sábado, 31 de agosto de 2013

Selva costera, entre utopías destructivas y la salvación


                                                                                                          HISTORIA ECOLÓGICA DE LA SELVA DE JALISCO /4
Proyectos gubernamentales desastrosos y avaricia privada marcan la historia de los bosques tropicales del litoral; la Conafor y el gobierno del estado de Jalisco esperan consolidar un ambicioso plan de rescate en carrera contra el tiempo. Arriba, Punta Corrales, extremo sur de Bahía de Banderas. Abajo, Ismael García Joya, vigilante comunitario

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

En 1972 se crea por decreto presidencial el Programa Nacional de Desmontes. Su impacto en la selva costera de Jalisco es inmediato: cerca de 30 mil hectáreas se echarán abajo en los siguientes años, para crear la zona de riego de la presa Cajón de Peña, embalse artificial que hoy se mantiene como el mayor de la región.

Don José Serna Pulido tenía ya casi 30 años de asentado en La Cruz de Loreto. Vivió el momento en que la región de litoral pasó de ser “cubil de fieras” a espacio de redención social.

— Ese desmonte, ¿valió la pena?

— Para mí siempre ha valido la pena porque se ha ayudado mucho a la gente, aunque aquí no había gente, nada de nada; la verdad no llegaban ni a 200 personas entre Tehua [Tehuamixtle] y Tomatlán.

— ¿Entonces la presa fue buena porque hizo que la gente se viniera a vivir?

— Ah sí, con Echeverría, que limpió los montes, agarró todo parejo para que la gente trabajara en la agricultura.

¿Esta explosión de progreso a costa de los ecosistemas cambió la calidad de vida de los tomatlenses? 40 años después del gran proyecto, una monografía oficial señala: “63 por ciento de la población se encuentra en situación de pobreza; asimismo, 28.2 por ciento es vulnerable por carencias sociales; 3.1 por ciento es vulnerable por ingresos y 5.8 por ciento es no pobre y no vulnerable”, (http://sieg.gob.mx/contenido/Municipios/cuadernillos/Tomatlan.pdf).

El municipio tiene el lugar 99, de entre 125, en el índice de desarrollo municipal. El valor de su producción agrícola en 2010 fue de apenas 890.4 millones de pesos y el de la producción ganadera, de 323.6 millones de pesos.

Difícil adivinar cuál sería la realidad de Tomatlán sin presa y desmonte. Pero sigue entre las demarcaciones más pobres de Jalisco.

Un jaguar juvenil muerto en octubre de 2012 por atropellamiento de un camión en la carretera federal 200, en la zona de El Tuito. CORTESÍA DE ALBERGUE JAGUAR DE BIOTO

UTOPÍAS SOCIALES Y PRIVADAS
Entre 1915 y 1940 “el reparto agrario se realizó principalmente en la parte serrana de la costa y Puerto Vallarta, dotando de 320 mil hectáreas a más de 19 mil ejidatarios”; entre la presidencias de López Mateos, Díaz Ordaz y Luis Echeverría “se repartió 69 por ciento de la tierra que usufructúan los ejidatarios de la costa de Jalisco. Se amplió la frontera agrícola y se promovió el cultivo de pastizales y la introducción de variedades mejoradas de ganado. Políticas del período de Echeverría […] se reconocen como los causantes de la deforestación de los bosques tropicales en el país. Durante esos años se facilitaron apoyos financieros y técnicos para derribar vegetación, limpiar tierras y establecer campos de cultivo o pasturas”, señalan Alicia Castillo y seis investigadoras más en un trabajo de 2009 (disponible en http://tropi-dry.eas.ualberta.ca/pdf/Papers/Interciencia_BTS_2009.pdf).

En los años ochenta, se reconoce la vocación turística. “Creció el interés de la iniciativa privada nacional y extranjera, y en el municipio de la Huerta comenzaron grandes inversiones en turismo de alto nivel, encabezado por la zona de Careyes”, añaden.

