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viernes, 17 de mayo de 2013
Puma, una muerte por negligencia
Caso Zacoalco de Torres: La Profepa pretende capacitar a gendarmes del municipio para actuar con más prudencia y avisar a tiempo de incidentes con animales salvajes
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
No se puede acusar a los policías municipales de Zacoalco de Torres de haber actuado con dolo en la muerte del ejemplar juvenil de puma (Puma concolor) que huía de un incendio forestal, el martes 7 de mayo, en las laderas de la sierra de Tapalpa. En el infortunado incidente, que dio a los gendarmes una notoriedad no buscada, a lo sumo puede acreditar negligencia, derivada de ignorancia, en el tema.
Este es el argumento esencial del delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), José Manuel Galindo Jaramillo, quien destacó la investigación que realizó su personal tras los hechos.
Hay dos aspectos que no apuntan a una sanción severa: que el puma no está en la norma oficial mexicana 059 como especie bajo riesgo, y que encerrar o sancionar severamente a un policía mal preparado no es el mejor modo de evitar que el caso se repita.
“Obtuvimos todo el apoyo de las autoridades municipales para poder hacer la investigación […] se obtuvo el parte que emitieron ellos al momento que ocurrió el evento, la versión mas directa que se tiene: el puma apareció, se tiene una llamada de la gente porque ahí hay una telesecundaria, y los policías en su afán de poner un ambiente de seguridad se movilizan; el puma se pone nervioso, y según cuentan ellos, intenta atacarlos y ellos se defienden…”.
De este modo, “se puede acreditar la falta de capacidad de los elementos de seguridad municipales para llegar a atender una situación eventual como ésta; platicando con ellos nos dicen que no es común que aparezcan pumas por ahí […] en la policía municipal, nos parece normal, no vemos dolo, pero sí vemos omisión; no avisan a la autoridad correspondiente, y al no saber que el puma es una especie protegida por la Ley de Vida Silvestre, omiten dar aviso a la autoridad”.
¿Cómo revertir esta situación?, se preguntó Galindo Jaramillo. “Yo he planteado la necesidad que generemos algún tipo de capacitación con los elementos de seguridad pública municipal de esta zona, para que podamos responder ante estos casos; primero que nada podían haberlo ahuyentado […] y cómo poner a salvo a la gente también es otro tema; díganles que no salgan, son medidas relativamente sencillas”.
La Profepa pretende aplicar “medidas de compensación”, y como no se pueden reponer dos pumas por el muerto, será que los policías se integren al conocimiento de vida silvestre y se conviertan en agentes activos de la conservación. La determinación será notificada al ayuntamiento en los próximos días.
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lunes, 18 de marzo de 2013
Protección estricta a los bosques de "Abies", recomienda experto alemán
La comunidad internacional preocupada por los recursos genéticos en riesgo en esos bosques de oyamel del Nevado de Colima; se debe generar un desarrollo forestal y comunitario a largo plazo, destaca Carsten Schroeder. Fotografías, cortesía de José Villa Castillo
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
Proteger de forma estricta los bosques de Abies (oyamel) del Nevado de Colima “es crucial” por el tesoro genético único que allí ha evolucionado, advierte el experto forestal Carsten Schroeder, catedrático en Silvicultura del Centro de Agricultura y Forestería Tropical y Subtropical de la Universidad Georg-August en Gotinga, y miembro del Instituto de Investigaciones en Ciencias Genéticas Forestales en Hann–Muenden, Alemania.
Schroeder estuvo comisionado a la mayor montaña del occidente mexicano durante los meses de enero y febrero de este año, “para proporcionar asesoría en el manejo y conservación de los recursos forestales”, señala en entrevista con MILENIO JALISCO.
El germano alude a la presencia no solamente de Abies religiosa, sino de otras dos especies de oyamel, una cuya distribución mundial se restringe al occidente mexicano —el Abies flinkii— y otra que podría sólo estar en la montaña de 4,260 metros sobre el nivel del mar —el Abies colimensis—, según lo que han documentado expertos de la UNAM y la UdeG (ver edición del 15 de diciembre de 2012).
La presencia del experto forestal coincidió con un año semillero, lo que permitió observar conos de los tres tipos de Abies, lo cual es importante porque “no están totalmente identificadas por los científicos”; es un trabajo que continúa avanzando, dice, apoyado por un intérprete
que lo traduce al español.
— ¿Qué tan complejo es manejar un ecosistema como éste ante la presión humana, la tala del bosque?
— La conclusión es que un parque nacional son montañas; tenemos el bosque por arriba de 2,500 msnm de elevación; es un ecosistema geográfico muy raro, en realidad, una pequeña superficie, muy importante para el mundo (…) quiero enfatizar la importancia internacional de mantener este sitio de biodiversidad, que debe ser la principal prioridad, en el seguimiento que voy a hacer vamos a tratar de hallar formas de asistencia internacional a través de diferentes proyectos para proteger a este raro ecosistema, que como está, es para que no sea tocado. En Alemania aplicaríamos una política de protección estricta.
— Pero en México, los bosques tienen dueños, hay millones de personas habitando en sitios con alta diversidad biológica.
— Alemania ha desarrollado desde hace 25 años un sistema extremadamente bueno, que lo llamamos manejo ecológico de bosques a largo plazo; el sistema se reduce a diez puntos básicos: uno, no aclareos —es decir, conservar 100 por ciento de cobertura del bosque, no exponer a luz solar lo que no debe ser expuesto—, dos, mantener los estratos herbáceos; tres, no meter plantas exóticas, sólo especies locales adaptadas; cuatro, sacar de un solo árbol, dependiendo de los volúmenes y el tamaño, un diámetro objetivo para evitar dañar otros y evitar la erosión, lo cual es muy difícil en México por ser un país tan montañoso…
El quinto punto es “trabajar con personal altamente educado, o sea, con formación técnica, forestales y dotar de cierta infraestructura, que nos lleva al punto seis: no se nos permite transitar con maquinaria en el bosque, por la compactación, y para eso tenemos algunos caminos forestales, líneas de arrastre, y jalamos los árboles con cables […] punto siete, no usar sustancias químicas; punto ocho, tener un bosque certificado; punto nueve, si hay especies amenazadas no se deben de tocar; punto diez, evitar la cacería y extracciones en las zonas de aprovechamiento.
— En México las especies raras o en riesgo están protegidas, pero eso no se suele trasladar a una política efectiva de protección.
— Pero también hay protocolos internacionales, que hablan de la protección de especies amenazadas, como también hay protocolos para plantación, para protección de recursos genéticos; por eso deberíamos explorar esta parte, en las convenciones internacionales.
— Hay latinoamericanos que ven esta inquietud europea ecológica como una tutela colonialista.
— Mi padre fue un mercader maderero, estoy consciente de esto que piensan en Latinoamérica, lo veo como algo complicado (…) he trabajado en varias naciones durante 40 años, me tocó ir a Malasia, a Indonesia, naciones muy ricas en recursos, como México; pero tenemos un problema todos los humanos, el ADN de la gente es que si tenemos dinero queremos siempre más, y es el mismo problema que hay en Alemania, ya privatizaron el servicio forestal y quieren más dinero y más madera y la sustentabilidad está al borde del colapso…
— El tema del cambio climático es especialmente crítico para los bosques de oyamel, y en general, el bosque mesófilo de montaña.
— Con el cambio climático necesitamos más bosques, eso está claro, no se necesita discusión; entre más bosques más adaptación; en Alemania llamamos al Abies la madre de los bosques, porque ayuda a mejorar la situación del humus, la capacidad del suelo, es la fuerza curativa del ecosistema, lo estabiliza; además, los Abies son muy sensibles a los cambios, y en ese sentido, son termómetros, indicadores de la transformación.
— Pero los oyameles del Nevado están en medio de una región tropical, con distribución limitada, ¿eso no los condena a desaparecer?
— Sí, tienen más riesgo de extinción, debido a que dependen fuertemente de la altura sobre el nivel del mar y de la temperatura; en términos de cambio climático es un punto de investigación muy importante, tenemos que encontrar la velocidad de marcha de las especies, pues a mayor calentamiento, el Abies tiende a subir de gradiente actitudinal, pero tiene un límite, que es la misma montaña […] contestando honestamente, parece que el Abies no tiene ninguna oportunidad, está aislado, pero debemos hacer más investigación científica, ver la velocidad de los desplazamientos y la ecología de estas poblaciones.
En ese sentido, “tal vez podemos localizar una organización internacional que le apueste a pagar por conservar estos recursos genéticos, si a México no le interesara; en vez del pago por servicios ambientales, es una cuestión de compromiso, en conclusión, yo no tendría duda en proteger estos bosques, iría por procesos descentralizados, integrando a la gente rural de las localidades en el manejo sustentable; he visto que en las áreas rurales la gente necesita trabajo y los bosques crecen solamente en áreas rurales, hay que traer a la gente al bosque, para desarrollar oficios de los que se sientan orgullosos, no hay otra salida sino darle respeto a la gente, para que está se comprometa con la conservación”, subraya.
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Petición: detener permiso de tala
En una carta dirigida a Álvaro García Chávez, entonces secretario de Desarrollo Rural de Jalisco, el 29 de enero pasado, el experto alemán advierte la necesidad de detener el permiso que otorgó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para talar bosques de oyamel del Nevado, al ejido Huescalapa, en septiembre pasado: 170 mil metros cúbicos de madera por diez años.
"He tenido la oportunidad de visitar los bosques del Nevado de Colima y sus alrededores, así como de discutir sobre los bosques de este parque con otros expertos. Creo que los bosques del Nevado de Colima y sus alrededores representan un tipo de floresta de importancia genética crucial que deben ser protegidos".
Añade: "Como todos sabemos, el parque se ubica en la parte sur de las montañas de la Sierra Madre Occidental y en la parte Oeste del Eje Volcánico Transversal [sic]. Este parque es reconocido por la salud de las especies endémicas y de su amplio espectro en su diversidad biológica. Las especies del parque y sus alrededores son una mezcla única de especies ubicadas en la parte norte, así como en la parte oriental y en del sur de México. Una parte importante de esta floresta son los bosques de niebla; uno de los tipos más raros de bosques en México. Tengo entendido que los Bosques Mesófilos del Nevado de Colima fueron decretados como parque estatal para proteger ese raro y único bosque de niebla".
Parte de estos bosques de niebla "están dominados por abetos, o Abies; y la principal especie Abies religiosa. Sin embargo, otras dos especies de Abies crecen en concordancia con el religiosa, siendo estas el A. flinkii y A. colimensis. Estas dos últimas especies apenas recientemente se comienzan a estudiar; y aún no sabemos la relación entre las especies del estrato superior y menos aún del estrato bajo del ecosistema. Mi observación preliminar y mi conocimiento por parte de los expertos en el trabajo de genética, es que probablemente se trata de tres especies diferentes; con A. flinkii localizado solamente en los estados de Jalisco y Michoacán. Aparentemente A. colimensis solo se ha localizado en el área del Nevado de Colima".
