viernes, 23 de septiembre de 2016

Huajimic, el relato de un enfrentamiento ineludible



17 horas de una audiencia judicial que enfrentó al mundo indio de la Sierra Madre Occidental con los colonos mestizos que pretenden legitimar sus posesiones con la cultura del trabajo

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

“No intervendremos con Cosomer [Conflictos Sociales en Medio Rural] a menos que haya sangre o violencia”. La declaración del subsecretario de Desarrollo Agrario de la Sedatu, Gustavo Cárdenas Monroy, resonaba entre los mezquites, zapotes y tepehuajes que coronan la finca de aguas de los predios Bola Negra y Piedra Bola, en la cercanía de Huajimic, que este jueves fueron reintegrados al patrimonio de la comunidad indígena de San Sebastián Teponahuaxtlán (Wuaut+a) como resultado del juicio agrario 769/2012 sentenciado por el Tribunal Unitario Agrario 56, de Tepic.

Los ganaderos afectados, que temen un efecto domino en la emisión de sentencias favorables a sus vecinos, escuchaban con creciente impaciencia. Quien daba el testimonio era el abogado de los comuneros, Rubén Ávila Tena, ante unos 500 wixaritari (huicholes), y hacía alusión a las entrevistas sostenidas en los últimos meses con ese funcionario de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), reacio a reconocer la responsabilidad histórica del gobierno federal en este, uno de los conflictos por la tierra más viejos y riesgosos de la geografía nacional.

Ávila Tena dio fe de la buena intención del comisariado de bienes comunales de Wuaut+a, que en diversas audiencias ha insistido en la necesidad de indemnizar a sus adversarios en los juicios, quienes tienen de tres a cinco generaciones habitando este valle intermontano donde han hecho prosperar la ganadería, con siete mil cabezas anuales a la venta. Entre la burocracia de Sedatu y el desinterés de los afectados, motivado por la postura del gobierno de Nayarit de “no permitir” los “despojos”, han pasado cuatro años. El título “madre” de los parvifundistas data de 1906, cuando estaban vigentes las Leyes de Reformas y las tierras “ociosas” eran “denunciadas” en un proceso legal que permitió cercenar “bienes de manos muertas” (es decir comunales y eclesiásticos); pero esta formalidad fue ilegalizada por el artículo 27 de la Constitución emanada de la revolución Mexicana, en 1917.

La constitución vigente desde hace 99 años ha permitido reconformar el patrimonio de cientos de comunidades en el país, pero la burocracia, el abandono y la lejanía demoraron 36 años en derivar en un decreto presidencial para Wuaut+a. Y al día de hoy, unas 16 mil hectáreas siguen sin serles restituidas, dijo el presidente del comisariado, Miguel Vázquez Torres. Lo cierto que la justicia tardía llega al gran predio de Huajimic, una centenaria localidad conformada por ganaderos mestizos, que arguyen el derecho que les da una posesión de décadas, la existencia de escrituras y de decretos de ejidos emitidas por los gobiernos locales y el federal, y su capacidad de trabajo.

“Son una plaga”, dijo agresivamente, acerca de los aborígenes, Alejandro Quintanilla Barajas, uno de los grandes propietarios que podrían ser perjudicados; “no somos posesionarios sino pequeños propietarios, con una posesión de más de un siglo, y para que les dieran escrituras a nuestros antepasados es porque justificaron que tenían por lo menos 50 años de posesión […] cómo es posible que porque los wixarika están pobres creen que dándoles más tierra lo van a resolver; les pueden dar todo el planeta y ellos estarán en la misma circunstancia, con hambre, porque el trabajo es el que hace producir, y no estar echado en una hamaca descansando”, dijo. Otras posturas eran más moderadas, y muchas se decantaron por cambiar la dimensión del conflicto hacia la esfera política: “Esto es una invasión muy fuerte del estado de Jalisco, acabarán esta zona ganadera; es importante que el gobierno federal tome cartas en el asunto, es urgente, estamos en una situación peligrosa, ahorita viene del gobierno de Nayarit y del ejército a apoyarnos”, comentaba al comienzo del acto judicial el ganadero Gabriel Muñoz de la Peña.

La audiencia se realizó en términos generales en paz, aunque el grupo de propietarios quiso “reventarla” con la acusación de que unas horas antes del acto, habrían pasado individuos con vestimenta militar y armas de uso exclusivo del ejército (AK-47 y R-15). Dijeron tener pruebas, pero a los medios sólo le exhibieron la foto de un individuo no identificado que tenía una escopeta. También se habría amenazado a un par de ganaderos. El delegado municipal de Huajimic, Manuel González Rodríguez, encaró a las autoridades comunales pero Miguel Vázquez, reprimiendo su molestia, lo negó. La actuaria a cargo, Nereida Ceja, exigió orden y le pidió al funcionario municipal que procediera en su esfera, bajo la advertencia de no permitir que nadie exhibiera algún arma durante el proceso.

