oportunista, que sin embargo, es escasa.

De hecho, el conjunto del callejón de Lupe, al centro de la colonia, es aun más extraño: los diseños de los departamentos como cajoneras gigantes dan la ilusión de escaleras o de cajones de bolero apilados.



Mientras más arriba se viva, la vista mejora, pero se reduce el espacio: Lupe habita con sus cuatro niños y su esposo, en una sola habitación. La paga el marido, que trabaja en una fábrica de dulces de coco de la zona de El Álamo –"somos suertudos, estamos a media hora de aquí si salimos a la carretera cuando hay poco tráfico", apunta la mujer-; son 220 pesos a la semana, el plazo son 20 años y llevan nueve. El premio será un cuchitril malogradamente modernista en el rincón del área metropolitana donde el viento no se regresa, sino que se queda: embanca con su carga de contaminantes que ya se acostumbraron a respirar, sobre todo en los fríos inviernos de inversiones térmicas y niebla de un valle que también parece de nombre fallido: el de la Misericordia. ¿Por qué no decir Toluquilla, que al menos no promete?

- No, nada; está igual, no ha cambiado nada. Siempre feo y abandonado.
Yesenia es la mayor de sus hijas, y está en sexto de primaria; al lado está el Brayan, la simpática Rosa Isela y la pequeña Samantha, aún de brazos. Antes habitaban en Tlaquepaque, en la casa de los papás de Lupe. "Nos salimos para tener casa propia".
- ¿Y cómo están los servicios?
- Si la luz pagamos, pos tenemos luz. Y el agua cae nomás una hora al día, a las nueve de la mañana.
- ¿A esa hora hacen todo lo del quehacer, bañarse...?
- Sí, los que no tienen tinaco; pero yo tengo...



El carretón de la basura pasa cada tercer día, o más bien, "pasa miércoles, y los viernes a veces"; la inseguridad se había calmado, "habían estado viniendo patrillas", pero esta mañana, "ya se lo había dicho, oiga", le robaron la camioneta a la vecina. Mejor no tener carro si se lo van a llevar. Lupe no tiene. Es usuaria de los mototaxis, un servicio informal que es el paliativo para las necesidades del inmenso caserío, pues el camión de la ruta de El Salto, que sale de la Central Camionera Vieja, "pasa cada hora y media".



La escuela primaria se llama Francisco del Toro, y está llena. Yesenia ya va a entrar a la secundaria, que está al lado. Los chamacos tienen seguridad social gracias al empleo del padre, y si se ponen malos, hay que ir a la clínica del IMSS en El Álamo, pues no hay centros de salud sino en La Calera o en Cajititlán. "Sólo tenemos los médicos de las Farmacias Similares, esas que son lo mismo, pero más barato", repone sin ironía.

Las noches no son sencillas, porque Los Silos están llenos de pandillas. Lupe sale a cuidar a sus chamacos para que no se le desbalaguen y los mete antes de que apriete la oscuridad, porque hay violencia, hay drogas. "...no tenemos luz de lámparas, solo algunas prenden, si acaso".

No la peor vida posible la de Lupe, por supuesto. En general, esta humanidad de bajos ingresos tiene una gran capacidad de resiliencia, para hablar una palabreja de moda. La joven Bertha, que habita en la calle principal, donde se pone el tianguis los domingos, luce feliz aunque ni siquiera es propietaria: su marido paga 800 pesos de renta –eso en Chapalita no da ni para el cuarto de sirvientes, no se diga Valle Real, donde debe servir para rentar medio metro cuadrado y apenas moverse-. "Yo vivo muy a gusto, pero eso sí, no salgo nunca a la ciudad y en la noche nomás ando cerca", refiere.

Hay una gran cantidad de fraccionamientos de apertura relativamente reciente en este municipio, cuyo crecimiento exorbitante fue propiciado por la permisividad de las administraciones de Guillermo Sánchez Magaña y de Antonio Tatengo, uno para dar autorizaciones y otro para regularizar (el primero alguna vez se defendió en la prensa de las acusaciones: "afecté intereses empresariales que me pedían cambiar usos de suelo en 15 mil hectáreas", o sea, la pesadilla pudo ser peor, no se quejen). Es hora, como dice Lupe, que no se puede entregar Los Silos, que se derrumba lentamente pese a sus huéspedes industriosos y esperanzados.

Hoy fue un día de contingencia ambiental: los incendios del ducto de Pemex en San Juan de Ocotán, Zapopan, y la fábrica al sur de Guadalajara, de los días previos, pasaron factura. Además, las parcelas se encienden y apagan todos los días. Y hasta la lejana zafra de San Isidro Mazatepec hacia Tala, con base en el fuego: todo se recorre hacia este sumidero, de acuerdo a los registros de las estaciones de Miravalle, Las Pintas y Santa Fe. Se supone que ese comportamiento natural de la cuenca atmosférica debió contener permisos tan masivos. Y no se diga el agua, disponible en el subsuelo, escasa para casi un millón de moradores de los municipios del valle, llena de minerales, de arsénico, de manganeso, cosas que matan a largo plazo...

A la hora de la comida, los registros de puntos Imeca (índice metropolitano de calidad del aire) habían bajado. A las seis volvieron a subir. La precontingencia estaba instalada otra vez a las 8 de la noche: el humo se acumulaba de nuevo en la atmósfera, y la luna que declina de su plenilunio (76 por ciento visible) luchaba por abrirse espacio entre las nubes de gases, como metáfora de esa esperanza engañosa que se respira en Los Silos.

Esta una ciudad que parece no tener fin: la carretera no reposa en paisajes inalterados y sigue hacia la ciénega con una sucesión monótona de galerones de asbesto y lámina, miles de casas como panales de abejas, gasolinerías, terrenos montosos en espera de algún uso especulativo, inmensos cementerios de autos y un puerto de aviones que vienen de todas partes del mundo. Alguna arquería de viejas haciendas rinden homenaje al mundo perdido, el cerro Viejo duerme al confín del valle, y el progreso luce su extraño y efímero desquite.