Así, "quiero enfatizar en esto: una importante y hermosa especie del estrato superior de los raros y únicos bosques de niebla, el A. colimensis, se ha localizado únicamente en los alrededores del Nevado de Colima. Y más importante aún, desde el punto de vista científico, apenas se ha comenzado a conocer a esta especie, así como de su interacción y traslape con otros Abies, con otros árboles del estrato superior y del ecosistema en general".
"Como lo han señalado en su trabajo científicos de la UNAM, estas tres especies son genéticamente diferentes. Descubrieron que las poblaciones localizadas en la región del Nevado de Colima son genéticamente muy diferentes del resto de las especies, y que las poblaciones están genéticamente aisladas.. Tengo entendido que el permiso para aprovechar este bosque es de tipo selectivo: se han autorizado mil árboles para ser extraídos en el primer año y posteriormente más árboles se estarían extrayendo en cada uno de los subsecuentes nueve años. El efecto práctico es que los árboles más grandes y mejores serán removidos del ecosistema. Desde una perspectiva forestal profesional, la extracción removerá para siempre la fuente de semillas del genotipo exacto de aquellos árboles que un forestal desearía reproducir y desarrollar como nuevos bosques. Desde una perspectiva de genética forestal la extracción podría remover completamente de la tierra una especie de árbol: el Abies colimensis”, pone en relieve.
Esto, porque “si vemos en retrospectiva y miramos los posibles efectos por el cambio climático en estas especies, el futuro para Abies en el largo plazo no es nada benigno. Por ejemplo, los científicos han pronosticado una pérdida de 96 por ciento de Abies religiosa para fines del presente siglo, […] el decreto de creación del los Bosques Mesófilos del Nevado de Colima parece ser un indicador muy positivo del compromiso del gobierno y de su pueblo para proteger esta área y contribuir al reservorio genético y la resilencia que serán cruciales para la sobrevivencia en el largo plazo de las especies de bosque de niebla”.
Concluye: “creo que el aprovechamiento que ha sido autorizado [y que podría continuar] está en contradicción directa a lo establecido en los objetivos de conservación y cambio climático del gobierno de México. También creo firmemente que la corta de esta especie única parece ser irracional”. No ha habido una respuesta formal a la petición.
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martes, 19 de febrero de 2013
Testigo de los cambios entre los nahuas de Cuautitlán
En privado: Secundino Aguilar Arias, comunero de Chacala. Agustín del Castillo / Cuautitlán de García Barragán. MILENIO JALISCO
Don Secundino Aguilar Arias tiene ahora 66 años, y habita en un mundo muy distinto al que vivió en sus primeras décadas, a partir de 1946: había una selva tupida, poblada de maderas preciosas; caminos tortuosos y largos que prolongaban por horas a pie o en bestia el contacto con lo “civilizado”, fuera Santiago en Colima o Cuautitlán en Jalisco; una lengua aborigen, el náhuatl, que fue borrada de la conciencia de estos pueblos; enfermedades agudas y fulminantes, como los catarros, la disentería o la picadura de alacrán; escasas tentativas de alfabetización, y en general, una economía de subsistencia ajena a los grandes cambios que se daban allende las montañas.
Andaría por los veinte años de edad cuando se les entregó la carpeta básica de la comunidad indígena de Chacala; su padre Romualdo fue uno de los promotores del reconocimiento de la comunidad agraria cuya existencia es centenaria, y para eso está la prueba de los títulos virreinales.
“Este rancho ya existía cuando los revolucionarios y los cristeros; nomás que estaba la gente regada, una casa aquí, otra por el río, otra tras la loma, y así, todos regaditos”, explica mientras corta paciente la flor de jamaica que se da en esta zona tórrida, y que es uno de los pocos negocios rentables que quedan, tras el agotamiento de muchos recursos, y sobre todo, de un modo de vida.
En el traspatio de su jacalón, a la orilla de Chacala, todo es una planicie que circula el río de La Rosa, que nace en la comunidad vecina de Cuzalapa. Al oriente se atisban grandes montañas, último refugio de los animales silvestres. Al sur, en media hora, está el gran puerto de Manzanillo, el cercano contacto con las redes comerciales marítimas más grandes y extendidas del planeta. Cómo eludir el cambio.
“Había mucha madera, había parotas que entre tres gentes no las abarcamos, pero empezaron los del comisariado a vender y se las llevaron; estuvo madereando un señor David en el poblado de El Chico, ahí puso su aserradero, y se llevó todas, más o menos por 1992 […] el comisariado era Silverio Roblada, que todavía vive, nomás que si le habla no sabe ya nada; también queda Simón Martínez, pero está sordo, están platicando con él y luego sale con otra cosa…”.
No todo el cambio ha sido malo. Antes cualquiera se moría de un piquete de alacrán porque se duraba horas en los traslados, peor en temporada de lluvias. “También había una diarrea de sangre y se murieron muchos […] esto era una agencia municipal, pero las agencias estaban olvidadas, olvidadísimas, se hizo la delegación en 1992, y ya de ahí hemos tenido más ayuda”.
La madera casi se ha agotado, y los lugareños se mantienen de la siembra de la jamaica. “Nomás la pone uno en junio, y en noviembre ya está para cosecharla, y luego pasan camiones a comprar y se la llevan a Guadalajara, dicen que les pagan muy bien […] otros bajan a Santiago a trabajar, sobre todo como albañiles, porque hay mucha obra”.
Secundino dice que sus paisanos son pacíficos, pero asegura que los de Ayotitlán, vecinos nahuas también, no. “Fui policía muchos años en el municipio, allá hay pleito de todo”, destaca. En sus tierras no ha notado que esa violencia se desborde, pero cuando se acercan extraños, los vecinos se juntan y los ahuyentan. Un rumor de niños raptados fue lo último que recuerda, un año atrás, pero nadie fue robado de esta aldea terregosa rodeada de extensos potreros donde pasta el ganado.
Chacala permanece pobre pero apacible, con sus días contados como comunidad tradicional. El cambio de afuera toca fuerte a la puerta, con todo y promesas vacías.
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Combate a incendios costará 900 mdp en el país
El gobierno federal pone 600 millones; el resto, estados, municipios y sociedad civil; la Conafor espera una temporada promedio
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
Ha comenzado el periodo más seco en la mayor parte del territorio nacional y se prevé destinar alrededor de 900 millones de pesos en la prevención y el combate de los incendios forestales, que afectan en promedio 220 mil hectáreas anuales de bosques, selvas y pastizales del país, dijo el gerente nacional de protección contra incendios por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), Alfredo Nolasco Morales.
“Nos preocupa mucho el centro del país, donde se da la mayor cantidad de incendios en estados como Michoacán, Jalisco, México, Querétaro, Puebla, Veracruz y Tlaxcala, y nos preocupa también el norte, donde hemos venido observando una intensa sequía en estados como Durango, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Zacatecas y San Luis Potosí; afortunadamente, los pronósticos nos dicen hasta este momento que las condiciones de climatología van a ser similares al promedio histórico, es decir, no vamos a tener una temporada extrema, pero tampoco vamos a tener lluvias abundantes, se dice que es un año (con el fenómeno meteorológico de La Niña) tendiendo a neutral, dijo en entrevista con MILENIO JALISCO.
No obstante, añadió, “en esta última semana, el número de incendios se incrementó; estamos llegando de 30 a 35 incendios por día, y en la temporada crítica, abril y mayo, pueden llegar de 100 a 120 diarios; entonces a raíz de estas evoluciones en el clima, considerando también el tema del cambio climático, estamos haciendo algunas modificaciones al programa de protección contra incendios forestales, y una cosa importante es que estamos fortaleciendo la distribución de competencias”.
Buscan la contratación de brigadistas para conformar alrededor de 300 brigadas que permitan incrementar esta capacidad; “por otro lado traemos un campaña de prevención que se lanza en los medios de comunicación con el propósito de concienciar a los ciudadanos; 98 por ciento de los incendios forestales en México son generados por la mano del hombre. Por otra parte, estamos trabajando con la instalación de las 32 gerencias estatales de protección contra incendios, lo cual nos va a permitir fortalecer la coordinación interinstitucional entre las dependencias y las asociaciones nacionales de silvicultores, prestadores de servicios técnicos, científicos y entidades privadas”.
Del gasto total de 900 millones de pesos, 687 millones los aporta el gobierno federal. Si se compara con otros presupuestos, apenas equivale a 1.3 por ciento del presupuesto 2013 de Jalisco, o uno de cada 13 pesos que el sistema electoral gastará en México. Los partidos políticos recibirán cuatro tantos más que todo el programa.
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Claves
Los números
- La Conafor invierte 687 millones de pesos, más 77.5 millones de pesos del programa de empleo temporal para 22 mil jornales. Se prevé pagar casi la mitad en sueldos de los brigadistas y se contratarán quince helicópteros.
- Promedios de 1970 a 2008: cada año se registran 6,885 incendios forestales en México, 610 correspondientes al estado de Jalisco.
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Policía comunitaria indígena “es legal”
César Díaz, del UACI, señala que es un modelo vigente entre los huicholes del norte del estado y permite una relación de armonía con autoridades, y no se trata de establecer grupos armados al margen de la ley
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
La inseguridad es un problema real en la sierra de Manantlán y es legítimo el planteamiento de los aborígenes nahuas por participar con las policías e instancias formales de gobierno para reducir las amenazas de secuestro, asesinato y asalto que se viven, subrayó el jefe de la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas de la Universidad de Guadalajara (UdeG), César Díaz Galván.
“Es importante señalar el clima de inseguridad que existe desde hace bastantes años, donde la actitud de la autoridad municipal y su resistencia a un proyecto de esta naturaleza suena hasta sospechosa; no es una propuesta de formar grupos de autodefensa, sino simplemente desarrollar un modelo comunitario, que permita que participen en las labores de vigilancia y seguridad; ya lo dijo el secretario de seguridad pública en días pasados, que es necesario que la comunidad también se involucre en el tema porque el estado está rebasado en esa cuestión”, destacó en entrevista con MILENIO RADIO.
Asesor del consejo de mayores de la comunidad nahua, dijo que en la zona “se ha venido dando este clima de inseguridad desde hace bastante tiempo, por el despojo de los recursos naturales; además de los atentados contra los indígenas, tenemos asesinatos de ex presidentes municipales como Raúl Delgado Benavides o de Juan Manuel Orozco, que no se han esclarecido; incluso el hijo del director de la policía y el director fueron asesinados también, así como otros ancianos del consejo”.
Tras la desaparición del líder local Celedonio Monroy Prudencio, “ tuvimos una reunión con un comité técnico en el que estamos estudiando la posibilidad de este modelo alternativo de seguridad ciudadana y ese mismo día una camioneta sin placas estuvo rondando la comunidad de Celedonio para amedrentar a su familia , como dejando el mensaje de que no le muevan al asunto; nos parece muy preocupante que personas enmascaradas con armas de alto calibre se paseen de manera impune por el municipio, y que la autoridad municipal, argumentando que no tiene la capacidad para brindar la seguridad, deje a la población a la deriva”.
