viernes, 14 de septiembre de 2018

Nuevo plan de La Primavera busca impedir la geotermia


Ya está en discusión al interior del OPD; el documento busca que se trabaje sobre la zona de amortiguamiento y la zona de influencia, para preservar el bosque.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

La versión preliminar del nuevo plan de manejo del bosque La Primavera busca, al interior del polígono protegido, impedir la realización de proyectos geotérmicos, frenar la urbanización hormiga y las actividades extractivas descontroladas, y establecer una norma de fuego que acabe con los incendios potencialmente catastróficos.

Hacia afuera, el documento, del que MILENIO JALISCO posee copia, plantea la necesidad de manejar un área de amortiguamiento de dimensiones similares al bosque protegido, con políticas territoriales municipales y estatales que reduzcan la presión al área natural, y a mediano plazo, contar con un plan maestro que norme el manejo de toda la zona de influencia a fin de que las presiones externas sean mitigadas y que los corredores biológicos, el eje de la biodiversidad de la zona, que rebasa 1,200 especies documentadas de plantas, animales y hongos, sean debidamente restaurados para contener la degradación de las montañas y de sus servicios ambientales.

En contraste con el plan original, que data de 2000 y que tiene un referente previo en un plan elaborado en los años 90 por la Universidad de Guadalajara, la revisión plantea que “los proyectos de geotermia, como se conocen hasta la fecha, no son compatibles con los objetivos del área protegida”, presenta un análisis sobre necesidades de zonificación para lograr una conservación más efectiva de la naturaleza, ofrece orientaciones para un plan de acción a cinco años que atienda lo urgente y lo importante, e identifica las áreas de oportunidad para fortalecer el modelo de gobernanza adoptado por la administración de Aristóteles Sandoval Díaz en la figura del organismo público descentralizado. El documento se encuentra en etapa de revisión por el OPD, las dependencias estatales y federales responsables de la gestión del área protegida, y se prevé que pasará por un proceso de consulta pública en las siguientes semanas.

El documento integra los diferentes estudios y diagnósticos de los últimos años -realizados por investigadores, consultores, la propia dirección del OPD y organizaciones sociales - para actualizar el estado del área natural protegida, de entre las que destaca el crecimiento del AMG y la pérdida de conectividad. También resalta la situación y problemática del ANP en su contexto regional, mostrando la necesidad urgente de conjuntar esfuerzos metropolitanos para asegurar su protección y conservación en acciones alineadas estratégicamente por parte de los gobiernos municipales, estatal y federal.



En el tema de la zonificación del territorio, que suele ser la más polémica, porque determina lo que se puede y no se puede hacer en cada metro de superficie protegida, primero analiza los efectos de la zonificación vigente desde criterios de valoración geológica, faunística y de flora, y su sistematicidad ecológica, los impactos de las presencia humana y el modelo de gestión en los últimos años, tras lo cual propone una actualización con el propósito de dar cumplimiento cabal al decreto del ANP, en el mejor escenario posible de conciliación del interés público con los intereses legítimos de sus propietarios.

Por ley, los planes de manejo deben ser revisados cada cinco años. Para ese periodo, propone un plan de acción a cinco años, para ponerse al día en las acciones necesarias para un manejo del ANP que responda a aspectos urgentes y estratégicos, desde señalización, regulación del uso público y fortalecimiento de capacidades para atender los incidentes de fuego, hasta estudios y sistemas de información para la toma de decisión, apoyada científicamente, en toda intervención en el área.

Guadalajara necesita a La Primavera 

Sin La Primavera, el futuro del área metropolitana de Guadalajara es aciago: en la caldera volcánica se recargan 240 millones de metros cúbicos de agua (más de la que la ciudad extrae del lago de Chapala) debido a sus características geológicas y a que alberga millones de árboles, y además, su función de regulador climático es tan importante, que se ha documentado que vivir a menos de 10 kilómetros del bosque es factor para reducir el riesgo de muerte prematura (pág. 12).

Por eso, el texto ha establecido la urgencia de alcanzar un reconocimiento social pleno entre los habitantes de la AMG; que los dueños de los terrenos del bosque se integren al modelo de soluciones y sean beneficiados por compensaciones económicas directas e indirectas a cambio de proteger la floresta, y que se desarrolle un esquema de pagos o donaciones de recursos para capitalizar las acciones de gestión en el área protegida.

“Su contiguidad al segundo centro metropolitano más grande del país la convierte en un regulador del crecimiento de la ciudad, además de un importantísimo atributo de la misma y un factor determinante de la calidad de vida de sus habitantes. Su protección representa, por tanto, un reto, dadas las presiones que le imponen el crecimiento de la mancha urbana; pero también, ofrece la oportunidad de generar, a través de programas de educación ambiental y vinculación con la sociedad, una cultura de conservación de la naturaleza y apoyo ciudadano para todo el sistema de áreas naturales protegidas del estado y del país”, señala.