La expansión de Tlajomulco

Tlajomulco tiene algunos de los fraccionamientos más conflictivos de la última ola de expansión de Guadalajara: cientos, miles, decenas de miles de casas para pobres, porque sólo eso pueden pagar y porque el Infonavit se lo pidió a las empresas inmobiliarias. Arvento, cerca de Cajititlán, no alcanzaba subsidio, pero se modificaron los polígonos de contención que se inventó la Sedatu (Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano) para que alcanzaran sus compradores; Santa Fe, más hacia el centro del valle, es el gigante. Curiosamente, muchos pobres siguen sin casa propia, pero se cuentan en decenas de miles las que están deshabitadas, o fueron abandonadas.


jueves, 16 de febrero de 2017

Zapotlanejo, la conquista sobre una frontera cinco veces secular



Las estructuras políticas y económicas de la ciudad buscan abrir la vieja colindancia norte y este de Guadalajara, en lo que antes fue el primer municipio de Los Altos

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO 

El meteórico ascenso de Zapotlanejo, que pasó en una década de ser un modesto municipio de 55,827 habitantes (conteo 2005 del INEGI) en la entrada a la región de Los Altos, a constituir la última pieza del complejo mapa del área metropolitana de Guadalajara, demuestra con meridiana claridad cómo las fuerzas del mercado se imponen a los tibios esfuerzos de los planeadores y a ambiciosas pero al menos hasta hoy fallidas tentativas institucionales, como el Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano (POTmet).

La meseta occidental del municipio, históricamente la más marginada, concentra la mayor parte de las 8,766 hectáreas de reserva urbana autorizada por el ayuntamiento local. Sin servicios básicos, dotada de caminos de tierra y algunas rutas pavimentadas secundarias, está en un territorio accidentado poblado de pastizales ralos y vegetación secundaria por la crónica escasez de agua, pero con una vista espectacular a la barranca del río Santiago, cuyos casi 500 metros de profundidad siempre mantuvieron a raya la urbanización.



Pero los tiempos cambian: apenas en diciembre pasado, la inmobiliaria universitaria Uniterra, de la Universidad de Guadalajara, presentó en fase de plan maestro su nuevo centro universitario ubicado en la zona, que coloniza el borde de la barranca, en un proyecto que recuerda al Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), enclavado más al norte por el mismo cañón, pero del otro lado del río. Construir este ambicioso proyecto de 497,194 metros cuadrados (casi 50 hectáreas) hoy en medio de nada, no puede ser leído de modo inocente.

La casa de estudios contó con la diligente actuación del ayuntamiento local, que desde 2009, en la primera gestión de Héctor Álvarez Contreras (PAN, hoy PMC) ha promovido, todavía de forma infructuosa, un megaproyecto habitacional de hasta 250 mil viviendas que se conocía como Valle de Santiago, de la poderosa constructora Urbi, que contaba además con los buenos oficios del hoy senador jalisciense, Arturo Zamora Jiménez (PRI). De este modo, se le donaron cuatro predios denominados Potrero de la Arteja (sic). Dos importantes tendidos de infraestructura pasan por allí: el acueducto Presa Calderón-Guadalajara y una red de alta tensión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), lo que permite prever el acceso a esos recursos esenciales.

El proyecto cuenta con 25 componentes, y "será un centro educativo temático de tecnologías sustentables, donde el aprovechamiento de la energía solar base fundamental del abastecimiento de energía eléctrica trato amable que logrará armonía con el medio ambiente y la naturaleza [sic], con un alcance regional resolverá las necesidades de educación de la región de Zapotlanejo", destaca la presentación de Uniterra. 83 mil m2, más de la sexta parte del predio, es para alojar 24,360 paneles solares.



Si está en medio de nada, ¿quiénes acudirán a las clases? Como en otros casos, este centro universitario detonará la urbanización contigua. Lo hizo el propio CUAAD al norte de la ciudad; lo generó el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias en el valle de Tesistán y frente al bosque La Primavera, y lo hace de forma incipiente el último centro construido: CUTonalá, enclavado contiguo a una infraestructura nueva que ayuda fuertemente a llevar desarrollos habitacionales más allá de la periferia urbana: el llamado "nuevo periférico", construido, bajo presiones de desarrolladores inmobiliarios, por el gobierno de Emilio González Márquez.

¿Cuál es el incentivo, además de tener un plantel de educación superior al lado? La tierra barata. "Necesitamos precios competitivos para construir para la gente que menos tiene, que es la gran mayoría de la vivienda que se hace; y necesitamos tierra en la periferia para este mercado que es enorme porque es gente que no podemos excluir, tiene todo el derecho [...] el reto no es decir que ya no queremos casas, las casas vienen a cumplir con una demanda existente de los jaliscienses; lo que debemos de buscar es llevar infraestructura", dice el presidente del capítulo Jalisco de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), Guillermo Salcedo González.

Y no obstante que señala casos como Carretera a Colotlán, El Salto, Tlajomulco o Ixtlahuacán de los Membrillos, donde ya hay urbanizaciones, la zona de Zapotlanejo permanece intocada en su mayor parte. "La infraestructura no es nada más calles y agua y electricidad, es fuentes de trabajo, escuelas y comercios; pero hasta ahorita yo no conozco ningún lado del mundo donde llegue un centro comercial o un hospital o una fuente de servicios y se instale donde no hay nadie; se instalan donde hay gente para que puedan mantenerse, entonces es lógico que primero llegue la vivienda, y luego lleguen los servicios, lo que es importante es que lleguen los servicios". Es un nuevo paradigma roto.

El especialista del Centro de Investigaciones Urbanas, Héctor Castañón, señala: "con Zapotlanejo desde su incorporación al área metropolitana, hemos visto con muchas dudas acerca del sustento técnico de la medida; yo creo que es más bien un cálculo político del balance de fuerzas en la ciudad, porque la incorporación de Tala [municipio del poniente, que colinda con Zapopan] tendría más sentido; yo veo una intención clara de los gobernantes de MC [Partido Movimiento Ciudadano] de meterlo, porque la inclusión de Zapotlanejo a nivel técnico tiene pocos elementos de soporte; el tema es que ya están dispuestos los ejes en los cuales podría ocurrir la expansión urbana, con el tema del libramiento [...] , la mancha urbana discontinua ya llega hasta allá; es doblemente preocupante porque la capacidad institucional de un municipio como Zapotlanejo es muy débil, si incluso un municipio presuntamente fuerte como Zapopan no puede encontrar los mecanismos de control de la expansión".

