jueves, 6 de septiembre de 2018

De El Bajío a barranca: una ANP de 7,500 hectáreas


Estudio encargado por la Semadet plantea retomar esa opción que no prosperó hace una década, y que preservaría El Bajío del Arenal.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Uno de los mayores vacíos del sistema de protección de servicios ambientales en México son las zonas de recarga de agua: hace una década se analizó la posibilidad de establecer la cuenca El Bajío-Atemajac como área estatal de protección hidrológica. Pero solamente se han determinado bajo esa categoría, alrededor de 209 hectáreas del núcleo del bosque Los Colomos, en el corazón del polígono, apenas poco más de 3 por ciento del polígono completo analizado en el gobierno anterior, de 7,500 ha.

¿Por qué no prosperó en 2009? El documento denominado “Evaluación ambiental estratégica de planes parciales de desarrollo urbano de Boca de la Arena y El Bajío, Zapopan, Jalisco”, entregado a ese municipio a finales de 2015, como resultado de una consultoría contratada por el gobierno del estado para dar luces sobre la viabilidad de la operación de la Villa Panamericana, que permanece sin uso desde 2011, y en general, ante la presión urbanizadora de esa depresión de casi 1,280 ha, no responde al cuestionamiento.

Pero señala: “…resulta especialmente relevante destacar el proceso ya explorado por las autoridades del estado de Jalisco para declarar a la subcuenca hidrológica Atemajac como área natural protegida en la categoría de área estatal de protección hidrológica, con fundamento en la clasificación del artículo 44 de la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, y además, de su artículo 49”, señala en su página 83 el documento, puesto a disposición del público en la página https://semadet.jalisco.gob.mx.

Es artículo de la norma señala: “las áreas estatales de protección hidrológica son aquellas destinadas a la preservación de ríos, manantiales y agua subterránea, a través de la protección de cuencas, áreas boscosas, llanuras y todas aquellas áreas que tengan impacto en las fuentes de producción y abastecimiento de agua”.

Fuentes de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial señalan que la inserción en el análisis referido, es pertinente porque plantea la posibilidad de que los gobiernos municipales de Guadalajara y, sobre todo, Zapopan, lo consideren para los nuevos planes, para el ordenamiento ecológico territorial, y eventualmente, para rescatar la figura completa.

La pregunta no respondida sobre las causas que hicieron ignorar el tema a la administración de Emilio González Márquez (el expediente de la propuesta data de 2009) puede tener una clave en el mercado inmobiliario de la zona: los valores más altos del área metropolitana se ubican allí, e históricamente han incidido en la pérdida de superficie hidrológica, lo que explica las inundaciones persistentes en las zonas media y baja, hacia la unión del río Atemajac con el San Juan de Dios (MILENIO JALISCO, 11 de junio de 2018).

“Se trata de un área natural protegida de carácter estatal bajo la categoría de protección hidrológica, y tendría una extensión aproximada de 75 kilómetros cuadrados (7,500 ha), basándose en las dimensiones de la parte alta de la subcuenca hidrológica Atemajac, localizada en el sector norte de la zona metropolitana de Guadalajara, particularmente dentro de los municipios de Guadalajara y Zapopan”.

La cuenca referida nace justamente en la depresión de El Bajío. En los años del planteamiento estaba por terminarse la construcción del estadio de futbol denominado hoy Chivas-Akron, cuya manifestación de impacto ambiental fue aprobada por el gobierno de González Márquez, y ya se había concebido construir las Villas Panamericanas para la justa deportiva de 2011, lo que podría ser la otra parte de la explicación de por qué no pasó del escritorio de la entonces titular de la secretaría ambiental, Martha Ruth del Toro Gaytán. No obstante, la Semadet señala que los impactos de ambas estructuras son mitigables con obras de conducción de agua que traslade el recurso que irriga esa área central de la planicie, hacia la zona de recarga natural más importante de la zona, enclavada al norte de El Bajío (ver edición del 4 de septiembre de 2018).

De ahí la pertinencia de rescatar la figura, sea como proyecto estatal, o de los municipios del área.

Buenas prácticas ambientales 

La protección de las fuentes de agua son “los esfuerzos para proteger abastos de agua potable, sea del agua superficial o del agua subterránea”, para beneficio de la salud pública y de la economía, dado que procura mantener a niveles mínimos los costos de tratamiento del líquido.

Según la Agencia Ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés), la gestión de protección de fuentes requiere evaluar las fuentes, definir la demarcación a proteger, identificar fuentes potenciales y significativas de contaminación, determinar la susceptibilidad y vulnerabilidad, y distribuir la información al público, según la reseña del estudio, cuyo enfoque es de “estudio ambiental estratégico”, es decir, que da elementos para tomar decisiones en el uso del territorio para prevenir escenarios desfavorables al interés social.

“Si bien la evaluación de fuentes de abasto de agua es un primer paso importante para proteger la fuente de agua potable, un programa de protección requiere estrategias para manejo en campo basados en la participación de la comunidad en general”. No existe en México un esquema de este tipo en zonas urbanas, aunque la legislación lo permitiría.

“El polígono […] incluye el área de El Bajío por ser una zona de gran relevancia para la infiltración de agua y debido a la relación existente entre la descarga en Los Colomos y la recarga y flujo desde El Bajío”.

Otra herramienta está contenida en el Modelo de Ordenamiento Ecológico de Jalisco, que señala la zona como de uso predominantemente agrícola. Lo que se aúna con el artículo 30 del Reglamento de Protección al Medio Ambiente y Equilibrio Ecológico de Zapopan, que señala en su exposición de motivos: “una importante función reguladora del clima zapopano desempeñan las zonas dedicadas a la explotación agropecuaria, donde principalmente se encuentran áreas de recarga de mantos acuíferos, siendo de interés público cuidar que no se contaminen los mantos freáticos y que se asegure la importante infiltración de aguas pluviales a los mismos”.

Bajo esas premisas, en 2008 se dio conocer el proyecto de ANP y sus alcances. En mayo de 2009, el Estudio geológico, geomorfológico, hidrogeológico e hidrológico para el área de protección hidrológica de la subcuenca del arroyo Atemajac, elaborado por investigadores y consultores de la UdeG y el Iteso, fue entregado a la entonces Semades. Desde entonces ha sido ignorado.

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Claves 

Un repaso a los problemas 

1 En El Bajío norte

Fraccionamientos cerrados, amurallados; áreas industriales; áreas verdes privadas para recreación

Los fraccionamientos y espacios privados recreativos amurallados fragmentan el paisaje

Las áreas verdes privadas, usan de forma intensiva agua subterránea de buena calidad y agroquímicos

2 En El Bajío centro

Villas Panamericanas

Estadio Chivas-Akron
Ciudad Judicial

3 En El Bajío sur

Instalaciones de la empresa Intel

Fraccionamiento Ayamonte

Instalaciones de Coecytjal

La receta para operar las Villas Panamericanas

Incorporar criterios de ecoeficiencia

Triple cañería: Agua potable, aguas grises y agua residual tratada

Sistema para la captación e infiltración de agua pluvial

Áreas verdes bajas en consumo de agua

Tratamiento y reuso de agua residual tratada

Reducir el impacto sobre el paisaje: Techos y paredes verdes Certificación LEED de instalaciones para su etapa de operación o uso

Ser ejemplo de ecoeficiencia energética e hídrica para el resto de las edificaciones en el Bajío

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