martes, 14 de marzo de 2017

Al otro lado de avenida Ángel Leaño… resucita ciudad de 100 mil habitantes



El tema de fondo en torno a la disputa de la modernización de la avenida es un megadesarrollo que amenaza el sistema de bosques protegidos, señalan vecinos y ONG.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El debate más importante en el tema de la modernización de la avenida Ángel Leaño no es la obra en sí, aunque su habilitación ha sido el centro de la polémica hasta ahora. Si los defensores del bosque El Nixticuil cuestionan que se pretenda crear una gran infraestructura de cuatro carriles por parte del Ayuntamiento de Zapopan, es porque la nueva vialidad está claramente ligada a uno de los megaproyectos que hoy expanden la ciudad en medio de zonas forestales protegidas hacia el norte: una serie de cotos semirresidenciales que en este momento remiten al nombre de Capital Norte, como hace cinco años era Mirasierra, un negocio de la familia del ex senador priista Raymundo Gómez Flores.

Se trata de permisos expedidos por las administraciones de Juan Sánchez Aldana (PAN), de Héctor Vielma Ordóñez y Héctor Robles (ambos del PRI), y que son ejecutados con el apoyo del gobierno de Pablo Lemus Navarro (PMC). Mientras el alcalde en funciones concentra sus planteamientos en la pertinencia de la avenida para los que ya habitan el área, y asegura estar respetando los límites del área de protección hidrológica Bosque El Nixticuil-San Esteban-El Diente (ver nota), los trabajos de construcción de los cotos nuevos y la infraestructura de caminos para conectarlos a la red urbana, avanzan.

"Nosotros como Comité Salvabosque siempre hemos hecho énfasis en que el proyecto de la ampliación de la avenida tiene implicaciones mucho más allá de lo que nos quiere hacer ver el gobierno municipal; y lo sabemos porque en doce años que llevamos defendiendo el bosque de El Nixticuil, hemos registrado el crecimiento inmobiliario desmedido hacia esta parte del norte de Zapopan; esta zona es un área boscosa duramente asediada por las inmobiliarias: la avenida Ángel Leaño sería conectada directamente a las vialidades que se están construyendo por parte de los fraccionamientos de las agencias inmobiliarias GIG y Tierra y Armonía", explica la activista Sofía Herrera.

Alude a un proyecto que se llamaba Mirasierra, "posteriormente se convirtió en Sendas Residencial, y ahorita lo llaman Capital Norte, que implica la construcción de 22 mil casas [...] uno de los pedazos de ese megafraccionamiento que se vería beneficiado con la ampliación de la avenida; nosotros hemos denunciado este proyecto, que el municipio de Zapopan dice es para beneficiar a nuestras comunidades pobres, como El Tigre II; dice que es para nosotros la obra, y nosotros vemos que no nos va a beneficiar, al contrario, lo que hace con nuestras comunidades es despojarnos del bosque, aumentarnos la carga vehicular, quitarnos la tranquilidad con la que vivimos actualmente, y darle la vialidad a los fraccionadores, que ya hemos dicho muchas veces, tienen vínculos muy importantes con el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro".

Para Adrián Hernández, también miembro del Salvabosque, los impactos de la urbanización que ha padecido la zona desde hace más de una década han generado el desplazamiento de la fauna, incendios forestales recurrentes, la presencia cotidiana de basura, contaminación del aire por miles de autos que se desplazan lentamente en rutas saturadas, y las aguas negras que se vierten en volúmenes crecientes al río Blanco.

Advierte que el acuífero de la zona está vedado, pero eso no impide que se otorguen licencias y vocacionamientos para el servicio por instancias municipales y metropolitanas. "Con el gobierno de Lemus vemos lo mismo de antes, la continuidad de estas líneas autoritarias, que llevan a un ecocidio".

El líder vecinal de El Tigre II, Salvador Rivera, destaca que el gobierno municipal, que ahora pavimenta la calle de acceso al asentamiento, ha ofrecido las obras como moneda de cambio para empujar el proyecto. Hay dirigentes locales que se han "prestado" a "construir" un conceso a favor de la avenida a cuatro carriles, pero considera que eso significa manipular la ignorancia ciudadana y las legítimas demandas sociales.

"A nosotros nos están pavimentando nuestra entrada principal, que es la avenida D; me parece que está condicionado y las obras no deben de ser condicionadas [...] nosotros queremos que se haga una avenida sustentable porque pasa pegada al bosque, que sea de dos carriles y con banquetas anchas, con un empedrado tradicional, pero a dos carriles, no cuatro, no queremos eso", pone en relieve.

Añade: "la gente que se manifiesta a favor de cuatro carriles y el concreto hidráulico es gente que ni carro tiene, que se debería de preocupar más por los espacios para el peatón y el ciclista que por los espacios para los vehículos; eso es algo totalmente incongruente, que demuestra que están manejados, porque si platicas con ellos, ni siquiera conocen el proyecto, y eso es lo preocupante".

El fraccionamiento Mirasierra, cuya manifestación de impacto ambiental fue retirada en 2010, abarcaba 691 hectáreas y un alojamiento de 99,274 habitantes en 22,061 casas (MILENIO JALISCO, 12 de septiembre de 2009), una población similar a la de la cabecera municipal de Lagos de Moreno. Capital Norte es el sucesor de esa tentativa. Esto deja en entredicho la determinación de la junta metropolitana y del Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano (POTmet), de no permitir la expansión de la ciudad.

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Claves

Datos ambientales

La zona de El Nixticuil, El Diente y San Esteban forman un área natural protegida municipal en categoría de protección hidrológica, lo cual está confirmado mediante decreto del Congreso de Jalisco, del 29 de febrero de 2008

El 31 de marzo de 1982, el Congreso del Estado decretó la Ley que aprueba el plan de ordenamiento de la zona conurbada de Guadalajara y la declaratoria de reservas, usos y destinos de sus áreas y predios. Allí se establecen: un área de conservación en San Esteban, un área agropecuaria en Tesistán y un área de protección de cauces y cuerpos de agua en río Blanco, lo que garantiza legalmente la conservación de la zona

El ordenamiento Ecológico Territorial de Jalisco, hoy vigente, establece allí una UGA de conservación.

SRN