Héctor Castañón sostiene que no existen en la actualidad los mecanismos para frenar la expansión. Coincide el catedrático del CUAAD, Jorge Fernández Acosta: "la ciudad está bajo el control de las fuerzas económicas, ahorita estamos haciendo las cosas al revés: primero desarrollamos, hacemos vivienda, y luego vemos cómo resolvemos el problema; aquí hay que habilitar la infraestructura, poner servicios planificados, coordinar el tipo de vivienda o de urbanización deseable, poner límites, y luego entonces ya podría ser; en este momento las políticas deberían ser para frenar de tajo la expansión urbana en Zapotlanejo, y voltear a otros lugares; pero ni Consejo de Coordinación Metropolitana, ni el Imeplan (Instituto Metropolitano de Planeación) ni un instrumento como el POTmet pueden hacerlo".

"Brincar" la ciudad al otro lado del río Santiago para extenderla es un viejo debate. Era un sueño de los especuladores de los años 50 y 60, aseguraba el famoso urbanista Jorge Camberos Garibi, uno de los padres de la legislación urbana de Jalisco, que detonó en los años 90 del siglo XX.
El tema trae a colación la historia antigua de Guadalajara, una urbe que cumplió hace dos días 475 años de su fundación definitiva. Previo al arribo de Atemajac, los vecinos españoles se instalaron en la árida meseta de Tlacotán, en el hoy municipio de Ixtlahuacán del Río, un ecosistema muy similar al de Zapotlanejo, del que lo divide otro gran río: el Verde, que recorre todo Los Altos de Jalisco.

Dicen los cronistas que la aridez del terreno era poco propicia para obtener alimentos, que el agua escaseaba y abundaban los indígenas hostiles, lo que obligó abandonar la zona en 1541. Hoy, que la indómita raza caxcana ha desaparecido, los desarrolladores parece que cuentan con la tecnología, los recursos económicos y los compromisos políticos para realizar la ansiada colonización, allende la frontera invicta que impuso natura por casi cinco siglos.



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Claves

El POTmet y el futuro de Zapotlanejo

La inclusión del municipio de Zapotlanejo al AMG, "contribuye al aumento de superficie no urbanizada, ya que de 72,233 ha de este municipio, solo 1.6% está urbanizado (1,170 ha)"

Tendencia futura sin intervención: "una tendencia de crecimiento expansivo principalmente en los municipios de Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga y Zapotlanejo. [...] en términos porcentuales, los municipios que experimentarían un crecimiento urbano más marcado, serían Juanacatlán (con 475%) y Zapotlanejo (con 370%)"

Reservas urbanas del AMG. "El uso de las reservas urbanas es principalmente habitacional, con 65% (28,974 ha). Destaca Zapotlanejo, al ser el municipio con mayor reserva con uso habitacional, al tener 8,753 ha. Le sigue Tlajomulco con 6,506 ha y Zapopan con 5,697 ha"

Centralidades emergentes, impuestas fuera de metodología, por los ayuntamientos de Zapopan y Zapotlanejo. En el primer municipio, Colotlán y La Azucena; en el segundo, delegaciones de Matatlán y La Purísima (la zona a urbanizar pegada a la barranca)

Comunicaciones: corredor metropolitano Zapotlanejo – Tonalá. "El corredor comunicará a la cabecera municipal de Zapotlanejo con el perifériconuevo a la altura del fraccionamiento Urbi, esto proporcionará mayor conectividad al municipio de Zapotlanejo con Guadalajara"

Corredor Central Nueva – Zapotlanejo Centro. "Este corredor busca la integración del oriente de la metrópoli por medio de un sistema de transporte masivo, conectando desde la Central Nueva de Tlaquepaque, por medio de la carretera libre, hasta la cabecera municip

Línea Alimentadora Metropolitana AM – 11 Zapotlanejo "comunicará a la cabecera municipal de Zapotlanejo con la extensión de la línea 2 del Tren Ligero en Tonalá aunado a la red de transporte masivo y alimentadoras, los habitantes de Zapotlanejo contarán con opciones para los desplazamientos en la metrópoli"

Fuente: POTmet




miércoles, 15 de febrero de 2017

Hacer vivienda para pobres obliga a expandir la ciudad



Ni los márgenes de ganancia son altos ni los suelos intraurbanos son baratos, advierten desarrolladores; sin tierras periféricas, no habría vivienda para los menos favorecidos.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Sí es negocio, pero está supeditado al volumen, aseguran Guillermo Salcedo González y su plana de colaboradores al frente de la delegación Jalisco de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), cuando se les pregunta sobre los márgenes de utilidad por construir vivienda social en la periferia de la ciudad.

Es decir, si no se habla de grandes desarrollos de cientos o miles de casas, no da, aunque la industria es la principal generadora de empleo en Jalisco (300 mil anuales para 50 mil viviendas) y aporta más al producto interno bruto nacional que todo el sector primario (agricultura, ganadería y pesca), solamente por detrás de la industria automotriz."Dicen que ustedes tienen un poder de lobby muy fuerte en la misma Secretaría de Hacienda para negociar subsidios", se le refiere al presidente de la cámara. "Eso quisiéramos...", repone con un dejo escéptico. En su versión, están lejos de ser los grandes ganadores de la historia de la expansión urbana desmedida.

Por ello, sus cifras están muy lejos de las estimaciones hechas por especialistas en muchas ciudades de América Latina, que promedian en 400 por ciento las utilidades de convertir terrenos rústicos a urbano de alta densidad –la clave del fantástico auge de las ciudades dispersas de los últimos 30 años-. A juicio de los empresarios, al construir unidades habitacionales masivas, contuvieron los asentamientos irregulares, lo que es positivo, aunque la ciudad se hubiera alargado.

"En la vivienda de 280 mil pesos, 300 mil, la utilidad neta que viene quedando es de 8 por ciento, y si tú dices, por 8 por ciento de una vivienda de 300 mil voy a trabajar, la verdad es que no voy a trabajar, este es un negocio de volumen, si no hay volumen, no hay negocio", ataja.

En la medida que aumenta el número de viviendas, mejora la ganancia, pero "no demasiado" en lo tocante a las casas destinadas para quienes ganan menos de cinco salarios mínimos; vivienda de más valor, "ya es otro cantar", pero "en la vivienda que hace la cámara que es de hasta un millón de pesos, que es la gran mayoría, puede subir de 8 a 12 por ciento, pero no más".