La medición del predio demoró algunas horas; también se hizo un recuento del ganado presente, que sumó alrededor de 80 reses. Tras casi seis horas, la funcionaria judicial entregó formalmente la posesión. Los wixaritari se quedaron a la custodia. Avisaron que durante los siguientes meses, la totalidad de los 3,600 miembros de la comunidad cumplirán responsabilidad de vigilancia para evitar se perturbe la posesión. Los ganaderos comenzaron a retirarse, y tras ellos, los funcionarios del tribunal, los reporteros y los defensores de los huicholes.

La sorpresa los esperaba unos cuatro kilómetros abajo, rumbo al poblado. En un cruce de caminos, ya había camionetas apostadas para impedir el paso. El vehículo con los funcionarios fue detenido y se quiso bajar a sus ocupantes; luego llegó el primer grupo de periodistas y reinó la confusión. Familias completas de Huajimic estaban presentes. Querían mostrar su irritación por la ejecución de la sentencia, que a su juicio, significa una injusticia histórica. Hubo enfrentamientos verbales con los periodistas, se bajó el aire de las llantas del auto oficial, y los más extremistas gritaron imprecaciones contra los naturales de la sierra. Pero la prudencia prevaleció: “no golpeen, ni siquiera los toquen, eso también es agresión”, decía imperativo un moreno manifestante, que sólo pedía firmeza en el sostenimiento del retén.

Allí se quedarían todos atorados, entre las 4:45 y las 9:50 PM. Patrullas estatales y de La Yesca estaban unos metros atrás, pero los gendarmes sólo miraban. A ratos se activaban las discusiones; se recriminaba a los periodistas “apoyar a los huicholes”; se exigía que presentaran al magistrado del tribunal, a la gente del gobierno estatal o federal, o que se desalojara el predio recién entregado, como condiciones para mover las “trocas”. Otros momentos se podía incluso confraternizar; venían las confesiones, las revelaciones, la invitación a una coca cola o a una cerveza, el relato de aventuras juveniles o de cómo los padres y los abuelos formaron con sudor el patrimonio.

El grupo de quejosos no tenía preocupaciones uniformes; algunos de los mayores mostraron prudencia e incluso respeto por los moradores de las montañas. “Mi padre les daba trabajo y siempre trabajó muy bien con ellos […] ellos son muy organizados y respetuosos de sus instituciones, en una ocasión a mi padre se le adeudaba un dinero, y como se nos escondía el huicholito, fuimos al gobernador tradicional, y lo mandó arrestar aunque se trataba de un soldado que incluso iba armado… el señor nos pagó”, contó don Buenaventura Montoya, quien está radicado en California desde 1979, pero llegó en la semana porque estaba interesado en ver el desarrollo de los acontecimientos que afectarán en algún momento a sus hermanos y sobrinos.

Otros, jóvenes y belicosos, posiblemente muy expresivos porque la cerveza tiene fama aflojar la lengua, lanzaban amenazas sombrías o fabricaban conspiraciones para expulsar “a esos indios” de sus tierras.

Hubo varios momentos de negociación. El abogado Rubén Ávila Tena ofreció establecer mesas de diálogo para que juntos, ganaderos y wixaritaris presionen al gobierno federal para que no se deba dar la condición del funcionario de Sedatu de que corra la sangre, e intervengan, como hace más de una década sucedió con los predios de Puente de Camotlán. Dos veces se frustró el levantamiento del bloqueo porque los más beligerantes exigían que la posesión del rancho de Doña Enriqueta Montoya –ausente en toda la jornada, por enfermedad- se revirtiera. Estaba oscurecido cuando arribó un alto funcionario de la fiscalía de Nayarit –los medios de Tepic lo identificaron al día siguiente como el fiscal general, Édgar Veytia-, y como por arte de magia se venció la última resistencia. El funcionario sólo se disculpó con los actuarios, y ordenó mover las camionetas.

Eran las diez de la noche y los vehículos cuyo tránsito había sido interrumpido por la tarde, remontaban la brecha que sube hacia la sierra desde el feraz valle, objeto de disputas prolongadas y teatro de emociones primarias, básicas. Humano, demasiado humano.

La ruta de los empleados del tribunal, los reporteros y los abogados había comenzado 17 horas antes en los llanos de Tepic cuando la luna todavía dominaba entre nubes y el sol apenas asomaba desde el océano; había alcanzado su culminación cinco horas después, casi a las diez de la mañana, hora del Pacífico, en una vereda polvosa y frente a un lienzo de alambre de púas: en ese momento, desde los parteaguas de la Sierra de los Pajaritos se precipitó un alud humano: aborígenes que bajaban como una lenta marea para sumergirse en el valle que aprovechaban desde antes de la conquista.

