martes, 14 de marzo de 2017

Urge “reforma estructural” que quite candados al ejido



Es necesario que los núcleos agrarios sean tenencia privada, dice el empresario. Urgen políticas públicas para agua y suelos; crisis ambiental y ética "animalista", las nuevas condiciones del mercado (2 de 2).

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El ejido conforma el eje de la reforma agraria de la revolución mexicana, pero el ex secretario de agricultura de los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, el jalisciense Francisco Mayorga Castañeda, considera que como tenencia de la tierra, ya ha sido rebasado y es fundamental dejarlo en el pasado.

- Estamos a un siglo de la constitución y más de 100 años de la revolución mexicana, que se supone fue campesina, ¿el ejido ya no es una respuesta?

- Creo que México debe preguntarse si le conviene tener un sistema dual de tenencia de la tierra, o cuál es la razón; yo no le encuentro una razón objetiva, sino la inercia histórica, y una gran dosis de clientelismo. El ejido era un caso muy especial, pero todo lo que era Europa, Rusia, han ido dando reversa a todas esas políticas productivista estatales, porque se dieron cuenta que no podían ser económicamente eficientes; eso no atenta contra la cultura cooperativista; para mí quien hoy se le pone enfrente a las grandes trasnacionales son las grandes cooperativas, que aquí no hemos podido fortalecer precisamente por los problemas de la tenencia...

- Está el caso de las comunidades indígenas también.

- Estoy de acuerdo con eso; tenemos que respetar su forma de ser, como en Estados Unidos, con las reservaciones, los territorios autónomos en Sudáfrica; y es un caso interesante este país, hay agricultura de primer mundo, porque están los holandeses e ingleses que están en la punta de la tecnología, pero también hay regiones del país donde siguen las tribus africanas, nómadas, pastoreando su ganado en grandes extensiones, y eso se puede tener al mismo tiempo.

- El tema del ejido convoca muchos imaginarios, al grado que todavía hoy muchos ven como traición a México tratar de cambiar; hacerle trabajo sucio al capital privado.

- Creo que sí hay más gente de la que pensamos a favor de este cambio; lo que pasa es que no ha estado en la agenda política de alto nivel; así como se pudo transitar en la reforma energética, en la de telecomunicaciones, en la educativa, a estadios que antes eran impensables; quién iba a pensar hace 15 años en la reforma energética...

- Pero se la están cobrando caro al presidente.

- Es que llegó tarde; llegó en un momento poco favorable para que se vean sus frutos, un contexto internacional desafortunado; pero la reforma era pensada y era buena [...] la gente se desencanta y se enoja por eso; creo que el tema del campo, del ejido, es también institucional; estuvo a punto de entrar un paquete de reformas, la logró meter el PAN y casi la discutían en el Congreso para ver sus posibilidades, y de repente se canceló para no abrir otro frente de batalla y desgaste; pero el día que se ponga en la agenda, el mismo López Obrador o quien suceda al presidente Peña podría hacerlo, yo sí creo que se va a discutir con sensatez; ya hay suficiente visión histórica para tomar una decisión... no puedo decir cuándo, pero no descarto la posibilidad.

- También vivimos una época en que se está revalorando el papel del Estado en la economía.

- Por supuesto; nos hemos vuelto más papistas que el papa, es impensable por lógica, que en una sociedad, la autoridad, el gobierno, no gobierne; la sociedad no se puede gobernar sola, ni en los rebaños ocurre eso, en un rebaño, en una manada, en una parvada, hay lideres y hay reglas [...] no podemos ir a la ley del más fuerte, el gobierno tiene que gobernar.

Subsidios perversos

- Esto va de la mano a modernizar la política de subsidios; usted sugería como titular de la Sagarpa la necesidad de crear bienes públicos más que subsidios directos.
- Sí, una política de bienes públicos, y no estarle compensando a la gente porque Estados Unidos hizo esto o aquello; debemos de tener otro enfoque en general, que va a tardar mucho en darse porque está arraigada esta cultura de subsidios tradicionales.

- ¿Esa nueva política es invertir en infraestructura que todos puedan usar?

- Y no solamente: invertir en capacitación, sanidades, información, cobertura de riesgos que para el agricultor es muy caro cubrir; pero al regalar mochilas, carretillas y tractores como que no abona mucho

- Y el subsidio, incluido el ambiental, disfraza las verdaderas cuentas del negocio

- Es una cuestión clientelar [...] muchos productores son presuntamente exitosos, pero lo son por la negociación del subsidio y no porque sus cuentas den.

- Una política sana de subsidios nos haría atender la vocación natural de cada región y de cada mercado: disposición de agua, condiciones de suelo, mercados locales...
- Por supuesto. Vivimos en una distorsión, y ahí van a caer muchas de las políticas equivocadas, como el uso del agua en prácticas demasiado intensivas, la renta de tierras cuando se da la renta de tierras al que renta no le interesa cuidar mucho los recursos, sino que intenta sacar el mayor jugo posible; ahí hemos retrocedido, el fenómeno del rentismo que empezó en el norte es cada vez más grande, acabo de estar en Mexicali y me decían que de un padrón de quince mil agricultores , en realidad son 20 empresas las que controlan la producción de trigo.

- Entonces la pesadilla del acaparamiento de tierras que se denunció con las reformas de 1992, en realidad es el fenómeno del rentismo...

- Exactamente, no es por la vía de la compra sino de la renta y control de todos estos subsidios.

- A nivel mundial, los chinos, los árabes y grandes empresas europeas y estadounidenses están controlando con esos esquemas las tierras.

- Sí, pero eso ocurre mucho en el Tercer Mundo, no en el primero; son nuevas formas de colonialismo, es como la hidra de 100 cabezas, cortas una y salen otras, el acaparamiento, el rentismo, se necesita buscar la salida a esto.

SRN