En el esquema propuesto, “la comunidad trabaja con la autoridad municipal y la autoridad estatal, señalando los puntos de riesgo, los sitios más conflictivos, los lugares de donde se saca el mineral de manera ilegal, en dónde se talan maderas preciosas; estos modelos ya se desarrollan en la sierra huichola, donde las autoridades tradicionales tienen policías comunitarios que son llamados topiles en su lenguaje, y estos apoyan a la autoridad; cuando hay un delito menor o de orden interno, con son los delitos agrarios, son resueltos por la comunidad, y se tiene una cooperación específica que ha dado muy buenos resultados”.
Nada más alejado de las autodefensas. “No tiene nada que ver, en Guerrero conviven dos modelos distintos, éste del grupo de autodefensa que no está del todo sustentado legalmente, el modelo que buscamos desarrollar en Jalisco no tiene nada que ver con ninguno de estos”.
A juicio de Díaz Galván, tanto en el derecho mexicano como en los convenios internacionales, nada se opone a la tentativa de Ayotitlán de mejorar su seguridad interna.
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NO SERÁN RURALES ARMADOS
La demanda de una policía comunitaria en Ayotitlán tiene una vieja tradición en México, y no pretende armar a las comunidades ni permitirles la justicia por su propia mano, aclaró el presidente de la comisión de asuntos indígenas del Congreso local, Clemente Castañeda Hoeflich.
“Lo que ha hecho la comisión de asuntos indígenas es hacer eco de las demandas que se han planteado en las comunidades, concretamente éste es un tema del consejo de mayores de Ayotitlán; nosotros hemos analizado la demanda y estamos tratando de darle forma jurídica para que se puedan ajustar las normas relacionadas a este tema”, explicó en entrevista para MILENIO RADIO.
Reconoció que es un tema polémico, “sumamente delicado porque estamos hablando de la seguridad de los habitantes y requiere para su eventual aplicación el consenso de todos los órdenes de gobierno (…) parte de la polémica tiene que ver con que si estos grupos pueden estar armados o no, pero una cosa son los grupos de autodefensa y otra cosa es la policía comunitaria, que es una figura que ha prevalecido ya en varias comunidades indígenas y no prevé tal cosa”.
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domingo, 23 de diciembre de 2012
Los coloridos de las navidades indígenas en Jalisco
Pastorelas entre los nahuas del litoral, esperanzas entre los indígenas desarraigados, severidad entre conversos protestantes y silencios huicholes
Agustín del Castillo / Ayotitlán, municipio de Cuautitlán de García Barragán. MILENIO JALISCO
Si el Niño Dios vino al mundo por primera vez en medio de los ásperos desiertos del Medio Oriente, mucho le sorprenderá –aun omnisciente como es– abrir los ojos en estas montañas lujuriantes, pese a tantos años de destrucción, que alojan pueblos disparejos de casas de adobe y tejas e inclinadas calles de piedra y tierra, partidos por barrancas ondulantes talladas por el agua perenne entre legiones de caobillas, papelillos, tescalamas, cedros y demás especies de la larga república vegetal que formó su padre antes del hombre.
En lontananza, enormes parotas, higueras y tepehuajes se reproducen entre los montes y los verdes pastizales, y generan un paisaje evocador de un paraíso no perdido del todo; las colinas más cercanas son hogar del sempiterno maíz, cuyas hojas doradas, tras la cosecha, brillan al atardecer otoñal; los cerdos, los burros y los caballos deambulan por la brecha entre el polvo de las desvencijadas camionetas, mientras el sol corre hacia el poniente y enrojece las desnudas peñas de las cumbres, mil metros arriba.
En Ayotitlán, la cabecera de los nahuas de Manantlán, se festeja un sábado de este diciembre una boda al aire libre, en la plaza principal, y todo el pueblo parece invitado entre los manteles largos de la feliz pareja que une sus vidas conforme al rito católico, profundamente arraigado en estos aborígenes que colonizaron siglos atrás estas sierras de la costa de Jalisco, el subtrópico semiseco –dicen los mapas con la clasificación de climas– que este 25 de diciembre también festeja a Jesús, el Cristo, el ungido, el salvador de la humanidad.
“Tenemos nuestras posadas como todos los católicos, pero la Navidad, el mero 25 de diciembre, es un día en que el Niño Dios visita todas las casas del pueblo; en algunas se queda una o dos horas, en otras, algunos minutos… muchos lo reciben con comida, aguas, refrescos, y así se dedica toda la jornada, hasta visitar la última casa, en la noche”, refiere el representante del Consejo de Mayores de la comunidad indígena, Gaudencio Mancilla.
Cómo los nahuas llegaron a esta región lo señalan los viejos cronistas como el padre Tello: bajo los consejos de sus ídolos o demonios que monopolizaban las almas de esta región del mundo desde la creación y el diluvio universal. La empresa de la conversión por los frailes franciscanos es antigua, data de la segunda y tercer década del dominio español hacia mediados del siglo XVI. Desde entonces, y pese al aislamiento de la sierra, hay honda huella cristiana en un catolicismo popular expresado en diversas fiestas cuya culminación es la de la Virgen de la Candelaria, el 2 de febrero. Detalles de estas intrincadas celebraciones se pueden encontrar en el artículo El ciclo de pastores en el ejido Ayotitlán, de Eduardo Camacho Mercado (en El pueblo nahua de Ayotitlán, pasado, presente y perspectiva, UdeG, 2008).
“El 6 de enero, ya con los Santos Reyes, se hacen otras visitas en las casas del pueblo, mañana y noche, hasta que se recorre todo […] ya en febrero, la fiesta de la Virgen, se hacen danzas, llegan las imágenes de Zacualpan, de Juluapa y de Ayotitlán, y se cambia la mayordomía, es nuestra fiesta más importante”, añade Mancilla.
Mientras las pastorelas inundan el mundo nahua de Manantlán, hacia el norte de Jalisco, en la sierra de los Huicholes, hay silencio. “No festejan absolutamente nada que tenga que ver con esa festividad cristiana”, explica un asesor de los wixaritari. Esto se debe a que los naturales de la Sierra Madre Occidental jamás abandonaron lo que los cristianos llaman el paganismo y no reconocen un ciclo de encarnación, rendención y muerte por un dios personal (ironías del lenguaje, pagano en buen latín significaba “aldeano” o “campesino”).
La excepción son las emergentes, y disidentes, comunidades cristianas de extracción protestante, que se han sembrado sobre la sierra y hasta ahora, hacen brotar discordias entre los integrantes del pueblo wixárica (es decir, de “curanderos” o “adivinos”, según Karl Lumholtz).
Quedan en Jalisco una mayoría de pueblos originarios que suman de 30 mil a 40 mil individuos, y que, provenientes de todos los rincones del país, ven la vida a través del cristal opaco de la miseria urbana o en medio de los cañaverales y valles agrícolas donde laboran como peones mal pagados, y que persisten en sus catolicismos singulares o sus protestantismos rígidos y corrosivos de la vieja policromía teológica.
En esos hogares de fogones de leña, metates raídos, pisos de tierra y techos de lámina, también arriban niños-Dios con promesas que los desesperados ven como el opio, y los optimistas, como un compromiso de permanecer.
En la sierra de Ayotitlán hoy es víspera de nochebuena, y esperan que el Dios Niño abra los ojos entre los arroyos frescos de un invierno benigno, promesa de edén para hombres compasivos.
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jueves, 8 de noviembre de 2012
Proyecto solar cuesta un tercio de La Yesca
Las hidroeléctricas y las termoeléctricas destruyen ecosistemas y desplazan poblaciones. El potencial de la energía solar en México equivale a 50 veces la demanda nacional
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
El costo ambiental y financiero de mantener el crecimiento energético ligado al petróleo y a las hidroeléctricas, que minimiza el enorme potencial del país en “energías renovables” —solar, eólica— es descomunal.
Por ejemplo, la presa hidroeléctrica La Yesca o Alfredo Elías Ayub, inaugurada el pasado 6 de noviembre por el presidente Felipe Calderón Hinojosa, representa el triple de costo de un proyecto de generación solar de similares dimensiones y potencial, y su impacto social y a la naturaleza es permanente, señalaron ayer el director del Centro Mexicano de Energías Renovables (Cemer), Víctor Hugo Rangel Hernández, y el promotor del proyecto fotovoltaico de Copala, en Zapopan, Genaro Martínez Delgadillo.
“Estamos haciendo un mal uso de nuestros recursos naturales; lo estamos viendo ya con el petróleo, tenemos otras fuentes de energía como pueden ser la solar y la eólica, o la energía de la biomasa; es el momento de hacer uso de ellas; Alemania está invirtiendo muchísimo aunque no tenga la exposición solar de nosotros”, destacó Rangel Hernández.
Es en buena medida por el peso de los intereses políticos y económicos ligados a la construcción de megaobras, admitió.
El caso de La Yesca es ilustrativo. “Según los datos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), generará 750 megawatts, pero no aludieron a los efectos ambientales de un río alterado y los sociales, al ser desplazadas las personas de sus comunidades y que ni siquiera han acabado de entregarles las indemnizaciones correspondientes”, explicó Martínez Delgadillo.
A los ejidatarios desplazados se les entregó equipo para generar energía solar de calidad insuficiente, pero lo grave es que esta megapresa costó unos 15 mil millones de pesos, “el costo de su equivalencia en dinero para una planta fotovoltaica con similar producción es de un tercio de lo que costó La Yesca y un quinto en el tiempo de construcción”, subrayó.
El director del Cemer señaló que es clave invertir en investigación para aprovechar las fuentes alternativas de energía.
—Pareciera que la política energética va por un carril distinto a la preocupación por el cambio climático.
—De hecho, en la nueva agenda, supuestamente, va a haber cambios, pero al final, las energías renovables no las quieren tocar totalmente; va a haber cambios para Pemex, o sea, toda la parte de combustibles y de petróleo, pero no tocan el tema de las energías renovables, el presupuesto que se le está metiendo es muy bajo, es ridículo […] una de las razones es que esa gente dice, ‘tenemos petróleo, de qué nos preocupamos a 25 o 30 años, o incluso más, con los nuevos descubrimientos’… creo que mientras tengamos petróleo, la parte política no va a hacer mucho caso de los renovables.
—La CFE construye hidroeléctricas que son muy caras, con impactos ambientales brutales en algunos casos, y que está desplazando a mucha gente, ¿no debería ser la CFE uno de los líderes en el cambio del modelo?
—La CFE está trabajando en algunos proyectos, pero no apuesta a este tipo de energía; tiene un centro de investigación, pero yo siento que quiere aparentar, porque seguimos con las centrales termoeléctricas e hidroeléctricas, que son de un gran impacto ambiental.