Cerca de la medianoche, se asomaba el enorme vaso de la presa el Cajón, frontera entre la sociedad rural aferrada a los valores agrarios, y el México urbanizado y supercomunicado. La noche no era en absoluto sombría, y la lluvia se precipitó como música pacificadora de pasiones, entre grandes caravanas de transporte en las rutas internacionales de un México próspero que ha olvidado a los hijos de la tierra.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

La Primavera es un ensayo sobresaliente



Propietarios, académicos y científicos avalan la gestión del Organismo Público Descentralizado en sus primeros dos años y piden seriedad a gobiernos estatal y municipales para ratificar a sus responsables.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Tal vez la mejor noticia de estos dos últimos años en el bosque La Primavera, es que pese a la existencia de demandas judiciales promovidas por algunos dueños del bosque contra el organismo público descentralizado que administra el área de protección de flora y fauna, los

“Estamos realmente avanzando como nunca en esa tarea, sin el apoyo del director [Marciano Valtierra Azotla] no habríamos podido sentarnos con la Conanp [Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas] ni con la unión de ciclistas, para resolver el grave problema del acceso al bosque; a muchos no les gusta el orden, pero el orden es primordial y creo que con ese tema 5 mil personas, entre dueños y usuarios, hemos ganado mucho”, señala convencido el parvifundista Juan Diego Covarrubias, en su momento, uno de los más aguerridos opositores a la creación del Organismo público Descentralizado (OPD).

El bosque La Primavera es el área natural protegida más asediada de México, dada su ubicación a las puertas de la segunda conurbación; si se compara con los casos de Monterrey y la Ciudad de México, es la única reserva que ha salido avante, pese a los embates de intereses privados y gubernamentales: su superficie forestal está casi igual a la protegida por el decreto de 1980, y más bien, su gran desafío es afrontar los intereses inmobiliarios y de infraestructura que corren al otro lado de sus linderos: fraccionamientos residenciales y “espontáneos”; invasión agrícola y ganadera;  apertura de corredores industriales, de ductos de gas y de carreteras.

El caso del pequeño propietario –que no es menor porque es uno de los promotores del Consejo Regulador de la Primavera, una instancia de propietarios que pretende incidir en el destino dela reserva-, está lejos de ser aislado. Los trece ejidos que tienen más de 37 por ciento de la superficie boscosa también interpusieron juicios, pero eso no ha impedido que ejidos como Huaxtla, San Agustín o La Primavera colaboren en las tareas del OPD.

Arturo Curiel Ballesteros, investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) y cabeza del comité científico del OPD, destaca: “una de las ventajas que se le puede reconocer es que es menos discrecional en la parte de las decisiones, que en otro tipo de figuras […] tiene la posibilidad de operar bajo esquemas de gobernanza, no bajo línea política, y en estos dos años que me ha tocado vivir dentro del comité científico, puedo decir que se ha venido aprovechando esta figura; he visto que además del director, los miembros que constituyen el OPD tienen la gran posibilidad de actuar a favor de la conservación como tal, y reducir los grados de orientación de un jefe político”.

Esto significa que corren ideas en las diferentes instancias de discusión, “he visto al director y a todos los demás arriesgarse a hacer planteamientos que son lógicos y eso redunda en una mejor toma de decisiones […] por ejemplo, cuando la Conanp trató de imponer los indicadores de evaluación con que deben tratar al bosque, y con los mismos construir el plan de manejo, la gran mayoría dijo no, eso no se ajusta a este bosque, no está asegurando la parte del objetivos del cumplimiento de conservación; y eso a mí me alienta mucho, porque genera una posibilidad diferente a la de seguir una línea en término de decisiones; las cosas no han sucedido como uno hubiera querido en término de los tiempos,  pero me parece que la dirección es correcta, y va a permitir llegar a logros que puedan dar este cambio de giro que necesita La Primavera”.

Un aspecto esencial, a juicio del académico, es entender que las áreas protegidas no pueden concebirse de su polígono hacia dentro, sino en su relación con el entorno; por eso, considera valioso retomar la discusión sobre el área de amortiguamiento y que los municipios, representados en la junta de gobierno, asuman compromisos;  y que esto se traduzca, en el corto y mediano plazos, en acciones efectivas de manejo del territorio.

“Hemos acordado que a La Primavera debemos evaluarla y posicionarla estratégicamente en la parte de los cambios globales, como patrimonio de la ciudad, como servicio para descontaminar, detener la desertificación, regular el clima; no es simplemente un espacio que está afuera de la ciudad y que va la gente a visitarlo, sino un bien fundamental para la salud de Guadalajara, con toda un área de influencia que debe ser manejada […] que esto se esté incorporando al convencimiento de los miembros es de lo más valioso”, apunta.

En unas semanas, la primera administración del OPD del bosque, a cargo de Marciano Valtierra, cumplirá los dos primeros años, y debe ser analizada por la junta de gobierno para determinar si debe sostener la responsabilidad por un periodo similar. Entre las cuentas que entrega, es un esquema de combate al fuego que ha mantenido baja su incidencia –no se puede dejar de destacar que en 2016, Jalisco sumó más de 50 mil hectáreas siniestradas, apenas 160 ha fueron en La Primavera, cuando históricamente, una de cada tres ha que se queman en Jalisco pertenecen a este bosque.

“Nosotros nos seguimos quejando de la burocracia, pero debo decir que hemos avanzado en diálogo con el bosque y estamos listos para seguir trabajando”, señala el líder ejidal de San Agustín, José Ángel Espinoza. Los miembros de la junta de gobierno decidirán si las cuentas ofrecidas bastan para renovar la gestión.