Luis de Rivera, español, se hace famoso como el gran corredor de bienes raíces, no siempre por medios que aprobarían exámenes de ética básica. Arnoldo Ochoa, del ejido San Mateo, no duda que haya sido impulsor del desarrollo, “pero a nosotros nos acabó”. Seis vaquillas, una escopeta y 65 pesos pagó al comisariado de ese ejido para ceder sus terrenos en la bahía de Chamela a finales de los sesenta, según uno de sus vaqueros, Concepción Rodríguez Palomera.

Ese fue el esquema de adquisición de propiedades como Careyes, Pérula, La Rumorosa, Playa Azul, El Paraíso. Para quienes se oponían, tenía un ejército de abogados y de guardias blancas. “A mí me mandó a la chingada —agrega el viejo Concho, que descarga su conciencia— porque no quise firmar un documento como testigo de que él estaba en posesión de otro predio que deseaba mucho; allí metió en una noche como 40 trabajadores y sembró palmeras antes de la mañana para demostrar a los enviados del juzgado que lo tenía en producción y tenía todos los derechos…”.

La costa, que fue experimento de una gran utopía social, se convierte en paraíso para el jet set mundial y espacio de utopías personales, siempre que hubiera mucho dinero. El ex banquero de Turín, Gian Franco Brignone, hace un desarrollo de lujo con los terrenos que adquirió para él Rivera y proyecta un fastuoso mausoleo —que hoy se divisa desde el aire— para que sus restos, de cualquier modo mortales, reposen junto al mar. Sir James Goldsmith, uno de los hombres más ricos de Europa, invierte para salvar las selvas secas del deterioro, luego de hacer millones con el petróleo y la minería, altamente contaminantes. Pone así la semilla de la reserva de la biosfera Chamela-Cuixmala, casi único reducto protegido de este ecosistema, con el valioso apoyo de su amigo, el presidente Carlos Salinas de Gortari (1994).

Las otras selvas: la barranca del río Santiago, en el extremo norte de Guadalajara. CORTESÍA DE BERTHA ESQUIVEL

EN BUSCA DEL RESCATE
Tanto para el gobierno federal como para el local, es evidente que ecosistemas valiosos se destruyen a gran velocidad. Por eso implementaron el programa de acción temprana para frenar el deterioro.

Sergio Graf Montero, coordinador de producción y productividad de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), enfatiza en tres aspectos indispensables para lograrlo: mayor inversión pública para estimular el manejo adecuado del bosque, alinear las inversiones de todas las dependencias de manera que no se contrapongan y generar un agente institucional local que haga posible esa conciliación.

Es el Programa Especial de Cuencas Costeras de Jalisco, que además de canalizar a la zona arriba de 300 millones de pesos de la Conafor, la mitad de estos, de fondos especiales creados ex profeso para atender la región, ha trabajado con la ahora Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) por detonar juntas intermunicipales que ya están constituidas, con base en el modelo original de la que existe desde hace diez años en el río Ayuquila.

Así, se han generado las juntas intermunicipales de la Costa Norte, de la Costa Sur, del río Coahuayana y de la parte alta del río Ayuquila; estos espacios son conformados por los presidentes municipales, pero participan los tres niveles de gobierno. Desde él, se tomarán todas las decisiones de aplicación presupuestal con criterios ecológicos. Se reconoce que los dos ecosistemas más alterados son la selva seca y los encinares, poco presentes en las políticas de protección nacional.

De este modo, se busca algo nunca antes logrado: que una inversión para pastizales ganaderos sólo se apruebe si no se tala selva, y se garantiza que la cantidad de ganado no sobrepase la capacidad del agostadero.

“El problema de la deforestación no es un problema forestal, es un problema de desarrollo territorial que implica un enfoque diferente del desarrollo rural […] lo que se busca es que este problema complejo se atienda de la manera adecuada, con institucionalidad fuerte, manejo de territorio, y fortalecer además a las propias comunidades […] esto es de largo plazo, pero estamos poniendo las bases”, añade el funcionario.