México provee su electricidad de fuentes fósiles en 74 por ciento, de megapresas (22 por ciento) y geotermia (2 por ciento). El 2 por ciento restante es repartido en fuentes renovables, aunque el país tiene, en el caso de la energía solar, un potencial de generar 50 veces la demanda nacional, según la Semarnat.
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Hoy, fallo contra megapresas
En el contexto de la preaudiencia: “Presas, Derechos de los Pueblos e Impunidad”, del capítulo mexicano del Tribunal Permanente de los Pueblos, esta mañana se presentará el fallo contra las megaobras El Zapotillo, Arcediano, La Yesca y Las Cruces, de la región occidental de México, en una conferencia de prensa en el Ex Convento del Carmen de esta ciudad.
La preaudiencia se desarrolló el 5 y 6 de noviembre en Temacapulín, comunidad afectada por la construcción de la presa El Zapotillo. “El objetivo de este evento fue denunciar la política sistemática de violación a los derechos de los pueblos campesinos e indígenas de México ante la construcción de presas y su relación con los tratados de Libre Comercio implementados en el país”, señalaron los organizadores.
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Firman convenio para planta solar en Zapopan
Ayer se firmó un convenio entre el Centro Mexicano de Energías Renovables (Cemer) y la empresa Ingeniería y Proyectos Industriales de Jalisco, para sacar adelante un proyecto de generación de energía solar en el ejido de Copala, en Zapopan, con 30 mil celdas solares con capacidad de 250 kilowatts hora, el primero de una serie de proyectos entre ejidos y la empresa.
“No existe un proyecto similar en México”, aseguró el director del Centro Mexicano de Energías Renovables, Víctor Hugo Rangel Hernández.
La entidad que representa se encargará de certificar el proyecto energético para garantizar su calidad y viabilidad como respaldo para su financiamiento.
“Podemos decir con orgullo que seremos la primera empresa privada, la cual se compromete con todos sus clientes a ofrecerles tecnología, calidad, ahorro, ambiente y sobre todo la certificación”, dijo el líder del proyecto, Genaro Martínez Delgadillo.
El proyecto piloto cuenta con el aval de la filial zapopana de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Jalisco.
Se presentaron algunos comparativos. “El municipio de Zapopan erogó el pasado mes de agosto 20 millones 352 mil 310.78 pesos, antes de IVA, por concepto de energía eléctrica, a 2.30 pesos por kilowatts hora en promedio; al usar la energía de la granja en renta, el costo se reducirá a 1.90 pesos por kilowatts hora y la erogación sería de 16 millones 812 mil 778.47 pesos, con un ahorro aproximado de tres millones 539 mil 532 pesos”, indicó Martínez Delgadillo
“En un año, [esto] significa 42 millones 474 mil 384 pesos menos, dejando de emitir 213,787 toneladas de bióxido de carbono, que es como omitir la tala de 641 mil 352 árboles”, destacó el empresario.
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Hidroeléctrica Las Cruces, la gran amenaza
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) pretende arrancar en el año 2013 la edificación de la presa hidroeléctrica de Las Cruces, sobre la corriente del río Mezquital-San Pedro, el único río sin represas que queda en el Pacífico mexicano, y que provee de agua y limos a las Marismas Nacionales de Nayarit.
La importancia ambiental de esa corriente fluvial es mayúscula: alimenta los pantanos con la cantidad de agua dulce necesaria para garantizar su equilibrio con las aguas marinas, y provee de organismos esenciales para la reproducción de especies en los esteros, de alto valor comercial, como el camarón, el ostión y diversos peces.
Los campesinos de todas las marismas (montículos húmedos cercanos al mar) han acudido en los últimos meses a diversas reuniones con otros afectados por represas del país, en busca de establecer estrategias para apoyarse en caso de que se les quiera imponer el megaproyecto. La última fue apenas esta semana en Temacapulín, Jalisco. Su oposición la basan en una experiencia probada: las desastrosas consecuencias que ha tenido por 20 años la contención del río Santiago en la cortina de Aguamilpa, que ha privado de nutrientes, limos y agua a la parte sur de la región, y además, ha impedido la llegada al mar de grandes arrastres que mantenían a raya al océano Pacífico, cuyo apropiamiento de las playas se aceleró a tasas de 16 metros por año (ver Público-MILENIO, 2 de enero de 2011).
El sitio de la hidroeléctrica se ubica cerca de las comunidades de San Pedro Ixcatán y San Juan Corapán, en el ascenso hacia la sierra de los coras; prevé la inundación de 4,547 hectáreas y reubicar el poblado de San Blasito, de cien habitantes, además de afectar otras cinco aldeas nayeris o mestizas.
El informe de asesoramiento que la convención Ramsar de humedales internacionales prioritarios realizó en la zona durante 2010, destaca que en México las políticas de agua han estado tradicionalmente separadas de la gestión de territorio y que suelen favorecer los usos productivos (irrigación o generación de electricidad) por encima de los ambientales. El informe recuerda que la Norma Oficial Mexicana NOM-022-SEMARNAT-2003, señala: “Toda obra de canalización, interrupción de flujo o desvío de agua que ponga en riesgo la dinámica e integridad ecológica de los humedales costeros quedará prohibida, excepto en los casos en que las obras descritas sean diseñadas para restaurar la circulación y así promover la regeneración del humedal costero”.
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jueves, 5 de abril de 2012
Río Ayuquila, en contingencia por contaminación
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
Como ha sucedido en al menos tres ocasiones en los últimos quince años, la mala calidad del agua en el río Ayuquila ha llevado a prohibir que los miles de asistentes a la Feria Ambiental, que se realiza todos los años en los días santos en Tolimán, tengan la prohibición expresa de bañarse en las aguas turbias de la pacífica corriente que nace a más de 100 kilómetros, en las montañas de Quila.
“El presidente anda en la feria, dijeron que se iba a poner una lona muy grande para pedirle a la gente que no se metiera al río, que está contaminado”, dijo una empleada de la policía municipal ayer por la noche, vía telefónica.
La decisión debió tomarse tras conocerse los resultados del último monitoreo de calidad de agua que realiza la Universidad de Guadalajara, mes con mes, en la confluencia de los ríos Ayuquila y Tuxcacuesco —su principal tributario—, y cuyas muestras se analizan en el laboratorio del Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad (Imecbio).
En muestras levantadas a finales de marzo y dadas a conocer el 3 de abril, se señalan las siguientes concentraciones de coliformes fecales (residuos de heces humanas): Ayuquila, 3,700 NMP [número más probable, dice la nomenclatura científica) en 100 mililitros; Tuxcacuesco, cuatro mil NMP; Armería, 2,000 NMP.
“De acuerdo con normas internacionales, las aguas para uso recreativo deben de contener menos de 1,000 NMP/100 ml de bacterias coliformes para evitar problemas de infecciones gastrointestinales y de la piel”.
Por ello, el estudio sugirió “durante este periodo vacacional recomendar a la población no bañarse en las aguas de esos ríos, especialmente los niños que pueden ingerir agua durante el baño y que son muy susceptibles a rápidas infecciones intestinales”.
Esto va a arruinar la fiesta de miles de moradores pobres de este rincón del Sur de Jalisco, que completan su dieta con los peces del río y que nadan en sus aguas. No obstante, es lo obligado ante una contingencia.
¿Por qué el problema? “Durante mucho tiempo se han vertido contaminantes en los cuerpos de agua cercanos a nuestras viviendas y actualmente es notorio el nivel de degradación de los cuerpos de agua, lo cual pone en riesgo la salud pública y la calidad de vida de la población. Ante esta situación se detonó un proceso de gestión [...] con el propósito de atender la agenda en materia de saneamiento de las aguas en la cuenca media del Ayuquila-Armería”, señala el documento.
Un dato relevante es que “la capacidad instalada para el tratamiento de agua residual en la región es apenas de cinco sistemas en operación y uno a pocos días de iniciar operaciones, concentrados en cinco de los diez municipios”. A esto se agrega el problema de los vertidos de vinazas de las mezcaleras de Tonaya —aunque se ha avanzado en el tema— y a las denuncias contra las mineras de la región por su posible contaminación.
La Junta Intermunicipal del Río Ayuquila (JIRA) ha recibido la tarea de elaborar un plan de contingencia para prevenir este tipo de problemas, que afecta sobre todo a los moradores pobres de la cuenca baja del río.
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domingo, 26 de febrero de 2012
La modernidad “nos puede acabar”
Este miembro de la clase sacerdotal huichola destaca que las amenazas son externas e internas, y hay reales posibilidades de que se consuma la tradición de "Wirikuta".
Agustín del Castillo / Sierra de Catorce, San Luis Potosí. MILENIO JALISCO
Peregrinar a Wirikuta repercute en la buena salud de la nación huichola, advierte don Salvador Sánchez González, anciano cantador del poblador de El Cerrito, perteneciente a Tuxpan de Bolaños, anexo sur de San Sebastián Teponahuaxtlán, la más extensa de las comunidades wixaritari de la Sierra Madre Occidental.
Hombre moreno, delgado, de nariz aguileña, dicharachero como pocos, hace reír a propios y extraños mientras discute con los camioneros las condiciones del viaje y las anécdotas de otros tiempos. Su agudo sentido común suele ser el bálsamo que resuelve conversaciones anodinas.
“Hace bastantes años que nosotros tenemos un interés y una obligación; es un compromiso para nosotros en nuestra creencia que nos dejaron […] ellos, los ancestros, lo hicieron por su familia, por su ganado, por su maíz, y entonces hicieron el sacrificio de venir; lo que vemos para nosotros es una cosa tan sagrada, porque si nosotros no hacemos esto, nos va mal; yo no pude estudiar, no sé leer ni escribir, no sé nada, pero tengo una experiencia que durante tanto tiempo que tengo, 92 años, desde 1921 que nací, empecé a venir; lo sagrado es que llega a nosotros y tenemos para más pensar, para más soñar, para más saber, para tener ánimo y tener valor, y no podemos dejar pasar dos o tres años sin andar para acá […] A nosotros el resultado que nos da la peregrinación a Wirikuta es que nuestro pueblo se ha levantado más, y a nuestra comunidad siempre se le han resuelto los problemas que ha tenido, y por eso lo hacemos nosotros, porque es para todo, para salvar a un compañero o amigo, y por eso lo hacemos, y si el mismo gobierno pensara eso, haría algo para evitar que se acabe Wirikuta con la minería”.
Este largo soliloquio, a la entrada del bosque de yucas o izotes de Las Margaritas, en el desierto del altiplano potosino, es preludio para comenzar la recolección del hícari o peyote, la planta sagrada que inmemorialmente utiliza un wixárika para entrar en contacto con sus dioses.
Don Chava cree que podrían estarse viviendo los últimos tiempos de los ritos milenarios que se han sostenido ante numerosos avatares históricos.