Uno de sus vicepresidentes, Miguel Ángel Lares, lo secunda: "hay que tener cuidado en el enfoque, porque a veces hay planteamientos en donde dicen: no, es que ustedes hacen negocio y todo, y no somos hermanas de la caridad, nadie somos. El problema en este país es que muchas veces está mal visto ganar dinero, cuando es al revés; lo que necesitamos en este país es producir, y todos ganamos".

La Canadevi ha sido reacia a profundizar en sus puntos de vista de frente al gran debate de la dispersión urbana de Guadalajara. Sin embargo, acepta una sesión con MILENIO JALISCO para clarificar puntos delicados del debate, la cual se realiza en un salón del Club de Industriales de esta ciudad, el 5 de agosto de 2016, a lo largo de casi dos horas. Allí, los empresarios dan su versión sobre lo que consideran mala información y mitos, que los hacen "los grandes villanos" que se benefician con el crecimiento de la ciudad, que privatizan ganancias y socializan pérdidas al quedarse con la plusvalía y dejan a las instituciones públicas la tarea de invertir en infraestructura. El vicepresidente profundiza.

- ¿El de ustedes es un gran negocio?
- Sí era en un pasado muy lejano, cuando había muy poca oferta de vivienda, cuando se podían manipular los precios, estoy hablando de los años ochenta; de ahí sale la mitología de que es gran negocio, y el desarrollador gana dinerales; pero si vemos en el correr del tiempo el costo de la tierra, el valor de la vivienda, la oferta, la competencia, los requerimientos, y todo lo que se le ha ido sumando a este negocio, cada vez lo restringen más; de hecho, existe el riesgo de que vaya a desaparecer la vivienda de 300 mil pesos, los márgenes de utilidad son tan bajos, y las reglamentaciones, el costo de la tierra, los usos de suelo que se están planteando con el POTmet [Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano], hacen cada vez mas inviable el negocio de ese tipo de vivienda; tenemos puesto sobre la mesa, a nivel federal, qué va a pasar cuando nosotros ya no podamos producir esa vivienda; va a llegar otra vez la vivienda irregular, o ilegal, o el hacinamiento, para sustituir este planteamiento.

- ¿Para que sea negocio qué porcentaje del costo debe ser la tierra?
- Más o menos 10 por ciento, en breña, pero lo que quiero decir es que no hay suficientes subsidios para la demanda del estado; se quedan miles de casas terminadas esperando al siguiente año, y todavía poner la tierra, de dónde va a salir esa cantidad de dinero, son miles y miles de millones, lo que tenemos que buscar son cosas realistas.

Se suma el secretario, Guillermo Padilla Camarena: "el mayor reto es que 66 por ciento de los trabajadores gana menos de tres salarios" y no pueden pagar vivienda más cara.

Salcedo González regresa: "aquí vale la pena hacer entender lo que es la vivienda social, porque yo veo que mucha gente habla, pero no tiene el conocimiento [...] la vivienda social tiene muchos estratos, el estrato más bajo es aquel que recibe subsidio, y ese subsidio va hasta los cinco salarios mínimos [...] el subsidio es un dinero que otorga el gobierno federal por medio de la Conavi [Comisión Nacional de Vivienda] o la Sedatu [Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano], y ese subsidio va dirigido al derechohabiente, trae nombre y apellido, no es para las empresas; también hay que entender que la vivienda intraurbana , la vivienda que se puede hacer dentro de la ciudad, por costos, no se puede dar para ese sector; la vivienda, la infraestructura, el valor del suelo obliga a ir a las periferias; y sus beneficiarios, como ganan menos de cinco mil pesos, no son sujetos de créditos, entonces no pueden hacerse de vivienda, que es un derecho en el artículo 4 constitucional, de otra manera...".

El vicepresidente refuerza: "la verdad no es que nosotros hayamos querido hacer periurbanos, el origen de porque está ahí porque a nosotros nos marcan un programa de vivienda económica, que nació en 150 mil pesos, y de ahí se fue actualizando [...] entonces, dónde las hacemos, ¿en el centro de la ciudad', es imposible, se empezó a generar el desarrollo donde era posible [..] por un lado tenemos que cumplir los requerimientos del que financia las viviendas, el mayor otorgante de crédito en el país es el Infonavit; pero luego, también debemos cumplir con la reglamentación municipal, estatal y federal".

La agenda de pasivos acumulados por más de tres decenios de expansión urbana incluye miles de casas solas, áreas públicas abandonadas, falta de agua y drenaje, servicios médicos o escolares lejanos, pésima movilidad y transporte público deficiente. Los socios de la Canadevi señalan que eso demuestra que hacer ciudad no depende solo de ellos, que el gobierno debe aportar la gran infraestructura y que al entregarse un desarrollo, se deben garantizar las bases para financiar su mantenimiento. El propietario de la finca está obligado a darle mantenimiento porque todo tiene una vida útil aunque sea de calidad.

"Nosotros hacemos nuestra parte, pero no podemos solos. Y no es cierto que nos quedemos con todas las ganancias, estamos trabajando duro para sacar adelante proyectos de acuerdo a las políticas generales de vivienda; si se nos da acceso a suelo intraurbano a precios razonables, la cosa cambiará", puntualizan

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Las obligaciones

"El desarrollador inmobiliario tiene la responsabilidad de hacer un desarrollo con todas las características que marca la ley, municipal, estatal, y lo que marcan Infonavit y fovissste; tiene la obligación de crear la infraestructura de este mismo desarrollo, y de conectarlas a la infraestructura macro, del ayuntamiento o del estado; el estado tiene la obligación de crear esta infraestructura macro, avenidas grandes, aunque muchas las hacemos nosotros [...] las áreas de donación las reciben los municipios, donde se puedan edificar las escuelas o la infraestructura que se va necesitando; pero las escuelas las debe de crear la dependencia pública correspondiente; las plantas de tratamiento nosotros las hacemos, pero las debe operar el municipio. Yo creo que la lección de esto es que cada cual cumpla sus tareas y se garanticen [...] si una casa tiene goteras, es muy probable que se deba a que el dueño no hizo lo suyo". Guillermo Padilla, secretario de la Canadevi.