DESTRUCCIÓN Y SALUD
Don José Serna aprendió a leer a los 20 años en la sierra del sur de Jalisco, donde nació. Le daba queso como pago a un maestro rural porque nadie se había ocupado de su formación y siempre fue un hombre inquieto.

A su madre no se le hizo verlo casado; se casó “ya de viejo, pero se me murió la mujer ya, tras ocho años, y no me volví a casar”, señala lacónico.

No ha tenido trato regular con todos sus hijos —ni siquiera aventura un número— pero “a dos los crié yo, aquí”, y con 102 años, es lógico tener nietos, bisnietos y tataranietos. La vivienda es como otras de esta localidad: limpia, blanca y sin adornos. Más bien fea. Los ojos azules aún brillan; la piel parece de un hombre con 30 años menos; la dentadura es la original. Todavía sale a pescar a los esteros. Sólo le queda un hermano, de 77, que vive en Guadalajara, y “viene o voy a visitarlo”, repone.

— ¿Cómo fue que no se echó a perder?

— Pues yo tuve varios vicios, pero ninguno que se me arraigara; a mí siempre me gustaba ser constante en el trabajo.

A 68 años de haber llegado a la costa, las fuerzas de la destrucción avanzan. “Todos hemos tenido al culpa de eso; por otra parte, la gente ha aumentado y consume más, y no hay llenadera”, dice pensativo.

No ha tenido una enfermedad seria en su vida, salvo la mordida del cocodrilo que cazó hace 40 años, pero le pagaron 60 pesos por la piel y eso hizo olvidar el dolor.

— ¿Cómo se puede llegar a vivir 102 años?

— Me dicen que el trabajo ayuda mucho… la verdad, nunca hice caso de lo que me decían que debía hacer o no hacer para vivir más…

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Otras selvas de Jalisco

Las regiones Valles y Centro de Jalisco cuentan con barrancas profundas del sistema hidrológico del río Santiago que conserva selvas secas. No obstante, como se aprecia en el gráfico anexo del Instituto de Información Territorial del estado, la destrucción de esos ecosistemas ha sido acelerada, y se calcula que 4% de ellas desaparecieron entre 1982 y 2007

En el caso de las selvas de las regiones Sur y Sureste, el deterioro en esos años fue más amplio y alcanzó 9 por ciento de la superficie que había en 1982

El término deforestación no coincide con cambio de uso de suelo salvo que la transformación sea permanente. Tampoco analiza el problema de la degradación de los bosques, tan grave como la deforestación misma

viernes, 30 de agosto de 2013

Trópico: economía contra naturaleza




                                                                                                     HISTORIA ECOLÓGICA DE LA SELVA DE JALISCO / 3
Además de un descenso de dos tercios en los apoyos de la Conafor entre 2009 y 2013 en los municipios costeros, la selva seca no es considerada un ecosistema prioritario por las políticas ecológicas gubernamentales. Arriba, el estero La Manzanilla; abajo, un potrero de la selva en la región de Cabo Corrientes

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

El gobierno federal y los gobiernos locales tienen claridad sobre el problema de destrucción ambiental que vive de forma acusada la selva de Jalisco, pero este año 2013, los subsidios para mantenimiento de la cobertura forestal están a la baja, con una reducción económica de casi 62 por ciento en relación con los otorgados en 2009, lo cual preocupa a ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios.

“Nos dicen que hay que cuidar el bosque, pero este año apenas entraron unos cuantos predios al Programa de Servicios Ambientales y a otros apoyos de ProÁrbol, pero a la mayoría o nos rechazaron o nos descalificaron por falta de presupuesto”, señala un productor de Cabo Corrientes, en la Costa Norte del estado.

La estadística no miente: en 2009, el programa de servicios ambientales (PSA) de la Comisión Nacional Forestal aportó 64.7 millones de pesos a estas regiones; todavía en 2012 lograba acomodar 51.9 millones, pero en 2013 sólo se han comprometido 22 millones 451 mil pesos, según información de la dependencia.