Algunos números

363,527
Visitantes recibidos entre enero de 2014 y septiembre de 2016

105,379
vehículos recibidos en los caminos del ANP en el mismo periodo
88 incendios forestales sobre 446 hectáreas; 38 de estos fuegos fueron en 2016

12,423
ha se quemaron entre 2008 y 2013, antes de la gestión de la OPD

“No arregles lo que funciona”, recomienda Ezcurra


El experto fundador del sistema mexicano de la conservación, y director del Instituto de México y Estados Unidos de la Universidad de California, señala La Primavera como un éxito

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El principio práctico de la vida indica que no debes "arreglar" lo que está funcionando. Y la gestión del OPD que se inauguró en los años 2013 y 2014 en el caso del bosque La Primavera, única en México, debe ser consolidada, señaló el ecólogo Exequiel Ezcurra, director del Instituto de México y Estados Unidos de la Universidad de California.

"Yo no vivo aquí, pero puedo decirte que conozco el bosque La Primavera, lo he visitado varias veces desde 1987, cuando fue la Reunión Anual de la Sociedad Botánica de México [...] yo no conozco ningún área verde al lado de una ciudad, que sobreviva con el nivel de conservación que tiene La Primavera; yo creo que es para Guadalajara un orgullo", dijo en entrevista con MILENIO JALISCO.

"Lo voy a comparar con algo que conozco bien, los cañones en San Diego y en Tijuana [en la frontera con Estados Unidos]; San Diego esta sobre una meseta del Pleistoceno, una antigua planicie costera, elevada, disectada por cañones, que tienen vegetación nativa; la autoridad en San Diego sacó un decreto por el que se prohibía construir en los cañones, y por alguna razón, por la moral o por la ética protestante, o no se qué, pero hasta el día de hoy los cañones están conservados, ves una imagen de satélite y parecen las branquias en los pulmones: unas líneas verdes que se ramifican por adentro de la ciudad, que la protegen, con algunos parques en medio; pero al sur tenemos Tijuana, donde nada de eso se pudo hacer y tenemos las barrancas invadidas, y aparte de la increíble calidad de vida y de aire que los cañones le aportan a San Diego, la regulación hidrológica que le proporcionan, los espacios para que los niños jueguen, para que las escuelas tengan cursos, aparte es un elemento de seguridad, cada vez que tenemos lluvias extraordinarias, en Tijuana las caídas de agua se llevan gente y se llevan casas, y hay muertos; en Tijuana no hubo esa visión para ver algo que en San Diego sí se vio", refirió.

En México las cosas siempre son más difíciles. "Cuando yo empecé a hacer investigación en México era el sexenio de López Portillo, era 1978 y había un decreto para el Ajusco de esos que salen en papel y creemos que ya protegimos las cosas, y decía, está prohibido construir por arriba de la cota de los 2200 metros, todo debe ser bosque, pero ese mismo sexenio empezó el gran fraccionamiento del Ajusco, donde curiosamente están ahora el edificio de la Secretaria de Medio Ambiente, el Colegio de México, el Fondo de Cultura Económica, y casas hasta arriba [...]de La Primavera hay ejemplos en Río de Janeiro, en Buenos Aires, pero no hay ciudad latinoamericana donde estas buenas intenciones de vamos a proteger, no sean matadas por intereses económicos, a veces violentos [...] creo que el gobierno de Jalisco y la ciudad de Guadalajara deberían cacarearlo mucho más a nivel internacional, es un ejemplo de primer mundo haber logrado conservar esto con tantos intereses encima...".

El experimento del OPD se detonó y va caminando, "si no está roto, para que lo arreglas, siempre se da la tentación en los políticos de tener más poder, pero vean los resultados, son políticamente buenos, hay que mantener el camino", concluye.

SRN

Nuevo Temaca, un poblado que no terminó de nacer



Abandonado a su suerte con siete familias, el fraccionamiento tienen servicios precarios y arrastra promesas incumplidas.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Un fraccionamiento californiano o extraído de los suburbios residenciales de Guadalajara no se sospecha en medio de los eriales del río Verde, un mundo remoto, rural y largamente olvidado, hasta que se atravesó el megaproyecto de El Zapotillo.

Pero eso es justamente el Nuevo Temaca, un extraño conjunto de edificaciones montado sobre una áspera meseta: el ingreso, al traspasar la malla ciclónica celosamente vigilada por un gendarme adusto pero amable, es por una ancha calzada de jardineras centrales y pavimento de mampostería, que parece el póstumo homenaje al ‘gótico estalinista’ versión ‘precolombino recargado’; luego, asoman algunas decenas de casas blancas con cristales transparentes que lucirían sólidas, si no se estremecieran a cada momento con el ulular de los vientos, inclemencia que ya ha esquebrajado las novísimas cubiertas de los muros, con tiras de pintura barata y nerviosas rasgaduras en el manto alguna vez blanco

Los aún numerosos lotes baldíos han sido nuevamente colonizados por las hierbas; los maizales crecen ávidos a las orillas de las fincas precariamente habitadas. Gallinas, pollos, algún cerdo desbalagado, canarios y pericos estentóreos, revelan la impronta de los escasos colonos –antiguos residentes de Palmarejo y Acasico-, que tratan de domesticar, de hacer suyo, un mundo que les sigue siendo ajeno: han crecido entre muros de adobe, tejas ruinosas, piedras, polvo, alacranes, frondas generosas de mezquites y zalates, y el constante discurrir de las aguas sempiternas del río color verde opalino.