- Si usted viene desde el año de 1921, ¿antes era muy difícil seguir estas rutas?
- Se venía con unos sacrificios, andando. Era un mes para llegar y un mes para el regreso; era más castigado y se hacía mejor, se le sufría más, pero en ese sufrimiento se resolvían más cosas buenas; hoy voy en un coche, y eso no lo debería hacer yo, pero ni modo, así se viene haciendo todo, para mí ya le estamos cambiando un poco [al ritual y la peregrinación], pero no deberíamos hacer eso, y pienso que llegará el día en que lo vamos a dejar.
- ¿Dejar todo esto algún día?
- Sí, yo digo, en que nuestra familia ya no venga […] Ahora, nos exigen que la escuela y no sé cuánto, y eso es lo malo, están estudiando, y ya no tienen chance de salir. Pero si lo dejan, se perdería todo, se va a perder todo, si ya todo lo demás no lo hacemos como se debe, ya lo estamos perdiendo…
- ¿Cada vez son menos los habitantes de los pueblo que vienen a la peregrinación?
- Sí, para el compromiso, ya no es lo mismo, a veces vienen y a veces no vienen, y yo conozco los ranchos que en esos años venían, pero que ahora ya no.
- Todo lo que ha llegado con la modernidad a la sierra, caminos, electricidad, teléfono, ¿es bueno para ustedes?
- Por una parte estoy contento, cuando se formó lo del mentado panista [Vicente Fox] cambió muchísimo, ha hecho muchos beneficios importantes para nosotros, para nuestras comunidades, en donde estábamos no teníamos ni brechas ni luz ni nada, y ahora tenemos todo, bendito sea Dios. A los invasores de nuestras tierras, él los retiró.
- ¿Es inevitable que se pierdan sus tradiciones?
- Bueno, eso ya depende del interés que le echemos nosotros, porque esa clase [los políticos] no tiene la culpa, sino nosotros. Así es.
- ¿Si se acaba la Wirikuta, será un golpe contra ustedes?
- Pues así viene siendo, yo creo que se terminaría con todo.
- ¿Usted es un marakame?
- Pues dicen que los señores cantadores son bien mentirosos, y si puede ser que sean mentirosos, porque yo también se echar, un poquito, y lo soy. Ya tengo más de 20 años haciendo ese trabajo.
- ¿Quién lo eligió?
- Fueron otros cantadores. Hay muy pocos, pero de los buenos ya no hay.
- ¿Qué debe hacer un cantador?
Solamente yendo y viniendo puede hacer uno algo, mucha gente va al mar [San Blas], otra a Durango [Teacata], otra a Chapala, y hacen su tarea con los peregrinos…
- ¿Cómo se formó el mundo, ustedes
lo saben?
- Nosotros no lo sabemos, pero en la creencia que tenemos es que Noé fue el que hizo todo, porque hizo una canoa y salvó a una persona, y cuando el diluvio se acabó, cuando se volvió el agua [a su cauce], entonces hicieron la forma, la hicieron como ellos podían y sabían, por eso se formó montes, árboles, barrancas, peñas, cuevas, eso lo hizo Noé […] Yo no lo creo, pero mucha gente dice que el mundo se va a acabar.
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domingo, 12 de febrero de 2012
Los caminos de Wirikuta
La peregrinación anual de los huicholes enfrenta cotidianamente un mundo convulsivo y con grandes riesgos ambientales, hasta el cerro El Quemado, acosado por proyectos mineros.
Agustín del Castillo / Real de Catorce, SLP, enviado. MILENIO JALISCO
Estas son tierras ásperas, de ganadería extensiva, migrantes y clima extremo, envueltas por las relaciones paradójicas de la economía de subsistencia, la pobreza, la rústica y augusta fe de las canteras; de los siniestros estrépitos de las Kalashnikov, las persecuciones, los retenes y los “levantones”, que perturban la paz campirana al igual que la música de banda, con sus relatos monocordes de hazañas de rebeldes sin más causas que el amor ilimitado a la violencia, a las mujeres y el poder, en vidas “breves pero gloriosas” que conforman el irónico homenaje de la posmodernidad a los héroes homéricos.
Tierras de auroras y ocasos luminosos, una luna llena prodigiosa, agua escasa, inmensas llanuras y bosques de yuca, carreteras con pavimentos fracturados, casas de adobe color ocre, vientos gélidos y relámpagos que resquebrajan la majestad celeste. Lejanas campanadas de iglesias, aullidos del coyote, cactus coloridos y desafiantes de los extremos, murciélagos laboriosos, serpientes sigilosas, búhos que acechan, hombres de rostros endurecidos al influjo constante de la eternidad del desierto.
Estas tierras hostiles forman la travesía de los peregrinos wixaritari en un invierno que se ha vuelto crudo. Hacia Wirikuta, “de donde toda la vida ha nacido”.
El trashumante huichol no sólo deberá recorrer de 250 a 450 kilómetros, según el punto de partida y la ruta a seguir, pues no bastan la voluntad y el despliegue físico. Deberá limpiar sus pecados públicamente, hacer rituales, presentar ofrendas a las numerosas deidades del descampado, ayunar, recoger el hícuri o jícuri (peyote) y atravesar cinco puertas “místicas pero reales”, desde la aldea de origen, en algún punto de la Sierra Madre Occidental, en Jalisco, Nayarit o Durango, hasta el pie de la montaña sagrada, el cerro Quemado o Ra’unax+, altar mayor de Wiricuta, dominante sobre el inclemente altiplano potosino.
Allí se renovarán las “velas de la vida”, la base del precario equilibrio que sostiene al mundo.
Es una peregrinación anual que parte de los más diversos pueblos durante algún momento de los seis meses que forman el día del año wixárika, que son la época de secas –pues es preciso hallar en Wirikuta a los “dioses de la luz”-, y es minuciosamente preparada por marakames, jicareros, cantadores y demás autoridades religiosas y agrarias. En esta ocasión, se han alineado decenas de aldeas, pues hay, además del diálogo místico con las deidades, una intención claramente política: enfrentar los intereses de las mineras que anhelan la plata enterrada en el subsuelo de la Sierra de Catorce y de las planicies donde crecen el peyote y decenas de cactáceas y agaváceas en peligro de extinción.
Es una lucha contra la economía de la acumulación representada por los consorcios canadienses, contra la renovada sed mundial del metal argentífero, contra el impulso al desarrollo y los empleos que divide hoy a los ejidatarios mestizos propietarios de las sedientas tierras de Wirikuta, contra el individualismo y la desmesura de hombres pequeños.
Salvador Sánchez González, de El Cerrito, es un nonagenario cantador: “Nosotros estamos pidiendo que no se hiciera [el proyecto de la mina], pero como el dinero es muy bonito a lo mejor sí se va hacer, pero nosotros no sabemos, a lo mejor los compañeros de estas rancherías ya están de acuerdo, no sabemos, pero qué podemos hacer… nada”.
También le preocupa una amenaza interna de las comunidades, la disolución de costumbres: “antes durábamos hasta tres meses en ir y venir, no había carreteras, no había camiones, no había comodidades, era duro […] hoy vengo en un carro, y no está bien, pero además, los jóvenes no vienen, está la escuela, está el trabajo, las fiestas deben durar menos, puede que todo se nos acabe…”.
Es así, una batalla contra el tiempo, contra las tentaciones de lo mundano y los triunfantes afanes del siglo (de allí, “secularismo”), de que alertaban los franciscanos que hace menos de medio milenio hollaron estos desiertos en busca del hombre nuevo, de la “pureza adánica” de una humanidad que había sido olvidada.
Entre hombres y dioses
Tres camiones han partido a las 7.00 am de la localidad de Bajío de El Tule, en el municipio de Mezquitic, Jalisco, el 4 de febrero. Contienen peregrinos de la inmensa Waut+a (San Sebastián Teponahuaxtlán), la más dilatada de las comunidades huicholas, sobre casi 250 mil hectáreas, incluido el anexo Tuxpan de Bolaños, con un dinamismo económico mayor al de otros enclaves wixaritari.
Tras librar el cañón Bolaños con su pasado de plata también enterrado, la primera parada es al remontar las montañas, después de Villa Guerrero, muy cerca de Temastián, el del Señor de los Rayos, famoso centro de peregrinación de los católicos devotos, y de Totatiche, tierra del sacerdote mártir de la persecución de los años veinte del siglo XX, San Cristóbal Magallanes. Tras hacer breves oraciones y dejar ofrendas, los autobuses arriban a Colotlán y se preparan para internarse en el desierto zacatecano, plagado de zetas que ya han causado perjuicios a peregrinos en el pasado inmediato.
“Fuimos en diciembre y nos asaltaron, nos dejaron sin nada”, refiere el presidente de bienes comunales de San Sebastián, Octaviano Díaz Chema.
Los camiones y sus acompañantes toman la ruta hacia la capital zacatecana. En la periferia, se detendrán para abrir la segunda puerta. Un espectáculo extraño, al pie de una carretera de cuatro carriles y bajo la mirada extrañada de los moradores de los asentamientos irregulares que se desparraman sobre las laderas montañosas. “Tuvimos que movernos, nos construyeron un puente donde nos deteníamos a hacer la ceremonia, pese a que les pedimos que consideraran que era un sitio sagrado”, señala Octaviano. Tras librar la espléndida capital de cantera rosa, la caravana llegará a Salinas de Hidalgo, la entrada al altiplano potosino. Los líderes de la peregrinación descienden en busca de velas para sus rituales, y pese a ser un paisaje cotidiano, los vecinos no pueden reprimir miradas curiosas sobre los hombres de piel cobriza que hablan una lengua incomprensible, que visten de blanco con vistosos tejidos multicolores y hermosos sombreros de plumas de guajolote silvestre. Será en la librería del padre Pío donde encontrarán los implementos de las características deseadas. Luego, la salida al inmenso erial.
El cielo se pone sombrío cuando se arriba a Yoliath, donde hay un manantial sagrado bajo una arboleda que dará refugio en la noche. Salen las caracolas con un sonido que emula al coyote, y se realiza la ceremonia de apertura de la tercera puerta, que culminará al amanecer con velas y oblaciones en las aguas sagradas.
La mañana del 5 de febrero transcurre entre los extensos y solitarios parajes del desierto. Algunos alcanzan el paraje donde se abre el cuarto portal, otros se retrasan y van directo a Las Margaritas, ya al pie de la Sierra de Catorce, donde al atardecer se dará uno de los momentos más importantes de la peregrinación: la caza del venado, esto es, la recolección del peyote (la cactácea de sabor amargo tiene una apariencia de pezuña del venado cola blanca).