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Claves

Algunas cifras

6 por ciento del PIB genera la industria de la construcción en México, por encima del sector primario y solo debajo del automotriz

300 mil empleos genera en Jalisco; es el principal empleador del estado

5 trabajadores por casa hecha se calcula es la relación de empleo

Entre 1990 y 2015, la superficie de la ciudad se duplicó, mientras su población crecía en

martes, 14 de febrero de 2017

475 años: el negocio de expandir una ciudad



La moderna distopía urbana es similar a la de otras ciudades latinoamericanas: la expansión por la periferia permite ganancias promedio de 400 por ciento a los desarrolladores.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Don Felipe, su familia y sus ancestros poseían desde los años 30 del siglo XX un rancho de 100 hectáreas a diez kilómetros de la cabecera de Tlajomulco de Zúñiga. Sembraban maíz, tenían un buen sistema rústico de riego, un centenar de reses y una pequeña piara. El año 2005, les llegó la ciudad. Un grupo de hombres trajeados fueron a buscarlo y le ofrecieron 40 millones de pesos por el rancho con todo y fierros, es decir, a 400 mil pesos por ha, el doble del valor comercial. Como el negocio agrícola no da, vieron la oportunidad de su vida, y vendieron.

La tierra se urbanizó. Hoy hay un gran desarrollo inmobiliario, afianzado en la existencia del Instituto Tecnológico de Tlajomulco y con una gran carretera de cuatro carriles pagada con recursos del gobierno de Jalisco. Las ganancias de los desarrolladores, una vez descontados el pago del predio, las inversiones de infraestructura propia, los costos de edificación y los impuestos, podrían ser de 5 a uno. Pero no es un caso aislado. Es el esquema de negocios imperante en las últimas cuatro décadas en la creciente ciudad que alcanza este día 475 años de su fundación.

No hay misterio. Guadalajara es en el tema, típica para América Latina: "por lo general, los inmobiliarios van a irse a la periferia, a la zona rural contigua, donde la tasa de ganancia es mayor; no es que sea su naturaleza, sino que la búsqueda de los desarrolladores para tener una ganancia mayor lleva a extender la ciudad lo más posible", señala, entrevistado en Lima, capital de Perú, el urbanista argentino Eduardo Mario Reese, consultor del Instituto Lincoln de Políticas de Suelo (Lincoln Institute of Land Policy).

- ¿Entonces la zona de frontera es la zona de ganancia mayor, en comparación con la tierra urbanizada?
- Absolutamente; siempre la franja rural urbana, una franja difícil de definir, es donde las tasas de ganancia son muy altas. Pero allí no acaba: en la medida que la ciudad se expande todos los precios del interior empiezan a crecer; ese es el efecto, la ciudad va creciendo y van cambiando las relaciones entre los lotes y los centros valiosos, como son las avenidas.
- ¿Eso explica el enorme poder político que tienen los grupos inmobiliarios?
- Claro, tienen un poder enorme: primero, porque tienen una ganancia muy alta, segundo, para ponerlo en una frase corta pero contundente: el que maneja el suelo, maneja la ciudad, y si el mercado te controla el suelo te a va controlar hacia dónde va a crecer la ciudad.
- En nuestras ciudades cada vez es más difícil hacer política profesional porque requiere de mucho dinero; si el sector inmobiliario lo pone, ¿esto no pervierte más este problema?
- Sin duda, pero no está sólo ligado al mercado inmobiliario sino además al tema del financiamiento político: se tiene que ser más transparente en América Latina en este asunto...

Su colega Martim O. Smolka, de origen brasileño, también presente en la conversación, refiere: "El multiplicador urbano, es decir, la relación entre el precio por metro cuadrado de la tierra designada para usos urbanos con su valor anterior de uso rural (agrícola) en el borde urbano, está generalmente por encima de cuatro a uno". Hay casos de ciudades como Quito, Ecuador, o Río de Janeiro, Brasil, en que la relación se va a cinco a uno y seis a uno, respectivamente.

El modelo, pese a ser acusadamente desventajoso, no es visto como una miopía por parte del sector público, que es el que lo potencia y lo hace posible, advierte. "Es una forma de relacionarse con el sector privado; hoy en día los propietarios del suelo son muy poderosos, entonces los desarrolladores tienen intereses muy fuertes y mucha influencia en la elaboración de las leyes, en los congresos, en los consejos de desarrollo; así es difícil que el poder público ponga en vigor una serie de instrumentos que recuperen esa valorización del suelo que es debida a la colectividad, la creación de infraestructura, y no de cada uno de los dueños de los terrenos".

De lo que sí habla el urbanista es de "oportunidades perdidas": en cuanto a la captura de esa plusvalía para el bien colectivo, "en cada proyecto que se aprueba sin cuidado, sin una legislación, sin tener los instrumentos de captura, son oportunidades perdidas; ya después que se construye la gran torre sin pagar ninguna compensación por los impactos que va a tener en toda la ciudad, o se abre el fraccionamiento que la va a extender, ahí se fue una oportunidad".

En su manual Implementación de la recuperación de plusvalías en América Latina, publicado por Lincoln Institute of Land Policy, Smolka apunta: "La provisión local de inversiones en infraestructura y servicios urbanos crea las condiciones para viabilizar tres tipos de efectos en los usos del suelo (cambio de uso; mayor densidad, ocupación o edificabilidad; regulaciones de zonificación), que constituyen importantes fuentes de ganancias extraordinarias para los propietarios bien ubicados. Al permitir mayores densidades, edificabilidad ó cambios de zonificación de uso residencial a comercial, se generan enormes incrementos de valor, aunque usualmente menores (en términos relativos), comparados con el cambio de suelo rural a urbano en lugares donde el valor de base es bajo".

Esto demuestra que expandir ciudades es el mayor de los negocios inmobiliarios. Lo señala con claridad el Programa estatal de vivienda Jalisco 2013-2018: "La liberación del mercado del suelo y descentralización de la planeación urbana no han dado resultados del todo favorables para solventar las necesidades habitacionales de todos los estratos sociales. Los desarrolladores inmobiliarios, en la búsqueda de la máxima rentabilidad, adquieren reservas urbanas alejadas de la ciudad y generan un crecimiento urbano caótico. La expansión urbana reciente se caracteriza por la dispersión y fragmentación, lo que muchas veces viene acompañado del incremento de las distancias cotidianas, la falta de servicios, el debilitamiento del tejido social, la incompatibilidad de usos del suelo, problemas ambientales y demás que deterioran la calidad de vida en las periferias urbanas", señala el documento.