“Son casas de primera, para vivir mucho mejor”, les dijo un funcionario de la Comisión Estatal del Agua (CEA), cuando se animaron a llegar los primeros. Con eso de que la vida en el rancho es no sólo incómoda, sino antihigiénica. José Inés Zaldívar, quien tenía un pie de casa en Palmarejo, entregó sus escrituras y llegó ilusionado, pues con una discapacidad que le impide caminar, pensó que tendría un destino digno para su familia. Pero a cinco kilómetros queda la escuela, en la cabecera, la carretera recién terminada está llena de hoyancos y si no tienes carro estás perdido.

“No nos cumplieron; prometieron ponernos las puertas [de madera] y nunca regresaron, y estas no resisten; prometieron darnos pintura para resanar las bardas y usted ve como se cae la pintura a pedazos”, señala amargo. El agua les llega en pipas, la luz es precaria aunque tiene una moderna infraestructura de conducción, pero las luminarias jamás funcionan.

Ironías de la historia: mientras el viejo Temacapulín, el de las casa de adobe, el de los amplios zaguanes, el de las puertas de madera y el de las arcadas de cantera, se aferra a la existencia aunque –para decirlo con licencia poética- se le apunte con una pistola, el Nuevo Temaca, el de los vastos presupuestos y las licencias gubernamentales, ni siquiera ha nacido. Talicoyunque, comprado por el gobierno de Jalisco para mudar el poblado colonial, ha sido abandonado con sus siete casas habitadas, expuesto a los elementos y amenazado con un largo olvido, como es común en la historia de estos pueblos remotos.

SRN

martes, 20 de septiembre de 2016

Temacapulín, una comunidad que se niega a desaparecer



La disputa por un antiguo panteón demuestra la vitalidad de una comunidad aferrada a mantener los ritmos de la vida cotidiana frente a la amenaza de una inundación.

Agustín del Castillo / Temacapulin, Los Altos de Jalisco. 
MILENIO JALISCO. 

El primer cementerio civil, laico, de Temacapulín se llama, paradojas del México profundo, La Gloria, y según los libros del registro de defunciones de esta delegación enclavada en las cañadas del río Verde, recibió al primer muerto el 12 de enero de 1870: doña Antonia Gómez tenía 59 años al dejar el mundo terreno, tras haber vivido desde los alzamientos de Hidalgo y Allende hasta el comienzo de la Pax porfiriana

Esta arrumbada reliquia de la Reforma decimonónica –símbolo inequívoco de la victoria liberal en un pueblo profundamente católico, y que a la sazón, sería cristero- se cerró, según don Alfonso Íñiguez, alrededor de 1940, ya al final del cardenismo, cuando había un nuevo camposanto en funciones.

Pero algo tienen los muertos que todavía concitan disputas. Apenas en mayo pasado, trascendió que Francisco Camarena Torres, uno de los ricos del pueblo, propietario de un balneario de aguas termales que está amurallado por las soberbias peñas del Cristo que cantó el padre Alfredo R. Plascencia –"son las albercas más visitadas de Los Altos", dicen orgullosos los lugareños- , había adquirido la propiedad. Y surgieron las rejas, los candados, los alambres de púas y las mallas.

Así, el cerro que domina esta olla de verdores que es Temaca en el fin del verano, está vedado para los descendientes de doña Antonia, o de sus vecinos devenidos a polvo: Pablo Álvarez fue enterrado el 1 de julio de 1870; Agapita Gómez, el 28 de enero de 1871; Paula Gómez, el 22 de mayo del mismo año; Luis Íñiguez, el 20 de enero de 1872... y se hace larga la lista. Los registros recuperados por el padre Gabriel Espinoza recorren 35 años, hasta el 16 de diciembre de 1905, en que descendió en la eternidad Espiridión Torres como para no ver el paso del cometa Halley de 1909 (anécdota central de Al filo del agua, de Agustín Yáñez) y el mundo que venía, trastornado por revoluciones y guerras.

No obstante, don Alfonso Íñiguez asegura que la "vida" del panteón no se detuvo: su abuela Micaela Guerrero llegó a su tumba ya en 1922, e incluso recuerda entre las nieblas de su niñez haber acudido al entierro de uno de sus tíos, entrado el año de 1940.

Dónde quedaron los registros de los muertos posteriores a 1905, es un misterio que hace cavilar al presbítero Espinoza, oriundo de este poblado que resiste su última prueba: Temaca afrontó con dureza haberse ubicado del lado de los perdedores de la historia oficial mexicana –dicen que fue obra e influencia del obispo Juan Ruiz Cabañas de la Cruz y Crespo, el creador del espléndido hospicio Patrimonio de la Humanidad en el centro de Guadalajara, y quien coronó a Agustín I emperador de México; lo cierto es que el asentamiento identificado con "religión y fueros" sobrevivió Reforma, Intervención Francesa y Cristiada, y a la desconfianza inextinguible de los liberales y revolucionarios de Cañadas de Obregón, su cabecera municipal.