Se debe precisar que son apoyos en 47 municipios que corresponderán al naciente Programa Especial de Cuencas Costeras, donde están las selvas del litoral, y además, de la Sierra de Amula y de las regiones Sur y Sureste, y se incluye bosque templado de las partes altas de la Sierra Madre del Sur y del Eje Neovolcánico.

La selva costera propiamente dicha se ubica en las regiones Costa Norte (Puerto Vallarta), Costa Sur (Autlán) y Sierra Occidental (Mascota), y abarca partes de 13 municipios.

El organismo federal publica los listados de los beneficiados con subsidio y de los “no asignados”. Una parte se decide entre el gobierno del estado y la gerencia estatal de la Conafor: programas de manejo forestal, plantaciones forestales, caminos, auditorías técnicas, tecnificación, entre estos. Los datos de asignaciones de 2013 revelan que se aprobaron 225 apoyos, 52 en los 13 municipios referidos, y no se aprobaron 314 solicitudes, 79 en las mismas demarcaciones, fundamentalmente por falta de dinero.

En el caso de los que califica de forma directa la Conafor a nivel central, apenas hubo siete solicitudes aprobadas de 17 correspondientes a Jalisco, mientras de 201 “sin recursos asignados” para toda la entidad, 127 eran de la zona (toda la información disponible en www.conafor.gob.mx).

Por si fuera poco, la selva seca no está debidamente reconocida como prioritaria por parte de la Conafor, lo que hace que muchos productores ni siquiera participen en las convocatorias.

Estos factores pesan en las decisiones del dueño de conservar su bosque o de transformarlo a actividades económicas más rentables y de más corto plazo: con cultivos intensivos o con ganado, la ganancia será inmediata. La economía de ese sector es de diez a 12 veces más grande que la forestal.

El desastre de este cálculo ha sido evidente: “La transformación a pastizales es el principal proceso de cambio de todos los tipos de vegetación. Los efectos del ganado son enormes si consideramos que sólo 16 por ciento del territorio mexicano son pastizales y que aproximadamente el 40 por ciento de la superficie ganadera se presenta en ambientes naturales, en donde muchas de las especies silvestres conforman su dieta. Las alteraciones producto del ganado perturban a su vez el ciclo hidrológico, el suelo y la vegetación que a su vez desembocan en erosión, pérdida de diversidad e incendios (figura 2.3). Asimismo, el ganado desplaza de manera indirecta a los hábitats naturales mediante el reemplazo de estos a monocultivos” (Geo México, Perspectivas del medio ambiente en México, INE 2004).

En la selva de Jalisco, la ganaderización es el factor número uno en deforestación y cambio de uso de suelo.

DE FORAJIDOS A INVERSIONISTAS
“Un litoral demasiado grande para tan pocos forajidos”, señalaba Juan Rulfo, el célebre autor de Pedro Páramo, al referirse a la canónica novela de su colega, el también ex gobernador Agustín Yáñez, La tierra pródiga, en un texto publicado en la Revista Mexicana de la Cultura, suplemento de El Nacional, el 8 de noviembre de 1964.

“Aunque Yáñez circunscribe el problema de esta región, ‘pasto de toros bravos’, a su última etapa, la cosa viene desde antiguo. Y para no ir tan lejos: conquista, sometimiento, nueva conquista y exterminio de todos los pueblos aborígenes de las provincias de Melahuacán y Expuchimilco —solamente la primera tenía más de 200 mil habitantes, y hoy no llega a 500—. En el Valle de Sátira, también superpoblado, sólo queda el pueblo de Tomatlán. En El Amborín está la Villa de Purificación, con dos mil habitantes y la ranchería de Jocotlán, la cual debió ser importante, pues en 1914 los de este lugar saquearon y arrasaron la Purificación, lo que motivó que pocos días después Jocotlán desapareciera del mapa”.