Este fenómeno "estira" los precios de todos los terrenos, es decir, cada metro que crece la ciudad hacia afuera, los lotes del interior se harán más caros y harán imposible que se pueda plantear tierra accesible para vivienda popular, por ejemplo, y una ciudad más compacta. Allí se cuelgan los fenómenos de la "gentrificación" –expulsión de población- de las zonas céntricas y los grandes claros urbanos interiores, tierra para "engordar", como si se tratara de una nueva ganadería.

De este modo, en el AMG "la dispersión urbana es patente; los municipios centrales se ralentizan mientras los periféricos han experimentado crecimientos explosivos y desordenados. El municipio central de Guadalajara ha perdido 9 por ciento de su población desde entre el año 2000 y 2010, mientras Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá han perdido velocidad en su crecimiento. En la periferia, municipios como Tlajomulco, Ixtlahuacán de los Membrillos y Juanacatlán han experimentado un crecimiento acelerado desde 1995, llegado a tasas anuales de casi 15 por ciento entre 2005 y 2010. En el caso de El Salto, se ha mantenido constante desde 1995", agrega el documento.

¿Cómo se puede calcular el negocio en una ciudad como Guadalajara? Si bien, los valores catastrales (de predial) son considerados conservadores por los especialistas inmobiliarios, en el caso de los terrenos rústicos se acercan más a la realidad. Para el año 2015, el Manual de Valuación Catastral de Guadalajara establecía los siguientes valores de suelo por ha rústica: superficie de riego, 291 mil pesos; temporal de primera calidad, 235 mil; de segunda calidad, 146 mil; agiostadero (para ganado), 112 mil a 89 mil (primera y segunda calidad), y "cerril Improductivo", de 45 mil pesos por ha (ver http://catastro.guadalajara.gob.mx/MANUAL%20DE%20VALUACION%20CATASTRAL%202015.pdf.

Las tierras de alto valor agrícola se encuentran en Toluquilla y en Tesistán, zonas por donde la ciudad se expandió, pero paradójicamente, las más valoradas por el sector inmobiliario son las boscosas (cerril improductivo) de las sierras de San Esteban-Tesistán, al norte, y de La Primavera, al sur. Los proyectos vigentes más ambiciosos de expansión urbana masiva son el valle de la carretera a Colotlán, dominado por agostaderos y cerros, y la meseta de Zapotlanejo, en el río Santiago. Allí hay al menos diez mil ha cuyo proceso de adquisición ya ha comenzado, avaladas por los instrumentos metropolitanos de planeación (Plan de Ordenamiento Territorial o POTmet); tierras que los tres niveles de gobierno están mejorando con obras de infraestructura: escuelas, hospitales, carreteras, líneas de agua y drenaje, cercanía de transporte masivo, a pretexto de que "no se debe permitir vivienda donde no hay servicios".

"En los años del neoliberalismo en América Latina, la política fue: cedámosle todo a los municipios, sabiendo que la gran mayoría son débiles; dejaron en manos de los grandes tenedores de suelo y de los grandes inmobiliarios esa discusión con los municipios, el eslabón más débil de la cadena estatal [...] esa supuesta descentralización lo que encubría era una privatización", añade el profesor Reese.

Guadalajara, que comenzó con 42 vecinos su historia tras un errar por tres asentamientos previos, en 1542, hoy se consolida sobre nueve municipios y con 4.8 millones de habitantes. La pregunta es si apunta hacia el futuro promisorio de los discursos políticos de sus actuales gobernantes, o las luces que se atisban desde los olvidados pueblos del otro lado de la barranca, cada anochecer, son por el contrario, el engañoso esplendor de las distopías.

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Cifras 

42 vecinos fundaron Guadalajara el 14 de febrero de 1542
4.8 millones de habitantes se estima tiene el área metropolitana en estos momentos, expandida sobre nueve municipios
62 mil hectáreas urbanizadas en 2015, con una densidad de población de 77.8 habitantes por ha
Entre 1970 y 2014, la ciudad creció 45 mil ha en superficie y 3.2 millones de habitantes en demografía
Fuente: IMEPLAN

SRN

El Ahogado, “vacío de instituciones”



Vecinos de El Salto le piden al gobernador que visite la zona y se sensibilice de sus graves problemas ambientales y de salud.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El exceso de declaraciones y la escasez de resultados en mejorar la calidad ambiental y de vida de los moradores de la cuenca baja de El Ahogado, en el punto en que descarga hacia el río Santiago, revela un "vacío de instituciones", advierte el dirigente de la asociación civil Un Salto de Vida, Raúl Muñoz Delgadillo.

"Tenemos todavía un vacío muy grande, sobre todo en algunas instituciones, que son las que deben de resolver este problema; porque han sido nueve años de la muerte del niño Miguel Ángel López Rocha, y ocho de la recomendación de derechos humanos, como para ya haber implementado estrategias y aplicarlas; primero para detener las descargas, que es lo principal, y tratar las aguas, pero sobre todo, debe de haber ya un programa de prevención a la salud, por parte de la secretaría, y no se está haciendo nada", señaló, entrevistado tras la conmemoración que hicieron, con vecinos del fraccionamiento Las Azucenas, al mediodía de ayer, en el centro de la ciudad.

Entre otras cosas, buscaron llamar la atención de los poderes para que se ponga orden. "Nosotros hacemos llamada de atención al gobierno del estado y al congreso local, para que metan en cintura a los municipios; ya se les dio el poder para tratar las aguas y no lo están haciendo, y controlar el cambio de uso de suelo en zonas indiscriminadas, también propensas a riesgos de inundaciones, y también sin obligar a los inmobiliarios a tratar sus aguas", puso en relieve.

Y ante esa inoperancia de los tres niveles de gobierno, "los cinturones de miseria están en todas partes, y como ahora tenemos el problema de la migración, y algunos de los migrantes ya se están quedando, todo eso crea un problema de inseguridad y de falta de empleo; los pocos empleos que hay son muy mal pagados, entonces es un círculo vicioso donde también el medio ambiente se ve deteriorado"

Después del fallecimiento del menor, se han acumulado por arriba de 700 muertes en la zona por causas atribuibles a la contaminación del río.

"Tenemos un grave problema, con cáncer de diferentes tipos, con derrames cerebrales; eso también está provocando leucemia, otra afectación es la insuficiencia renal, y eso nos preocupa porque va aumentando [...] ahorita tenemos registradas a 208 personas con cánceres, pero es aparte de los muertos, es un problema muy serio", afirmó.