Este 27 de septiembre, los temaquenses festejarán el aniversario 195 de la consumación de la Independencia con los tratados de Córdoba entre Iturbide y el último virrey, don Juan O'Donojú. Casi todo el resto de México callará ante la conmemoración del demonio conservador, pero acá habrá juegos y fiesta. Don Alfonso la describe: "...es una carrera de caballos, de cuatro a cinco de la tarde, hay bandas y mucha cerveza [...] vienen de toda la región, a caballo; el año pasado vinieron muchos jinetes, y las reinas de las Fiestas Patrias son las que condecoran al jinete que gana la fiesta de los gallos, le ponen un moño...".

Parece que en Temaca se sienten cómodos al ir contra el tiempo y las "verdades" estatales. Por eso, no le temen al gobierno central –evidentemente no es la primera vez que lo enfrentan- por el proyecto de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), de trasvasar las aguas de su río hacia otra cuenca - El Bajío, asiento de León- y además, al construir la presa El Zapotillo, condenar a Temaca a la muerte por inmersión.

¿Hay algo más vivo, terco y aferrado que pelear por un panteón? Los vecinos de Temaca la pasan entre chismes, recelos y fiestas como cualquier comarca confiada de su futuro. También rezan en su basílica lateranense, restauran fincas arrumbadas, abren nuevos negocios y reciben a nuevas crías que prometen un mañana. Desde el otro lado del tablero, don Alfonso cumplió el 2 de agosto sus 80, y los festejó en grande, con mariachi a la puerta de su mesón, el 27 de agosto, cuando se realizó la Fiesta del Chile, otro de los productos identitarios.

En esa dinámica de lo social-vivo, se inserta la disputa por el viejo recinto de difuntos. El cementerio conserva vistosos arcos de cantera y algunas buenas lápidas, además del busto del padre Plascencia, quien habría deseado regresar al caserío casi siempre olvidado.
"Queremos buscar a don Francisco para platicar de este asunto; allí hay muchos difuntos enterrados, pero además, es donde se hace el viacrucis año con año... en la cumbre hay una cruz, colocada por una misión", comentan los parroquianos, reunidos en la plaza, mientras contemplan cómo se arma una tienda para convertirla en salón de fiestas. Es que se casa al día siguiente Olga Eréndira Ponce García, una certificación más de la fe en que no habrá un desastre que interrumpa la cadena de transmisión con los viejos fundadores, casi 500 años antes, o 1,500, si se considera que los indígenas ya habían arraigado en la Gloria con un valle pantanoso y un río más elevado que ahora. Hay Temaca para rato, asiente el delegado municipal, Cruz Rodríguez Reyes.

- ¿No perciben el abandono de la presidencia municipal y del gobierno del estado? Quedan pocos apoyos oficiales, la carretera está en muy mal estado...
- Bueno, el apoyo ya no es igual, pero siempre hemos estado abandonados aquí por el municipio, no es de ahora; con la carretera hemos estado insistiendo, hace poquito la bachearon, parece que empezando el año la van a arreglar de nuevo.

Don Poncho Íñiguez participó en la Carrera de los Remedios del pasado 28 de agosto; aunque octogenario, el ardor se lleva en el alma. Hoy, todos hacen a Temacapulín un crucificado, la víctima inocente de poderosos e importantes ciudades de allende la meseta.
Pero ha de ser un poblado orgulloso, como el Cristo del padre Plascencia: "Así te ves mejor, crucificado. Bien quisieras herir, pero no puedes. Quien acertó a ponerte en ese estado no hizo cosa mejor. Que así te quedes...", dicen versos heréticos que resuenan en la comunidad, reacia a verse reducida a limos y agua primordiales, por obra de algún Dios ciego.

SRN

lunes, 19 de septiembre de 2016

La alerta es generosa, pero hay obstáculos: Érika Loyo



La funcionaria destaca la importancia que deberían asumir las comisarías municipales y la propia fiscalía del estado; “el mecanismo requiere cero conflicto político”, dice.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Ha faltado colaboración interinstitucional para generar efectos más positivos con la alerta de género, sostiene la presidente del Instituto Jalisciense de las Mujeres (IJM), Érika Loyo Beristáin, quien destaca la importancia que deberían asumir las comisarías municipales y la propia fiscalía del estado, “lo he dicho ante el propio secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, la pureza del mecanismo requiere cero conflicto político”.

Lo cierto es que “los ayuntamientos no se meten de lleno en el tema, las comisarías no atienden los temas de patrullaje, los mapas delictivos han sido ocultados y son una método de disputa entre muchas y muchos”; las cifras publicadas en la edición de ayer de MILENIO JALISCO, con fuente en el Sistema Estadístico sobre Autopsias del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) le parecen interesantes, pero aconseja cautela “sobre todo porque Ciencias Forenses nunca tipifica delitos”.

