viernes, 30 de junio de 2017

Temacapulín fue condenado ayer …por tercera ocasión



El gobernador del estado señala que solo la presa a 105 metros permite cumplir con la dotación de agua a León, Guadalajara y Los Altos.

Agustín del Castillo /  Guadalajara. MILENIO JALISCO.

Más de tres horas de una agotadora sesión llena de los datos técnicos y el lenguaje especializado de los expertos de la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops), no pudieron evitar el estallido de furia de los representantes de Temacapulín, el pueblo que ayer, por tercera ocasión en diez años, fue condenado a desaparecer bajo las aguas por el gobernador en turno, esta vez, repitiendo en el estelar, Aristóteles Sandoval Díaz.

"¡Son mentiras!", "¡es una traición!", "¡nos engañaste!", le gritaron los ancianos de Temaca y los activistas que los acompañan, mientras algunos se acercaban al estrado del patio central de palacio de gobierno, repleto de funcionarios de gobierno, donde el mandatario daba a conocer sus razones y motivaciones a favor de la presa El Zapotillo a 105 metros de altura, y la lluvia de aplausos oficialistas –la presencia de los alcaldes y diputados de la partida emecista se había disipado media hora antes- paliaba un poco la tormenta de improperios rebeldes. Perturbado por la hostil presencia del padre Gabriel Espinoza, a quien identificó de inmediato pero pidió a su equipo de seguridad que no fuera retirado, Sandoval quiso no perder la ecuanimidad y hasta citó la famosa y muy manoseada frase voltaireana de defender con la vida el derecho al disenso. Pero como su decisión ya estaba tomada, el disenso devino en mero derecho al pataleo.

Así fue. Como arrojarles un balde de agua fría. Como una descortesía hacia un invitado a la fiesta que se suponía era especial. Como dar un puñetazo sin avisar al pacífico transeúnte. Así cayó en el ánimo de esos luchadores sociales que han hecho huesos viejos –literalmente- en la defensa de sus poblados ribereños, y que fueron sentenciados por primera ocasión el 16 de octubre de 2007, cuando el antecesor de Aristóteles, Emilio González, firmó el convenio para elevar la cortina de El Zapotillo a 105 metros, contra 80 m del proyecto original.

El 11 de abril de 2014, con trece meses de gobierno a cuestas, Sandoval aceptaba el dictamen de una instancia técnica de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) sobre la inviabilidad de los diques de Temaca para contener el eventual ascenso de la presa de 80 m –una oferta que la propia Conagua había hecho durante la negociación del proyecto original, en 2005 y 2006-, y señalaba que no se podría preservar el poblado en esas circunstancias. Y como ayer, el mandatario justificaba que la superior rentabilidad de un proyecto de 105 metros estaba allanada, pues de todos modos no se salvaban los pueblos. Lo del famoso tuit del 28 de enero de 2013 ("...no inundaremos Temaca"), un fantasma que perseguirá al joven gobernador el resto de su futuro, debió ser enfrentado, esta vez, al menos con retórica: "salvar Temacapulín ya no es una variable asequible, esta batalla no la perdieron solos, la perdimos juntos, y de no poder cumplirles lo lamento, créanme [...] no los voy a aponer en riesgo, confío en que entenderán...".

Pero si se atiende de forma más fría a la línea discursiva, el gobernador justificó su decisión ante los irritados moradores del pueblo alteño, prácticamente como la que se toma cuando se sacrifica al más precario. El asentamiento sólo se salva con una cortina mucho más abajo de los 80 m, tal vez a 60 m. Pero "hacer la presa a menos de 80 metros es un mito", porque se proveería poca agua y eso obligaría a no respetar alguna de las otras variables de la ecuación. En esa ecuación el más débil siempre fue Temaca, y aunque no lo reconoció abiertamente, después se ufanó de que con el arreglo habría agua para millones de jaliscienses y guanajuatenses, y que el sacrificio de esa población era en aras de los derechos de las mayorías y el invaluable respeto al pacto federal.

A la letra: "No hay una solución posible, porque el planteamiento de una cortina con menos altura, lo digo con absoluta sinceridad, es un mito, y por lo tanto es un falso debate; una cortina de menos de 80 metros no sería la solución porque dejará afuera a todas las demás variables: Guadalajara, Los Altos y León, y con ellas una decena de millones de habitantes; así las cosas, lo que me corresponde como gobernador es salvaguardar, y recalco, antes que otra cosa, que los derechos de indemnización y de reubicación de los habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, queden completamente a salvo...". Los aplausos atruenan, porque el padre Gabriel es cada vez más estentóreo y en frases cortas y punzantes concentra la cólera de una comunidad que se siente apuñalada; el historiador José María Muriá se levanta casi a trompicones, y quizás olvidando que alguna ocasión escribió una sentida columna elegiaca sobre la Temaca de las peñas y las aguas termales de otro padre más ilustre, Alfredo R Placencia, encabeza la ofensiva de apoyo a un proyecto que ha defendido por años su amigo personal, el consejero del gobernador, Enrique Dau Flores.