Además, "la insuficiencia renal es un problema muy grave porque hay muchas personas de escasos recursos que no cuentan con seguridad social, y que fallecen por falta de atención [...] el estado no está atendiendo ese número de personas, porque tampoco cuenta con suficientes instalaciones, hemos pedido la construcción de hospitales para evitar que se trasladen a Guadalajara, para que sea una atención oportuna, está más que justificado por el número de habitantes; y el gobierno del estado no lo hace".

Los vecinos entregaron una invitación al gobernador Aristóteles Sandoval para que visite la zona y vea los problemas directos de las comunidades; de esa manera, se "sensibilizaría" en resolver un problema que al parecer, advirtió Muñoz Delgadillo, "solo se está administrando".

SRN

lunes, 13 de febrero de 2017

No logran revivir al río Santiago tras 9 años



La inversión multimillonaria no resolvió los dos problemas principales del agua que mató al menor: las industrias que no sanean y un problema de agua geológica contaminada con metaloides

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Hoy hace nueve años, a las 17:40 horas, murió en el Hospital General de Occidente, por “falla orgánica múltiple e intoxicación aguda por arsénico” el niño Miguel Ángel López Rocha, 19 días después de un accidente en la orilla del fraccionamiento La Azucena, en que entró en contacto con ese metaloide diluido en las aguas de la corriente pluvial, para constituir desde entonces la víctima más simbólica de la contaminación y la pésima gestión ambiental del río Santiago.

Un año después, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco emitió la recomendación 001/2009, la más extensa y ambiciosa de su historia, en la que planteó la obligación de los tres niveles de gobierno por sanear la subcuenca de El Ahogado o Toluquilla, sin cuyos vertidos adulterados esa historia no hubiera sucedido. Pasaron ocho años, y el cumplimiento de la recomendación que reporta en su último informe de gobierno el ejecutivo estatal, es de apenas 46 por ciento.

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Lo más notable entre los logros reportados es el saneamiento masivo de aguas residuales municipales, sobre todo a raíz de que la planta de tratamiento de El Ahogado entre los años 2010 y 2011. No obstante, los monitoreos permanentes de la Comisión Estatal del Agua (CEA) demuestran que tratar 2,250 litros por segundo sólo mejoró el renglón de materia orgánica. La corriente permanece altamente contaminada por residuos industriales de todas las factorías de la cuenca.

A esto se debe agregar que hay condiciones naturales no aptas en la cuenca de El Ahogado: la prevalencia de arsénico y otros metaloides en el acuífero de Toluquilla están ampliamente documentados; la más patente demostración del problema es el alto costo de potabilización del agua de los pozos del SIAPA en la zona: “El progresivo abatimiento de los mantos acuíferos en Atemajac-Tesistán (donde en promedio el nivel baja 31 centímetros por año) y en Toluquilla, trae riesgos inevitables de arcenicismo (contaminación por arsénico) y de otros minerales que son comunes en el agua confinada o geológica, y que significa riesgos para la salud”, reportaba la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en 2011 (MILENIO JALISCO, 25 de enero de 2011).

En el Plan de Manejo del río Santiago, presentado oficialmente el pasado 15 de diciembre, y cuya ejecución corrió a cargo de la UNAM, se confirma que el sector industrial genera un elevado pasivo ambiental a la cuenca: “los representantes de los sectores de manera unánime reflejaron que es mayor el daño que les ocasiona por la contaminación ambiental, tanto del agua, suelo y aire que por sus desechos. Se considera que solamente se ven beneficiados los sectores minero y turístico, este último, debido al atractivo que son las artesanías de Tonalá y Tlaquepaque, la ropa de Zapotlanejo, las Tequileras de la zona Valles y Altos Sur”.

La cuenca del río Santiago–Guadalajara “es una de las zonas del Estado de Jalisco con los más altos niveles de degradación ambiental. En especial, los recursos hídricos muestran una alta contaminación proveniente de múltiples fuentes (agrícolas, industriales y municipales) que incrementan los riesgos de la población y disminuyen su calidad de vida. Múltiples esfuerzos han sido realizados, sin embargo, al no estar articulados en un instrumento de planeación integral que contemple metas al mediano, corto y largo plazo, tales acciones no han tenido el impacto esperado”, añade el documento.

Es decir, una planta de tratamiento que fue diseñada para atender el problema de residuos domésticos y municipales no resuelve todos los componentes con que esos desechos vienen mezclados, señalaba apenas en noviembre pasado la organización Greenpeace, tras presentar su reporte de tóxicos en la zona.

“El agua que descarga El Ahogado contiene sustancias propias del sector industrial, al igual que el sedimento más próximo al tubo, lo que indicaría que esta planta diseñada para tratar aguas de uso doméstico está recibiendo descargas del sector industrial para las que no está acondicionada. La muestra tomada directamente de la corriente de agua que sale del tubo de descarga exhibe la presencia de químicos como el nonifenol, ftalatos, octifenol y el bisfenol, productos químicos utilizados en industrias como detergentes, retardantes de flama y elaboración de plásticos entre otros”.

La mayoría de estas sustancias “carece de alguna regulación en México; ninguna de las normas oficiales mexicanas en materia de descargas (NOM001, NOM002, NOM003) ni la Ley Federal de Derechos contempla algún control al respecto, mientras que en otros países los citados compuestos orgánicos son objeto de fuertes regulaciones y programas de vigilancia”, destaca el documento divulgado (MILENIO JALISCO, 23, 24 y 25 de noviembre de 2016).

En el informe de gobierno de Aristóteles Sandoval Díaz, del pasado 1 de febrero, el mandatario reporta que dentro de las acciones en el polígono de alta fragilidad ambiental, determinado tras la recomendación de la CEDHJ, y en general, la zona del río Santiago entre Chapala y la presa Santa Rosa, hubo inversión importante en el tema de aguas residuales.

“Con una inversión de 50 millones de pesos, se mantuvo la operación y mantenimiento de 18 plantas de tratamiento de aguas residuales en la cuenca propia del lago de Chapala y la porción alta del río Santiago desde su origen en el propio lago hasta Juanacatlán y El Salto. De esta manera se depuran 20 millones de m3 de agua residual y se evita la descarga de 9,657 toneladas de masa contaminante que generan 285 mil habitantes. Como resultado del tratamiento anterior se produjeron 12,500 toneladas de lodos (biosólidos), que recibieron tratamiento y disposición adecuada principalmente como mejoradores de suelo, lo que contribuye al incremento de la productividad de las parcelas agrícolas…”.