Defiende el mecanismo de alerta, “creo que es noble y preventivo, ha permitido hacer más conciencia porque hay más denuncias y se han incrementado las atenciones, pero eso no minimiza el delito”, la explicación es que “no hay precedente de los mecanismos de alerta, es decir, nadie tiene un método o una receta; lo he dicho delante de Osorio Chong incluso, la pureza del mecanismo requiere de cero conflicto político”, insiste.

La violencia contra las mujeres es de diverso origen. “Muchos de los delitos están relacionados con el crimen organizado,  algunos otros con misoginia como tal […] también debemos de estudiar la correlación de las fechas y de los tiempos, por ejemplo,  yo siempre recibo más gente en atención los fines de semana y más los fines de semana largos, pero estas últimas dos semanas, lo que pudo bajar va subiendo,  jamás como Estado de México o Guerrero, pero sí subiendo”, apunta.

La titular del instituto lamenta cómo “los municipios se lavan las manos literalmente, y en medio de ello, hay disputas entre los comisarios y las titulares de Inmujeres, y de ellos con la fiscalía”.

- ¿Hasta qué punto este fenómeno es parte de la ‘normalización democrática’ de la violencia, es decir, la factura a pagar por la integración de la mujer a la vida pública y económica,  una suerte de desacralización de la figura femenina que tutelaba  el viejo paternalismo?

- Yo opino que la desacralización, bien nombrada, tiene correlación con la no dependencia y la tutela de sí misma sin necesidad del paternalismo, esto es, del empoderamiento a la mujer.

Los datos del IJCF revelan que tras siete meses de haberse activado la alerta, los índices se mantienen idénticos a 2015, con un mayor número de mujeres asesinadas con armas de fuego. “La tendencia de violencia que se disparó durante los últimos seis años, con un conteo de alrededor de 58 asesinatos contra mujeres al año antes de 2009, contra un promedio de 160 en 2015 y 2014, llevó al gobierno de Jalisco a decretar alerta de género en los municipios de Guadalajara, Zapopan, San Pedro Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Puerto Vallarta y Ameca. El gobierno del estado dispuso de un presupuesto de 25 millones de pesos” para afrontarlo (ver MILENIO JALISCO, 18 de septiembre de 2016).

Trasvases de cuenca son un desastre para las ciudades



Ciudad de México y Los Ángeles gastan entre 35 y 40 por ciento de su energía en llevar agua; “no conozco un solo caso de éxito”, señala, Exequiel Ezcurra y advierte por “encono social”.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

La persistencia de los trasvases de cuencas hidrográficas en las políticas del agua del gobierno mexicano –como es el caso de la entrega de agua del río Verde a la ciudad de León– revelan una profunda contradicción, pues se supone que se trabaja para afrontar el desafío del cambio climático, y eso no abona a ese objetivo, advierte el ecólogo Exequiel Ezcurra, director del Instituto para México y Estados Unidos de la Universidad de California.

Más absurdo es si se revelan sus cuentas históricas: “no conozco un solo caso exitoso, las ciudades que se han supuestamente beneficiado con estas modalidades de abastecimiento de agua viven profundamente endeudadas, sobre todo por el lado del costo de la energía”.

Entrevistado por MILENIO JALISCO en una reciente visita a esta ciudad, el famoso ecólogo de origen argentino, cuya carrera ha sido fundamentalmente en México –es uno de los padres del modelo mexicano de conservación–, advierte que a nivel nacional, “no estamos preparados ni a nivel teórico para enfrentar esto; si ves las manifestaciones de impacto ambiental que presentan las empresas, sobre todo en ambientes costeros, ninguna toma en cuenta el ascenso en el nivel del mar o la incidencia de fenómenos extremos, como huracanes, con una intensidad mayor a los que ha habido históricamente […] el incremento en las temperaturas promedio, un incremento en las oscilaciones, eso ya está ocurriendo; recibimos datos de la zona norte de México, la variación en las precipitaciones de año a año es mucho si se compara con medio siglo atrás; significativamente, comparamos los datos con todas las pruebas que se te puedan ocurrir, y es robusto, hay años en que llueve muchísimo, son años que se vinieron abajo barrancas enteras en Tijuana, con casas y gente, y luego hay dos o tres años de sequías extraordinarias, donde no hay agua para al consumo humano ni para la agricultura…”.

- California históricamente ha tratado de paliar su problema de agua con trasvases; en México, la Conagua no termina con esa práctica: tenemos los casos de Monterrey y León, en tiempos de cambio climático.

- En mi opinión, independientemente del cambio climático, es una barbaridad lo que quieren hacer; en el caso de acueducto desde el río Pánuco, que es inmenso, es de pánico más bien; o como el acueducto Independencia en Sonora, realmente no tienen idea del tema, son proyectos de ingeniería tomados realmente a la ligera; en California tenemos un problema inmenso, en la Ciudad de México también: cuando en los años 60 se decidió entrarle en serio a los trasvase con el Lerma y el Cutzamala, en aquel tiempo se creía que para el año 2000 la energía eléctrica iba a ser prácticamente gratis, porque había una proyección de que la energía nuclear iba a ser barata y muy disponible – esto demuestra lo mucho que se pueden equivocar los ingenieros en las proyecciones a futuro– , y se creía que para el año 2010 no habría costo eléctrico, entonces se planeó todo un proyecto en vez de hacer lo que dicta el sentido común, la captura de agua in situ, para recragar el acuífero; no, traer el agua desde cada vez más lejos, primero del Lerma y luego de Cutzamala, y han pasado cosas terribles…

- ¿Los pueblos afectados a los que les quitan el agua y las oportunidades de desarrollo?