Allí comienzan a asomar letreros donde se señala que la minería no está reñida con el turismo y la cultura wixárica. Y aunque muchos simpatizantes de los huicholes lo atribuyen a una campaña de Real Bonanza, subsidiaria de la canadiense First Majestic Silver Corp., o del proyecto Universo, también con financiamiento canadiense, el tema provoca debates en este ejido mestizo, o en el vecino Santa Cruz de Carretas, donde comienza el ascenso a la montaña: unos se preocupan por el perjuicio potencial para la calidad del agua para uso doméstico o de la modesta agricultura; otros señalan que es justo acceder a empleos formales cuando los tiempos secos han matado cientos de vacas y chivos.
José Ángel Olvera opina que la minería dañará el agua que beben sus chivos. César Solís contradice: “aquí sino sale uno a Monterrey a buscarle, pues no hay nada”, se queja. “La gente está de acuerdo en que haya chamba, los jornales se pagan muy mal, y nomás son temporales, hay hambre”, secunda Pablo Olvera.
El peyote será consumido por la noche entre las hogueras encendidas por las comunidades. Hay risas y bromas, se nombran autoridades falsas y se mantiene el misterio, en esa lengua wixárica que mantiene perplejos a los espectadores.
La quinta puerta se abrirá al pie de El Quemado, la mañana del 6 de febrero. Entonces, el ascenso a la ceremonia de la culminación, en el viaje a las fuentes de la luz y la vida.
El altar de los sacrificios
La noche de Ra’unax+ es iluminada fantásticamente por decenas de hogueras; además de 800 wixaritari, hay decenas de invitados especiales y medios de comunicación que han venido de Real de Catorce o del desierto, desde Las Margaritas o Bernalejo.
Las autoridades están reunidas en la parte alta de la montaña, donde sopla el frío a casi tres mil metros de altura. Los invitados suben alrededor de las 10 pm. El escenario del ritual son hileras de piedras blancas, concéntricas. En el centro, los marakames y Humberto Fernández, hotelero de Real de Catorce e íntimo de los huicholes; alrededor, otros notables de los pueblos de la Sierra Madre Occidental. En pocos minutos comienza la música, ante la casi indiferente “mirada de occidente” (Joseph Conrad dixit).
Muchos testigos se tienden sobre el suelo pedregoso y ayudan a encender fuegos para afrontar los omnímodos poderes del viento, entre pláticas banales.
El violinista arranca. Dos cantadores, sentados en sillas y con sombreros vistosos, entonan sus melodías mientras otro wixárica alterna con una especie de recitativo; luego, grupos de comuneros esparcidos por el anfiteatro responden como el coro de una tragedia griega. La sinfonía, que evoca la creación, parece infinita y dominará sobre las horas, mientras bancos de nubes emergen como un evanescente mar desde los valles vecinos. Sueños, transes, fuego, vapores, peyote, frenesí, y una luna llena que ilumina los seres con su baño plateado.
Toda la tiniebla será regida por esa irresistible música in crescendo, que conquistará las almas profanas. A las 3.00 am, todo mundo baila frenético, como poseído de los númenes. Después de las 4 am, una vaca será sacrificada a las deidades de la montaña. El pasaje místico se calla solo después del amanecer.
Los marakaames suben a la parte más elevada del cerro, donde nació el sol, y regresan con un mensaje de tristeza de los dioses por las amenazas que penden sobre su mundo milenario.
Abajo, en el altiplano, algunas vidas individualistas, excesivas y violentas, emulan sin querer los cantos homéricos, mientras otros hombres melancólicos se hunden en la soledad. A cinco siglos, el hombre nuevo no termina de nacer.
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Minería, desarrollo y tradición, un debate enconado
Agustín del Castillo / Real de Catorce, SLP, enviado
En el caso de la minería en la reserva estatal de Wirikuta, una región minera con casi tres siglos de historia, pero milenaria como sitio sagrado de las peregrinaciones del pueblo huichol, las recientes denuncias sobre la resurrección de las explotaciones argentíferas y su daño ambiental ha armado un debate entre las empresas que buscan beneficiar el metal y los líderes y asesores wixaritari.
El conflicto más reciente nació cuando trascendió la intención de Minera Real Bonanza, subsidiaria de First Majestic Silver Corp, de Canadá, de aprovechar una veta ubicada a 450 metros de la superficie en un tramo de las montañas de la Sierra de Catorce, con plata suficiente para justificar la inversión de 100 millones de dólares.
No es un aprovechamiento a cielo abierto, sostiene Juan Carlos González, representante legal de la empresa; la profundidad del yacimiento lo haría incosteable. Se busca aprovechar la red de túneles heredada –más de 400 kilómetros- para llegar a la veta principal y extraer de forma puntual el mineral.
Añade que sólo requerirán de entre 20 y 30 por ciento del agua tratada de los pueblos de Real de Catorce y de Cedral, a los cuales les construirán sus plantas de saneamiento “incluso si el proyecto no arrancara”, lo cual “lo ponemos por escrito y ante notario”, lo cual, a su juicio, desmonta la idea de que aprovecharán las aguas del subsuelo de la región, vitales para la agricultura, la ganadería y el turismo. También sostiene que la minería moderna no tiene pretextos para contaminar: el sistema de beneficio de la plata extraida será “mediante el método de flotación, el cual utiliza reactivos químicos biodegradables e inocuos para el medio ambiente y los seres humanos”, esto es, los químicos aerophine y aerofroth.
También asegura que los depósitos del material sobrante del proceso se confinarán de forma estricta, y que se resolverá el pasivo ambiental heredado. En todo caso, “las actividades quedarán a 7.5 kilómetros del cerro El Quemado y a 1.5 km del Cerro Grande, que es otro sitio ceremonial importante de ellos”; en el primer caso, ni siquiera poseen la concesión de su subsuelo y en el segundo, la tienen pero no posee yacimientos de interés.
“La empresa está dispuesta a ceder a la autoridad legalmente establecida, ya sea le grupo o consejo de ancianos, a los maracames, o a una institución legal que sea toda esa concesión para ellos, cederles 761 hectáreas, con el pago de impuestos de por vida de parte de la empresa, para que ninguna empresa minera por abajo pueda acceder a los sitios ceremoniales [...] son varias concesiones que tendríamos que separar para otorgar la donación, y es lo que les decimos, les damos todo lo que este dentro de nuestras posibilidades”.
A juicio del representante legal, eso terminaría buena parte de la controversia, “queremos sentarnos con ellos para dialogar, mira, yo te ofrezco esto, tú que dices, qué es lo que quieres para que estemos ya en paz, porque dices es que por abajo te va a comer mi cerro, pues te doy lo de abajo...”.
- ¿Esto ya se lo pudieron decir a los huicholes?
- No, porque nunca me han permitido llegar hasta el pueblo wixárika. Siempre hay alguien que nos lo impide, organismos intermedios...
El gerente de la empresa, Ricardo Flores Rodríguez, acusa a los hoteleros de Real de Catorce de generar el conflicto “porque temen que su mercado laboral, con empleos muy mal pagados, se altere con la llegada de la mina, que otorgaría 500 empleos director y 1,500 indirectos, y que paga por arriba de cinco salarios mínimos diarios”, a lo que se agrega una inversión de diez millones de dólares para un ambicioso museo de la minería “que va a detonar la región”, señala ufano.
Pero estos argumentos ya son conocidos por el Consejo Regional Wixárica por la Defensa de Wirikuta, que ofrece sus refutaciones en un documento entregado a la prensa el pasado 6 de febrero:
Por principio de cuentas, la minería ha dejado en 260 años una contaminación con metales pesados que potencialmente es peligrosa para los habitantes de la zona. La mitad de la sierra deforestada ocasionó la modificación del sistema hidrológico, la desertificación progresiva y una mayor pobreza.
Destacan que Wirikuta no es exclusivamente el Cerro Quemado, sino toda la zona protegida de 140 mil ha, “la empresa todavía niega conocer el hecho de que Wirikuta es un territorio sagrado muy extenso que abarca toda la Sierra de Catorce de norte a sur, y el altiplano o bajío. Es una sola unidad sagrada donde convivieron y conviven los espíritus que dieron y siguen dando vida a este mundo [...] por ello, resulta una falacia reducir la discusión a cuánta distancia está el cerro Quemado o Cerro Grande del proyecto minero”. Y por si fuera poco, la vena de San Agustín, que es la que quiere explotar la empresa, está a sólo 992 metros de la zona de ofrendas en Cerro Grande.
La actividad minera no está cancelada en algunos puntos de la reserva protegida, pero “siempre y cuando no signifique alteraciones significativas a los ecosistemas”, lo que a su juicio no sucede con First Majestic Silver.
También duda que 30 por ciento del agua residual tratada de los poblados sea suficiente para el beneficio de los metales, así como que su calidad sea la pertinente para los procesos mineros, lo que haría permanente la amenaza de usar agua del acuífero de la zona, y de paso, desmiente que los químicos aerophine y aerofroth, para beneficiar el metal, sean inocuos. “Se han documentado los daños ambientales en otras partes del mundo, en donde estos químicos han afectado de manera irreversible la vida animal y vegetal”.
Es verdad que hay un entorno crítico con la economía del desierto, pero “no se podrá resolver de fondo y con posibilidades de largo plazo si no se generan procesos sustentables”, donde la naturaleza sea respetada, la cultura huichola pueda sostener su identidad y los moradores de los ejidos obtengan calidad de vida y salud, puntualiza el consejo wixárica.
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Claves
Los datos
• Las empresas mineras First Majestic Silver Corp., con su subsidiaria Minera Real Bonanza, y Revolution Resources Corp., pretenden realizar aprovechamientos sobre territorio de Wirikuta, con los proyectos La Luz y Universo, respectivamente
• Las 35 concesiones y 21 títulos de la primera abarcan 5,735 ha, según la propia empresa; la segunda, 59,678 ha, según datos del Frente en Defensa de Wirikuta
• Las zonas bajo riesgo directo son, por un lado, los cerros Grande y Quemado, y el manantial Mazahuata; por el otro, todo el altiplano donde nacen el peyote y cactáceas y agaváceas endémicas y en peligro de extinción
• El altiplano potosino forma parte del desierto de Chihuahua y contiene en la reserva de Wirikuta (oficialmente: “Huiricuta y la ruta histórico-cultural del pueblo Huichol”) alrededor de 40 mil habitantes con alta marginación, agravada por la sequía reciente
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domingo, 5 de febrero de 2012
La megaperegrinación a Wirikuta ya comienzó
Denunciarán ante el mundo los excesos de compañías mineras y agroindustrias. Habrá un mensaje por la preservación de las tierras sagradas de los wixaritari
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
Algunos comenzaron la ruta desde hace casi una semana, pero el grueso de comuneros wixaritari (huicholes) se han puesto este sábado en camino desde sus aldeas originales, hacia el más sagrado de sus destinos: Wirikuta, en el cerro Quemado de Real de Catroce, donde nació el Sol y con él, la vida, y hoy está amenazado por las grandes mineras canadienses y las agroindustrias.
