jueves, 9 de marzo de 2017

Fraccionamientos autorizados, el dolor de cabeza del bosque



Zapopan y Tala tendrían que intervenir de forma contundente su planeación urbana para que los futuros fraccionamientos se sujeten a las necesidades del ANP.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Las tendencias de urbanización que ponen en riesgo al bosque La Primavera tendrían que ser frenadas con algo más que buena voluntad política: las autorizaciones municipales que se han dado en las inmediaciones del polígono protegido, y que hasta ahora no se han ejecutado, aseguran, por ejemplo, que Zapopan borre completamente los corredores biológicos hacia la barranca; las tendencias registradas en un municipio mal regulado, y llamado a integrarse en poco tiempo al área metropolitana de Guadalajara, como Tala, también.

De hecho, una base de datos entregada por la oficina de planeación del municipio de Zapopan (sic), con información hasta el año 2013, establece 16 polígonos de intervención en torno al bosque, que hasta ahora no se han desarrollado. Esa información está integrada al Diagnóstico Estratégico para la Gestión del Bosque La Primavera (2016), donde las conclusiones no son halagadoras, pues históricamente se ha demostrado que incluso las previsiones de planificación son rebasadas, más si se trata de espacios territoriales que ya han cubierto requisitos legales para cambios de uso de suelo a habitacional o industria.

Es decir, tendría que darse el ejercicio de negociar con los desarrolladores la eventual cancelación o la posible modificación en los usos territoriales de las zonas autorizadas, o bien, cambiar las reglas del juego a través del ordenamiento ecológico municipal o de declaratorias de polígonos de alta fragilidad, pero que tenga "dientes" para que sus planteamientos sean obligatorios.

Una opción más pasa por expropiaciones. En el caso de cuerpos de agua y zonas de riesgo, tendrían que establecerse políticas coercitivas que condicionaran su preservación.

Zapopan, el segundo municipio con más recursos en Jalisco, y dotado de un desarrollo institucional muy superior al resto, no debería ser el mayor de los problemas. Preocupa más casos como El Arenal y, sobre todo, Tala, donde las tendencias poblacionales están al alza pero la capacidad de los ayuntamientos para regular los intereses inmobiliarios es más bien precaria.

Tala tenía 45,313 habitantes en 1990. Ahora aloja 80,365, es decir, 77.4 por ciento más. En el mismo periodo, El Arenal pasó de 11,620 personas a 19,900 (71.3 por ciento). En el análisis de potencial de integración al AMG, Tala fue calificado mejor que Zapotlanejo, pero los poderosos intereses políticos de esa última demarcación movieron a que la urbe se extendiera hacia el oriente de la barranca, donde hay enormes proyectos de vivienda. Sin embargo, Tala cumple todas las posibilidades para ser integrado en un plazo medio.

"Entre los escenarios tendenciales se considera que más municipios sean incorporados legalmente al AMG [...] supondría que se adhieren también a los instrumentos metropolitanos de ordenación del territorio, sin embargo, éstos deberían de presentar mejores herramientas y mecanismos para favorecer la conservación de los sistemas naturales, y no únicamente programar la ocupación del suelo urbano a lo largo del tiempo", señala el citado diagnóstico.

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Claves

Futuro precario

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SRN