Es la primera ocasión en que un documento que será oficial plantea la urgencia de que la región de influencia y la zona contigua adopten políticas territoriales que mitiguen su daño al bosque.

“Aunque se encuentra fuera del polígono de protección, es indispensable identificarla. Dicha zona está definida con base a cuatro criterios: uno, el ecológico, que en esencia incluye el impacto climático del bosque en su entorno (tanto positivo, mejorando el clima, la calidad del aire, disminuyendo temperatura y capturando carbono, como negativo emitiendo humo durante incendios forestales), el impacto hidrológico en su entorno y el impacto como fuente de fauna silvestre y biodiversidad a su entorno. Dos, el impacto sociocultural, lo que en esencia se delimita por la distancia desde dónde vienen los visitantes a La Primavera a recrearse, hacer ejercicio, inspirarse, y en general a las diversas actividades que el sitio posibilita, incluyendo práctica tradicional agrícola/cultural”.


Tres, “el económico, que se define en la distribución de los servicios y recursos que presta La Primavera a su entorno y que generan ingresos a los propietarios e inclusive ocasiona una derrama económica en los municipios circundantes. Y cuatro, el criterio político, que se refiere a la población que debe tener derecho en participar en la toma decisiones en la gestión del área y particularmente de los municipios que conforman el OPD”.

Por tanto, “el área de influencia de La Primavera es toda el área metropolitana de Guadalajara. Diferenciando una zona de influencia con los criterios arriba señalados, de una zona de transición o franja de amortiguamiento deseable para la protección a cabalidad del área natural protegida, ésta comprendería una extensión de 30,434.37 hectáreas y está delimitada por la carretera MEX 015 (Guadalajara-Nogales) al norte; la carretera federal 70 al noroeste; la carretera Tala-Ahuisculco al oeste; la carretera Tlajomulco de Zúñiga-San Isidro Mazatepec al sur; y la carretera MEX 090 (Guadalajara-Barra de Navidad) y Periférico poniente, desde la avenida López Mateos hasta la avenida Vallarta, al este”.

La franja de amortiguamiento “no es parte del ANP, aunque comprenden la superficie aledaña, por lo que deberán hacerse esfuerzos sostenidos de gran calado para asegurar que cumpla con esa función, mediante ordenamientos del territorio y políticas públicas consecuentes”, aconseja.

Ambas escalas de territorio no pueden ser ignoradas si se busca un bosque para siempre.

OPD, el desafío de la falta de compromisos 

Quienes elaboraron la nueva versión del plan de manejo identifican un déficit de gobernanza que se refleja en la “resistencia de propietarios privados y colectivos a aceptar las restricciones impuestas por el decreto y poca colaboración, un débil e inestable involucramiento de dependencias de los gobiernos federal y estatal, y de los municipios, en la Junta de Gobierno del OPD y en las acciones necesarias para el bosque, e irregularidades en cumplimiento de normativa por parte de las instancias gubernamentales”.

Esto lleva a políticas públicas desarticuladas, pues “no se ha logrado una visión integral de intervención estratégica orientada por parte de la Junta de Gobierno”, y por ello, “no obstante estar mostrando su pertinencia y efectividad, el esquema de gobernanza no ha logrado la efectividad deseada, por problemas de identidad y eficacia de la Junta de Gobierno y los Comités Ciudadano y Científico que lo integran”, con rol difuso, débil formalidad y agenda de trabajo poco clara.

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Claves 

Las amenazas para La Primavera 

Presiones internas:

La inviabilidad práctica de conciliar el interés público con el interés privado de los propietarios, particulares y colectivos (ejidos), hay una tensión permanente no resuelta, factor de conflicto que se manifiesta en:

– Atomización creciente de la propiedad

– Edificación hormiga

– Fragmentación y pérdida de conectividad interna

Débil control y regulación de la visitación pública, los puntos de concentración recreativa y con otros fines y ciclismo (eventos masivos que se derivada de una demanda de los propietarios)

Resistencia a asumir responsabilidades, reglas o restricciones, con honrosas excepciones, desde el propietario hasta el visitante

Susceptibilidad a incendios provocados de gran magnitud

Disturbios al ecosistema: especies exóticas e invasoras y plagas, y contaminación de agua y suelos

Erosión y pérdida de suelo y cobertura vegetal

Degradación biológica del suelo Proyecto de geotermia de la CFE Presiones externas:

Crecimiento del área metropolitana de Guadalajara y despliegue de infraestructura (carretera y otras) causando:

– fuertes presiones en sus límites,

– la obstrucción de la conectividad biológica y

– la afectación a procesos vitales para la salud de la ciudad (vgr: urbanización del Bajío, que debió haberse decretado como zona de importancia hidrológica para el área metropolitana).

Cambios de uso de suelo y asentamientos irregulares en la periferia e incursiones dentro del polígono

Actividades ilícitas y presencia de crimen organizado Incendios forestales originados en áreas de uso agropecuario y centros de población en la periferia del bosque

Fuente: versión preliminar del plan de manejo de La Primavera (2018)

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