Son autoridades tradicionales de al menos cinco grandes comunidades, diversos ejidos y unos doce centros ceremoniales de Nayarit, Jalisco y Durango, con sus cantadores (maraakame) y jicareros. Es una peregrinación que se trata de realizar todos los años, pero esta ocasión, a la ceremonia religiosa —sustancial para sostener la identidad de estos aborígenes— se agrega un significado político: un mensaje por la preservación de sus tierras sagradas amenazadas por actividades productivas.
Así, en la peregrinación habrá una “consulta-peritaje” tradicional a sus ancestros en el sitio donde, conforme con su cosmovisión, se recrea la vida para su pueblo y para toda la humanidad.
Los comuneros de decenas de aldeas atravesarán una vez más el desierto de Zacatecas, dominado por bandas criminales ligadas al grupo de Los Zetas, para internarse en el oeste de San Luis Potosí en las inmediaciones del mítico Real de Catorce, vieja ciudad minera que desde la colonia contempló atónita las ceremonias rituales de los pueblos de la Sierra Madre.
La consulta se inscribe dentro de los trabajos de defensa de Wirikuta frente a los supuestos trabajos programados en la zona de las minas concesionadas a una empresa canadiense, así como la presencia de agroindustrias, y la novedad de una nueva concesión minera de 350 mil hectáreas, que se prevé más peligrosa aún que lo que existe ahora.
El lunes 6 de febrero llegarán todos los peregrinos de los centros ceremoniales al Cerro del Quemado y velarán toda la noche hasta el amanecer. Al día siguiente, acordarán el mensaje del pueblo wixárika al mundo.
Wirikuta, en la sierra de Catorce, es área protegida estatal y está incluido desde 1988 en la red mundial de sitios sagrados naturales de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
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domingo, 15 de enero de 2012
El sol, fuente de vida… y de millones de pesos
Un gran proyecto de energía se teje en el norte de Zapopan. Mesón de Copala, ejido marginado en medio de la sierra de San Esteban, podría encontrar una fuente de riquezas en sus peñones estériles, donde sólo pega la luz solar.
Guadalajara. Agustín del Castillo. MILENIO JALISCO
“Nos han dado la tierra”, dijeron entusiastas los campesinos con la publicación en el Diario Oficial de la Federación, el 20 de agosto de 1985, de la dotación presidencial de las 951 hectáreas del ejido Mesón de Copala, en tierras yermas, bañadas por el inclemente sol, en el agreste norte de Zapopan.
Las peñas desnudas y estériles y las robledas rodean desde entonces el modesto centro de población de la comunidad agraria, Los Patios, llamado así porque la zona era una estancia donde se recibía a los arrieros de la barranca con sus bestias y sus mercancías, como estación previa rumbo a la capital del estado, menos de un siglo atrás. Pero hace 27 años, esa vida económica se había terminado, con la apertura de la carretera asfaltada a Saltillo y la popularización de los autos con motor de combustión interna.
Así, la herencia de derechos que recibían “del centro” era en realidad pobre: monte seco y estéril, o bosques con leña que ya tampoco tenía mercado. Apenas 100 hectáreas de labor –hoy cubiertas por nopaleras, el maíz apenas se dio por la sequía- y casi 900 de agostaderos, algunos “ni siquiera buenos para el ganado”, sin que se les encuentre aún algún uso productivo; “el año pasado le metimos máquina y abrimos camino, para ver si podíamos hacer algo con ese cerro… pero no logramos nada, no se dan ni los pastos”, señala Raúl Ochoa Jaimes, el robusto presidente del comisariado ejidal.
Como compensación, una austera belleza aurífera siempre irradia en los atardeceres de los desfiladeros, pero eso no impide que Mesón de Copala sea una localidad altamente deprimida en términos sociales, con caminos polvorientos, campesinos subempleados que van y vienen de la ciudad, agua escasa y niños sin escuela.
No obstante, parece que la siguiente revolución, la de las energías renovables, ha encontrado de nuevo en estos parajes secos el oro verdadero: el efecto físico del inclemente bombardeo solar día tras día sobre la piedra no motiva más lamentaciones; es ahora tema de números, de proyectos, de inversiones millonarias de dinero y de ganancias con las que estos rurales jamás soñaron. Con base en ello, están en vías de establecer una central de generación fotovoltaica (de foto: luz), recurso casi virgen de explotación en un país que podría abastecer completamente sus necesidades desde esa fuente de energía, que no contamina y ocasiona muy bajos impactos ambientales.
“El proyecto se hará aproximadamente en 40 hectáreas de terrenos totalmente erosionados, sin ningún uso, que ni las lagartijas usan para tomar el sol; es un área deshabitada donde instalaremos 30 mil paneles de 235 watts cada uno, con una trayectoria de interconexión de la estación de Santa Lucía [de la Comisión Federal de Electricidad] de 15 kilómetros, en aproximadamente en 69 mil voltios para la interconexión con la subestación y poderle entregara a la comisión; estamos empezando a hacer los estudios de factibilidad en la Ciudad de México para sacarlo adelante”, explica Genaro Martínez Delgadillo, director de Ingeniería y Proyectos Industriales de Jalisco SA de CV, la empresa promotora.
Martínez Delgadillo está asociado con la firma alemana RDN, con la cual acordó “empezar a generar los proyectos y llevarlos a las comunidades”, para lo cual, una reciente licitación abierta por el Ayuntamiento de Zapopan significó la oportunidad. “No se trata de hacer negocios por negocios, sino hacer la parte social; fue una licitación para generar una energía suficiente que resolviera las necesidades del ayuntamiento; ellos traían costos de la Comisión Federal de Electrcidad [CFE] de 2.20 pesos por kilowatt en comisión de alta tensión, y 2.40 pesos en baja tensión, y la propuesta de nosotros era bajar a 65 centavos […] no se dio, pero el proyecto sigue”.
Zapopan iba a obtener “ahorros de hasta 3,500 millones de pesos, aproximadamente, y no se en que se hayan basado los señores regidores y el comité de adquisiciones, no fuimos favorecidos”.
Se mantiene una inversión de 700 millones de pesos. Además de Mesón de Copala, los ejidos de Santa Lucía e Ixcatán, también en ese municipio, instalarán cada uno 30 mil celdas fotovoltaicas, lo que implica crear un gran emporio de producción de energía por medio del sol.
En el caso de Mesón de Copala, añade, “se le entregan al ejido 50 millones de pesos como socio, y otros 50 millones de pesos irían a un proyecto ecológico que tienen aquí, cabañas ecológicas, con albercas, tirolesa de kilómetro y medio”, detalla.
Ochoa Jaimes, comisariado ejidal, refiere cómo se llegó al acuerdo: “Nos citaron de parte de la Unión de Ejidos de Zapopan, llegó el ingeniero y nos explicó las cosas, él necesitaba terreno que no tuviera ningún beneficio, y nosotros teníamos una buena área; vino y vio las condiciones de nuestro ejido, y de ahí surgió el proyecto, hace como tres meses”.
Para el ejido es una especie de redención, porque no tiene apoyos importantes, “hemos pedido ayuda como es el pago por servicios ambientales, porque tenemos muchos árboles, pero no nos ha llegado ni un peso […] la gente no vive ya de la agricultura, es tan escaso el terreno; hay que agarrar chamba de lo que sea, si sale trabajo de albañil, de poner cercas, y sino hay otra opción pos nos salemos a la ciudad a trabajar…”.
A Los Patios hace como doce años llegó la luz, pero “drenaje no tenemos, y de agua potable pos nos urge ahorita si nos autorizan la perforación de un pozo […] hay bastante agua, y nos abrieron uno, lo que pasa es que no hicieron bien los estudios, y salió negativo”.
Dice don Raúl que la vida les puede cambiar. También lo piensa Humberto Cervantes Ruiz, líder cenecista.
“No es tanto por entrarle a un negocio como por resolver las necesidades que existen, no atacadas de parte de los gobiernos […] todavía están esperando respuesta a sus peticiones de cinco o seis años, para que les electrifiquen para sus viviendas, hay de ocho a diez familias en cada ranchito, y que no ven para cuando […] les da también por cuidar la ecología, defender el medio ambiente, luchar para que no nos estén contaminando con tantas cosas, ya que lo rural solamente lo utilizan para tiraderos”.
Con la generación de energía solar, “la idea es que ahorre nuestra gente a la hora de estar consumiendo energía, para que de alguna manera se vean pronto hecha obras y resolver el problema de electrificación […] hay espacios grandes de muchas hectáreas donde nunca se les saca ningún provecho, porque ni para el ganado son útiles, y vimos que este tipo de instalación podía hacerse en uno de estos terrenos; nosotros ya le estamos dando el aval a la empresa, y recomendándolos, para que así cada ejido se convenza, vean que no hay ningún engaño, hacer una asamblea, y que se les hable que en realidad esto va a hacer que avancen, en poco tiempo…”.
La organización busca favorecer de forma fundamental a ejidos marginados, escasos de recursos valorados en el mercado. Piensa que es esencial que el patrimonio que se conserva de las luchas agrarias, que para muchos es un valor inútil, sea una palanca para llevar desarrollo verdadero.
Son las tierras montosas del norte de Zapopan, con campesinos subempleados que desde siempre no pueden sobrevivir de sus dotaciones agrarias. “Tanta y tamaña tierra para nada”, piensan los ejidatarios como en el cuento de Rulfo (Nos han dado la tierra, El llano en llamas). Hoy esas peñas pelonas e inhóspitas podrían sacarlos de pobres. Esa es al menos, la promesa del oro que produce el poderoso sol.
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Una fuente energética gratuita, desperdiciada
Ni el petróleo, ni la geotermia, ni las corrientes superficiales de agua tienen impactos menores sobre el ambiente. Pero el sol, cuyas radicaciones son gratuitas y universales, genera “energía limpia”, y el astro ha sido pródigo en países como México, cuyos días de insolación son prácticamente todos, advierte Genaro Martínez Delgadillo, promotor de los proyectos en los ejidos marginados de Zapopan.
“Alemania, Dinamarca, Suecia, tienen incidencias solares de apenas 30 por ciento de lo que aquí tenemos, sobre todo en Jalisco, y con las incidencias solares de Jalisco tenemos la suficiente capacidad de desarrollo eléctrico, de energía […] si vemos el lugar en donde estamos pues realmente la naturaleza nos la puso, a 100 por ciento durante los 365 días del año”, refiere.
- ¿Tiene sentido que se inviertan tantos millones de pesos, se reubiquen comunidades, se corten los flujos de agua para hidroeléctricas, en vez de explotar todo esto?
- Pues desgraciadamente no se ha visto la realidad […] las grandes inversiones son obras cuestionadas socialmente, y estas que son pequeñas y que generan menos impacto ambiental, no las apoyan, y otro de los problemas es que cuando vean la realidad tal cual es, no quiero tener voz de profeta, pero que quieran desplazar a los ejidos por sus terrenos para generar energía y poner ahí plantas para el beneficio de ciertas personas, aunque desgraciadamente puede eso suceder, y no beneficiar a las comunidades que son dueñas de la tierra.