"...a esta tesitura fijo la postura de mi gobierno, que esbozo a continuación: Jalisco atenderá el escenario cinco planteado por la Unops y ONU medio ambiente, esto es, una cortina a 105 metros, pero con un caudal de 7.5 metros por segundo [...] lo que este estudio arroja también es la certeza de que el caudal de 8.6 m3 por segundo previsto por los proyectos anteriores, el ultimo de hace una década, no es factible en el presente, lo cual implica proyectar y convenir de acuerdo a la realidad, una realidad en concordancia, donde los recursos renovables escasean, y en donde el cambio climático es un factor preponderante; para esto, Jalisco exige respeto irrestricto a la proporción: 76 por ciento del agua para Jalisco, 24 por ciento para Guanajuato...".

Y los gritos crecen. El mandatario los llamaba al diálogo pero –tal vez sin dolo- los remataba: "considero que hemos tomado una postura informada, racional y responsable, respecto al conflicto de la cuenca del río Verde y la presa; la decisión fue todo, menos simple, sobre todo sabiendo que habrá quienes tengan que hacer mayores sacrificios; atendiendo a lo que he expuesto, la Conagua puede saber que Jalisco es fiel al pacto federal, en esa línea buscará una renegociación de un nuevo convenio [de distribución], que salvaguarde el interés de la entidad, sin menoscabo de la ley, pero también, sin restar firmeza a los planteamientos ya expuestos [...] no se inundará ni un centímetro de nuestro territorio en tanto no se concluya, con todos respeto, lo relativo a los derechos humanos, la reubicación de los pobladores, se les entregue una indemnización justa, y se pongan en marcha las cadenas productivas que garanticen la sustentabilidad de la región; con la federación y el gobierno de Guanajuato vamos a reformular los convenios...".

El "¡Temaca vive!", arrecia. Aristóteles lo repite, más de nervios que de ironía. Los rebeldes le toman la plataforma de madera que ha servido de estrado. Su llamada al diálogo tendrá que esperar un mejor día. Se pierde en los pasillos del palacio del siglo XVIII, protegido por sus guaruras y sus afines, mientras el padre Gabriel improvisa una declaración de no claudicación, iracunda, dolida, diáfana como ese páramo solar donde se ubica el pueblo de sus ancestros. Desde los pasillos superiores, Enrique Dau, Tito Lugo y otros funcionarios "del agua" observan la revuelta, pero no contestan a su invitación maliciosa de bajar a dialogar. Alejandro Rossi y Magda Ruiz, de Unops y Semadet, invitan a los reporteros mirones a una rueda de prensa, para la distensión. Son casi las tres de la tarde. Pero aunque algunos imaginen que el porvenir está definido, la realidad es que solamente se ha abierto ayer un nuevo capítulo de esta guerra por el agua.

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Claves

El estudio de Unops

Tras casi 19 meses, se presentó ayer el informe de resultados del proyecto Jalisco Sostenible Cuenca de Río Verde, frente al gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, rectores de universidades, organismos empresariales, activistas y organizaciones civiles
En el estudio, la Unops plantea cinco escenarios: el gobernador decidió como el más viable el que plantea una cortina a 105 metros para aprovechar un caudal de 7.5 metros cúbicos por segundo, lo que representa 87% de los 8.6 metros cúbicos por segundo establecidos en el acuerdo previo firmado entre Jalisco, Guanajuato y la Comisión Nacional del Agua (Conagua). "Unops explica que esta opción ayuda a mejorar la capacidad de regulación, prolonga la vida útil de la presa, y permite acercarse a respetar el acuerdo firmado", lo que revela que en cualquier decisión, la presa siempre fue el factor más importante

El organismo "advierte que en todos los escenarios, incluido el de la cortina a 80 metros, los pobladores de Temacapulín estarían ante un riesgo inminente de inundación, razón por la cual su reubicación habría sido igualmente necesaria". El estudio completo de la UNOPS, así como los análisis técnicos pueden consultarse en proyectos.

https://www.unops.org/espanol/Projects/Paginas/México-Proyecto-Jalisco-Sostenible-Documentos.aspx

En lo legal, nada cambia, advierte Colectivo de Abogados

El anuncio del gobernador del estado, Aristóteles Sandoval Díaz, de la inminente inundación de los pueblos de la cañada del río Verde, no significa un cambio en la situación legal de los juicios de amparo interpuestos por Temaca, y que han dejado paralizada la construcción del vaso artificial durante tres años, advirtió el integrante del Colectivo de Abogados, Guadalupe Espinoza Sauceda.

En una improvisada conferencia de prensa, después de conocerse la decisión del mandatario, el representante jurídico señaló que se adoptará una estrategia más intensa de trabajo con la finalidad de que "alcancemos la justicia" por la vía judicial, cuando el poder Ejecutivo, pese a viejas promesas, se las ha negado.

En el mismo momento, el asesor hidrológico de los afectados, el investigador Arturo Gleason Espíndola, señaló que la exposición de la Unops fue muy confusa y que no cumple con lo que promete, pues a su juicio, más que un análisis imparcial con vistas a generar una economía y un modelo de desarrollo fundado en la gestión integral del agua, pretende simplemente justificar el proyecto El Zapotillo-León, pues la premisa básica siempre fue mantener el componente de la presa y su exportación de cuenca, fuera cual fuera la decisión a tomar.

Los moradores de Temaca, liderados por Abigail Agredano y Gabriel Espinoza, advirtieron que no permitirán el anegamiento de sus pueblos y de su cultura, y lamentaron la "endeble" cultura de derechos humanos del mandatario estatal, dispuesto a sacrificar a una minoría al presunto beneficio de las mayorías.

SRN

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