Sobre las plantas del área metropolitana, añade: “con una erogación de 544 millones de pesos, se amortiza la inversión y se mantiene la operación y mantenimiento de las macroplantas de tratamiento de aguas residuales El Ahogado y Agua Prieta. Así, se logró el saneamiento de 213 millones de m3 de agua residual, lo que evita que 45,250 toneladas de materia orgánica y 58,100 toneladas de sólidos suspendidos continúen contaminando el río Santiago”.

Adicionalmente, “se contribuye a mejorar el medio ambiente al reducir la emisión de 50 mil toneladas de dióxido de carbono”.
También se concluyó la construcción de la ampliación de la planta de tratamiento de aguas residuales de Ocotlán con capacidad de 190 a 300 litros por segundo (l/s). Añade: “con estas acciones de saneamiento, se avanza en el cumplimiento de la recomendación 001/2009…”.

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CLAVES

*En el tema de “ordenamiento territorial sostenible y equitativo”, el IV Informe de gobierno alude a la recomendación de la CEDHJ y da detalles: “se continúa con las acciones para lograr el manejo integral de la cuenca Guadalajara–río Santiago en los 35 municipios que la integran”

*Se impusieron sanciones por parte de la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (Proepa) a las empresas a las que se les aplicó procedimiento administrativo en el polígono de fragilidad ambiental (Pofa), emitiéndose 100 resoluciones administrativas que alcanzan un monto superior a los 4.4 millones de pesos por las sanciones”

*Son sanciones distribuidas del siguiente modo: El Salto, 39; Juanacatlán, cuatro; Tlaquepaque, 24; Tlajomulco de Zúñiga, ocho; Tonalá, 21 y Zapopan, cuatro

*Asimismo, “se presentaron los resultados del monitoreo de la calidad del agua del río Santiago, que se realiza de manera permanente por la CEA. La Secretaría de Salud del estado llevó a cabo diversas acciones con respecto al sistema de vigilancia epidemiológico de la contaminación del agua por metales pesados”

*En materia de coordinación, “se ratificó el convenio marco de coordinación y colaboración del Pofa por parte de nueve municipios y se logró el acuerdo de coordinación para la recuperación y sustentabilidad de la cuenca Lerma–Chapala entre el Poder Ejecutivo Federal representado por la Semarnat y el gobernador del estado de Jalisco

*También se emitió un informe “sobre la operación del Laboratorio de Calidad del Agua, en el cual se realizan análisis para verificar el cumplimiento de las Normas Oficiales Mexicanas NOM-127-SSA1-1994 referente a salud ambiental, agua para uso y consumo humano, límites permisibles de calidad y tratamientos a que debe someterse el agua para su potabilización; NOM-001- SEMARNAT-1996, referente a límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales en aguas y bienes nacionales; y NOM-002- SEMARNAT, que establece los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales a los sistemas de alcantarillado urbano o municipal

*El gobernador anuncia que la Secretaría de Salud, a través del Departamento de Epidemiologia, realizará un estudio “con el objetivo de conocer la percepción sobre la morbilidad y mortalidad de los habitantes de las cabeceras municipales de El Salto y Juanacatlán comparativamente con la de Tonalá, municipio del cual se presentó un diagnóstico integral de salud poblacional en el año 2013 por parte de la Región Sanitaria 11”

*También “se mantiene el monitoreo de la calidad bacteriológica del agua a través de las determinaciones de cloro libre residual en los sistemas de abastecimiento de agua para uso y consumo humano y se hicieron las gestiones para tener un espacio físico como consultorio de especialidad en un centro de salud”

Fuente: IV Informe de Gobierno de Jalisco, 2017

MC

Planta de tratamiento nueva sigue sin operar



Vecinos de San Pancho reclaman que la vieja planta fue rebasada y la nueva es elefante blanco; aguas negras invaden estero

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

La Comisión Estatal del Agua (CEA) de Nayarit ya acudió a revisar el estado del estero maloliente de San Francisco, en la Riviera Nayarit, con el propósito de documentar que la vieja planta de tratamiento, de medio siglo, está rebasada, y que de forma inexplicable, la nueva planta, que data de 2012, no ha sido puesta en marcha.

“Ellos vinieron, nos atendieron y revisamos las plantas antigua y nueva; parece que necesitan pocos detalles, pero en quince días nos responden por escrito con carácter técnico y fechas; estamos a la espera de que nos entreguen el análisis por parte del laboratorio certificado de Seapal [Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Puerto Vallarta] y de involucrara la empresa municipal de aguas, Oromapas, para que por fin se pueda activar la nueva planta y resolver el problema”, dijo Érick Saracho Aguilar, uno de los representantes comunitarios.

En la década de los años setenta se construyó la planta de tratamiento de agua negras que aún funciona; “la planta es antigua y pequeña para el pueblo, procesa cinco litros por segundo [l/s] y en el pueblo generamos ocho l/s, de manera que por lo menos tres l/s se van sin tratamiento a la laguna, que algunas veces se ve negra, burbujienta y maloliente. La gran cantidad de nutrientes y contaminantes provenientes de la planta hacen que el agua del estero sea peligrosa para la salud humana y ambiental. Hace dos años medimos la cantidad de bacteria e-colli [causa del cólera] y la muestra arrojó 4,800 cuando el nivel máximo permitido es 200 y 300; es decir, ya es peligroso”.

Además, “la cantidad de excremento diluido en el agua genera una hiper reproducción de lirios [dos clases] que son una respuesta del sistema tratando de limpiarse, un poco como la fiebre cuando quiere matar los bichos, y cuando el lirio se extiende demasiado acaba con el oxígeno del agua y la luz y los peces no pueden respirar y mueren”. El Estero ha sobrevivido “gracias a que año con año el arrollo de Los Izotes aporta agua suficiente para romper la barra y sanear la laguna mandando toda esta contaminación y toneladas de lodos negros al mar”.

Dado que la planta está rebasada, la CEA construyó una nueva planta de tratamientos con capacidad para tratar 12 l/s desde 2012, “misma que sigue sin funcionar. Las razones: un acaudalado desarrollador local ha impedido y saboteado la conexión entre estas dos plantas por que actualmente [y desde 2007] hace uso del agua para regar su campo de golf y paga al Oromapas la operación de la planta vieja”. Es la realidad que buscan cambiar.

MC