El proyecto en Mesón de Copala incluye 50 millones de pesos por el comodato de la tierra, un reparto de las utilidades, 50 millones para un proyecto ecoturístico y un serie de paquetes ecológicos para la gente de escasos recursos, para que se pueda generar la energía necesaria en las casas de los campesinos.
- ¿Cuánto han calculado que tengan de ganancias al año, ya cuando ganen bien?
- De 40 a 50 millones de pesos anuales, después de bajar todos los recursos e ir abriendo las inversiones. Incluso con esos precios de 65 a 68 centavos por kilowatt hora.
- ¿Por qué en México hay tan poquita gente interesada en estas iniciativas?
- Por la cultura […] lo primero que dicen es, ¿cómo que la CFE se va a dejar quitar el mercado?, por supuesto que no. Olvidan que las inversiones en energías renovables son 100 por ciento deducibles del impuesto sobre la renta, claro que se puede hacer, es cosa de ponerse a trabajar.
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domingo, 8 de enero de 2012
Tepetates, la otra cara del boom del tequila
Un poblado olvidado del progreso en las laderas de la región más famosa de Jalisco. La prosperidad de la bebida no irradia en muchos pueblos de la región, cuyo paisaje fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, como es este caso, marcado por fuerte migración a EU
Tepetates, Amatitán. Agustín del Castillo. MILENIO JALISCO
Tepetates está en el corazón de la tierra donde nació el tequila hace miles de años como fermento del agave, hace siglos como destilado, y hace décadas como próspera industria, lo que incluye materias tan disímbolas como el envasado y las marcas, las regulaciones de calidad -que expulsaron a los pequeños productores-, las exportaciones al alza, la cinematografía y la cultura nacional.
Tepetates se mantiene marginado, con decenas de vecinos migrantes a Estados Unidos, o la doble opción de empleos temporales en el campo y agave mal pagado por los inextinguibles coyotes. Como muchas comunidades de la región tequilera, este poblado de Amatitán desmiente la pretendida prosperidad social que generó el boom más reciente de la industria, que data de los años 90 del siglo XX.
“Dicen que con el agave se podría uno sostener, pero no es así, antes nos manteníamos de la siembra, del cultivo del maíz, pero ahora tampoco hay eso; la gente aquí está muy pobre, y es lo mismo, subió el maíz, pero los fertilizantes están por las nubes, entonces de qué gana el campesino”, refiere Javier Rivera Campos, quien migró por primera ocasión a Estados Unidos en los años 80 y ya logró la ciudadanía americana, pero no se ha desarraigado: el terruño llama.
Respecto al agave, “la cosa está peor; lo que yo miro de mal es que halla intermediarios para meterlo a las fábricas, toda la ganancia de uno se queda en la gente intermediaria, y si el gobierno se pusiera a quitarlos para que todo el campesino que sembrara su agave lo pudiera vender a las fábricas directamente, sería sensacional; nosotros les llamamos coyotes”.
Rivera Campos deambula al mediodía por un monte cercano al pueblo desde el cual se extiende el paisaje azul que fue declarado “Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura) en 2007. La indeleble huella de las plantaciones de Agave azul tequilana weber domina entre mesetas con pastizales secos, caminos polvorientos, el magnífico volcán de Tequila y la escarpada barranca del río Santiago, que separa del mundo narco de los cañones, que poco a poco invade este valle y se aprovecha de la precariedad social no resuelta para reclutar nuevos adeptos.
“Esos de la camioneta Lobo vivían en un pueblo cercano, pero no tenían ni para bicicletas; ahora siguen siendo amigos, pero uno sabe que andan en malos pasos”, comentaba una hora atrás un lugareño cuando los visitantes comenzaron a decender por una brecha desde la cabecera de Amatitán hacia estos parajes ásperos y asoleados.
Rivera comenta con Víctor Ibarra Landeros lo que se aprecia a la orilla de una plantación: “mira, ahí están las plantas sueltas, se les echaron a perder, se tardaron ocho años para estar listas, y ahí se quedaron porque no hubo quién comprara a un precio justo, andaban dando 40, 60 centavos cuando mucho, por kilo”.
- ¿El coyote quiere pagar muy barato y pervierte el mercado?
- Es que está, como quien dice, ligado a las empresas, y las empresas tequileras les dicen, consíganme tantas, y su ganancia ahí se la ganan; y ellos te agarran con un precio por los suelos, y entonces cómo se defiende el campesino, si le pagan poco y no puede vender directamente. Por eso se pierden muchas cosechas, fruto de ocho a diez años de trabajo.
Y cada vez es más caro producir agave: los suelos se han empobrecido por años de usar fertilizantes, insecticidas y químicos diversos, y la única solución es meterles eso en mayores volúmenes. Luego surgen plagas agresivas, como un hongo que actualmente está asolando parcelas completas.
El visitante pregunta cómo una bebida que en la generación de los abuelos todavía se producía de forma artesanal a ambos lados de la barranca del Santiago, ahora es privilegio de grandes factorías. “Hoy, el problema es que el mismo gobierno te lo impide, te exige una fábrica grande, áreas verdes, mucho dinero, y se ha convertido en una industria de ricos […] es verdad que hay muchas fabriquitas aquí, por el camino, pero no son empresas como Herradura, Sauza, Cuervo; lo único que hacen su mezcal, y luego le venden ese mismo a las empresas, a las grandes, son sus maquilas”.
En el pasado, en cada rancho había hornitos y se hacía el destilado de la piña del agave. Cuando el producto cobró fama, se cometieron excesos para sacar más producción por parte de los grandes comercializadores, y los que la pagaron fueron los artesanos, que ahora han sido estigmatizados de “productores clandestinos”, y son “perseguidos por el gobierno y el Consejo Regulador del Tequila”, agregan.
Historia de un pueblo
La Villa de Cuerámbaro es la población de la que se desprendió Tepetates. Antes, había surgido un primer anexo, Cuixtla, con vecinos de esa zona de San Cristóbal de la Barranca que migraron a esta parte alta. Los de Tepetates llegaron a fines de los años cuarenta encabezados por Hermenegildo Contreras, padre de doña María Contreras Rivera, que nació en 1939 en Las Plazas, en el vecino municipio de Zapopan.
“En este rancho siempre hemos estado pobres, pero en Las Plazas vivíamos sin ninguna comunicación de nada; mi padre se iba a caballo a Santa Lucía, Tesistán y Zapopan, duraba horas, salía a las tres de la mañana y como a las seis de la tarde lo divisábamos de regreso en una loma; mi madre criaba gallinas, ponían huevos que conservaba en una jícara con cal, y se los llevaba mi papá para vender junto con pollos engordados. Cuando regresaba, traía unos dulces de chocolate que les decía barriles, y otros que les decían cucarachas, y nos daban uno por la tarde; cuando no había, andábamos desesperados por la falta que nos hacía”, relata la anciana al caer la tarde.
Era un área sin gobierno; en las borracheras imponía el orden el que era más fuerte, y no llegaban apoyos de ninguna índole. La falta de progreso los hizo mudarse a Amatitán, aunque la calidad de vida no mejoró demasiado. Doña María llegó de nueve años y se casó como a los 20. El pueblito creció poco a poco.
“Cuando tenía mi familia de chiquilla, era de andar con los pies a ráiz [sic], porque no alcanzaba el dinero; limpiaban los hombres el mezcal en las mezcaleras, y ganaban 60 pesos cada ocho días; imagínese para vestir, calzar y comer para todos, y con tanta familia, yo tuve nueve; no comíamos carne, los frijolitos se nos hacían muy buenos, o íbamos a la nopalera, a cortar nopales […] nos íbamos a lavar la ropa al arroyo, y había que ir como a las tres de la mañana para alcanzar agua de los veneritos de los pozos y traer los cantaritos, y luego madrugar porque estaba el quehacer de la casa…”.
No había luz, ni alguna clínica de primer nivel –los pobladores morían de picaduras de alacrán-, y el camino a Amatitán era tortuoso. Recuerda que cuando se abrió, a pico y pala, se encontraron cadáveres de cristeros fusilados durante la rebelión en la que estuvieron sus ancestros. También era común la operación de hornitos de tequila.
“Allí cocían el mezcal y luego lo molían en la Quiteria; tenían un anillo grandulón, con agua, un anillo de cemento y unas mulas que daban vueltas por afuera, aventaban las bolas de mezcal, y las mulas paseaban como un rodillo, que lo iba machucando, y se iba corriendo el agua a una acequia, hasta que quedaba el gabazo, hasta que quedaba seco y ya lo sacaban así…”.
La fabricación artesanal del licor del agave se fue acabando “hace como 40 años, cuando las fábricas grandes empezaron a acaparar todo el mezcal, y se acabaron todos los hornitos”.
La vida es hoy mejor, después de todo, admite. Aunque los pesados camiones agaveros destrozan los caminos, la energía eléctrica no sirve para levantar ni una televisión –y se tiene una telesecundaria-, el agua llega precariamente por la red, los drenajes salen a cielo abierto al final del poblado, las escuelas se están cayendo, los apoyos gubernamentales son secuestrados por los caciques del poblado vecino, y los jornales son bajísimos: 120 pesos al día “de sol a sol”. Muchos, como Óscar Ibarra, se van a las plantaciones de agave en el lejano Tolimán, sur de Jalisco, por dos mil pesos semanales; muchos más, como Javier Rivera, terminan en Williams, California, ganando en un día 100 o 200 dólares. La prosperidad fomentada por el tequila es aquí nada más un eslogan hueco, lo que no obsta para que por estas veredas se filmen comerciales o telenovelas como Azul Tequila, entre haciendas ruinosas.
Educar, ¿para cambiar el futuro?
Seis de la tarde, escuela primaria Lázaro Cárdenas. “No sé que les falte a los niños, si entusiasmarse más para estudiar o qué otra cosa; muy poco han avanzado, luego van a la secundaria y no saben leer, no saben multiplicar, entonces no sé, les falta amor o un motivo para estudiar, para echarle ganas, y parte de eso es cómo está la escuela, para que les motive, que sea una escuela digna de ellos, y esta escuela no es digna de ellos y se les acaba la moral, y también a uno como padre de familia, por desgracia, al ver que los niños no avanzan…”.
Rocío Venus García Preciado conduce una breve visita por el plantel, con bardas a punto de caer, techos de lámina que provocan calores asfixiantes, mobiliario viejo y desvencijado, baños plagados de excremento de murciélago, y muy pocos maestros –cuatro, incluido el director- para sacar los seis grados. Los niños dejan la escuela para trabajar con sus padres, ante el poco avance real.
- ¿Cuántos irán a la prepa, a la universidad?
- De cada 100 que salen de primaria, serán como siete los que se van a la prepa, y a la universidad, de toda esa generación, si acaso se irá uno.
Así se cocina el futuro de Tepetates, municipio de Amatitán, Jalisco.
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