- Así es, la gente del Cutzamala está enfadada, porque ellos están sufriendo las consecuencias de la falta de agua, les están robando el agua en comunidades que la necesitan, para abastecer a la Ciudad de México;  ahí las consecuencias sociales no se previeron. Pero también las consecuencias energéticas […] las cuentas del agua las manejan como secreto, yo muchas veces pregunté cuánto costaba traer el agua a la Ciudad de México y nunca me lo proporcionaron; afortunadamente no es difícil de calcular: si sabes más o menos que el Cutzamala está a mil metros sobre el nivel del mar, y la llevas a 2,200 msnm librando una montaña de casi 3,000 metros, multiplicas eso, eso es pura física, son las leyes de Newton, y puedes calcular cuando trabajo se necesita para mover esa agua; la estimación que hicimos con Marisa Mazari, que es una gran investigadora de la UNAM, revela que es de un tercio a 40 por ciento de toda la energía eléctrica utilizada en el Valle de México, es utilizada para traer agua a la Ciudad de México, eso es brutal; en California, donde sí hay información transparente al respecto, se calcula que 35 por ciento de la energía que se usa es para traer agua; se dice que si tomara medidas extremas para que cada ciudad tuviera agua sin moverla de otras regiones, podría cumplir con sus metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en 50 años.

-¿Hay trasvases para proyectos agrícolas igualmente con enormes impactos?

- Claro, si nos vamos a otras partes del mundo, tenemos la historia del mar Aral, donde se desvió agua de las cuencas que lo alimentaban para abastecer zonas agrícolas y ahora es un mar completo que se murió, sobrecogedor, catastrófico, un costo increíble […] y si uno ve una y otra vez los intentos por trasvasar agua  de las cuencas, y el esclavismo de la Ciudad de México, que tiene que pagar energía eléctrica todos los meses para mantenerse en su sitio, es una inversión para toda la vida, yo no sé cómo hay estados que de manera seria quieren repetir ese error.

- El caso de Los Altos, la cuenca más productiva de Jalisco, que puede perder agua de su río porque la Conagua la entregará a León…

- No conozco los datos del proyecto, pero a priori yo no conozco ningún proyecto de trasvase de agua que haya sido ambientalmente sostenible;  todos han tenido costos inmensos, han tenido costos sociales, la gente de la Conagua debe saberlo, sus funcionarios no se pueden parar en la parte baja del Cutzamala porque la gente los quiere linchar, hay un encono social inmenso.

Exequiel Ezcurra señala que en otras áreas de la economía hay esas contradicciones: se aprueban proyectos turísticos en línea de costa sin consideraciones ambientales; se construyen carreteras y obras de infraestructuras con alto impacto ambiental;  se sigue favoreciendo a la industria del automóvil y la expansión desordenada de las ciudades, ambos con un costo energético descomunal.
“A la larga la sociedad va a pagar por estos errores”, sostiene.

¿Qué tanto depende de agua de fuera la capital del país?

“69 por ciento se obtiene dentro de la cuenca y 31 por ciento de externas. Esto tiene un impacto considerable sobre las cuencas del Lerma y Cutzamala, donde el agua también es muy escasa. La cuenca del Lerma alimenta al lago de Chapala en Jalisco. Los niveles del lago de Chapala han decrecido [...] y este fenómeno es parcialmente atribuible al bombeo de agua hacia la cuenca de México” (Fuente: ¿Son viables las megaciudades? Las enseñanzas de la Ciudad de México, Exequiel Ezcurra y Marisa Mazari Hiriart)

¿Cuánto cuesta llevar el agua a la capital?

“Uno de los grandes consumidores de electricidad de la Ciudad de México es el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), el cual requiere hasta 1.32 kWh por cada metro cúbico de agua suministrada, drenada, tratada y expulsada de la cuenca […] la principal razón por la que el SACM constituye un alto consumo energético es la importación de agua de otras cuencas. El costo anual que representa el bombeo del Sistema Cutzamala es de 367 millones de pesos, 5% del presupuesto total ejercido por la Conagua para 2012.” (Fuente: Energía y medio ambiente en la Zona Metropolitana del Valle de México: hacia una política integral para la sustentabilidad.

Tres costos a pagar

Mover agua de una cuenca a otra provoca colapso económico en la cuenca exportadora, pues pierde agua para su desarrollo

La zona receptora se ve comprometida “para siempre” con gastos descomunales de energía para llevar el agua, de 35 por ciento a 40 por ciento de sus costos totales

En tiempos de cambio climático, generar dependencias es convertir a las ciudades en rehenes de un mal temporal