Así, en ese 1964, “en Chamela habrá quizás unos tres habitantes; otros más en Tenacatita —aunque los cerros de sus alrededores están plagados de muertos—; La Huerta, ya en el Valle de Expuchimilco —La tierra pródiga de Yáñez—, fue arrasada por las tropas de los generales Agustín Olachea y Ochoa Urtiz en 1919. En Casimiro Castillo [La Resolana] hubo hace apenas 14 años un enfrentamiento entre tropas federales contra los caciques Lozano, herederos a su vez del enorme cacicazgo de los extranjeros Elórtiguie. Otro extranjero fue propietario del Alcíhuatl desde 1775, se apellidaba Romero y baste decir que registró como realenga toda la tierra, desde Llano Grande hasta Mixmaloya [sic], misma que legó a su hijo Liberato”.

El recuento rulfiano no se agota: “Cacaluta era otro cacicazgo sin límites, propiedad de un tal Torralba. San Miguel, la vieja capital de la provincia de Melahuacán, fue arrasada en 1858, en unión de Cuitzmalal y otros pueblos. Y todavía en 1928 el general Charis hizo estropicio en toda la región, desde la Purificación hasta Tomatlán. Hubo pues en la tierra pródiga muy pocos habitantes —desde hace cuatro siglos—, pero sí muchos caciques y hasta filibusteros, como Bernard Johnson”.

Así, “no es extraño pues que fuera tierra de contienda, de forajidos y asesinos labiosos e ignorantes […] Tal vez en 1866 se hubieran resuelto los problemas de la Costa, de haber sido aceptado el ‘Pacto de Zacate Grullo’, único decreto que expidió el gobernador Anacleto Herrera y Cairo. Ese pacto —que como su nombre lo indica, o más bien su apellido, se formuló en lo que actualmente es El Grullo—, ordenaba arrasar los pueblos desde allí hasta el suroeste, talar los árboles, prenderle fuego a las selvas y liberar, de una vez por todas, aquella región infestada de bandoleros, caciques y criminales. Ley que se consideró entonces inadecuada y acabó en el olvido”, añade Rulfo con malicia.

A esos señores feudales se enfrenta el gobernador Yáñez, lo mismo que sus antecesores y sucesores.

La memoria está viva hoy con el caso de Rodolfo Paz Vizcaíno, amo de Tenacatita y El Tecuán, señor de horca y cuchillo que asesinaba a los trabajadores que se le rebelaban y les esquilmaba sus salarios, hasta que lo descubrió el general Marcelino García Barragán —gobernador de 1943 a 1947—, a quien le debió entregar la playa de El Tecuán para no ir a la cárcel y se vio obligado a “humanizar” su trato, según testimonio que dio en 2005 Concepción Rodríguez Palomera, habitante de San Mateo, en La Huerta, y pariente de otro cacique temible: Longinos Vázquez, el talamontes que donde se paraba, como decían del caballo de Atila, “no volvía a crecer una brizna de hierba” (de nuevo Yáñez).

Luego llegaron los millonarios extranjeros, los nuevos conquistadores de un mundo ya poblado de ejidos con campesinos nacidos en el altiplano, que apenas comenzaban a conocer la ecología de la selva. El italiano Gian Franco Brigione le dio dos millones de dólares al español Luis de Rivera para que comprara Careyes en 1968. Allí comenzó la nueva invasión.

La Pecas, la famosa hembra jaguar de la localidad de Bioto, en Cabo Corrientes, ruge molesta ante el acoso de visitantes

LAS OTRAS SELVAS
Nacido en una región templada, El Durazno de la Sierra del Halo, don José Serna recorrió en sus primeros 30 años las barrancas profundas del río Coahuayana y sus afluentes, al sur de Jalisco. Allí se topó por primera vez con la selva tropical seca, protegida por los abismos que bajan desde los volcanes, y que se abren paso hasta la Tierra Caliente Michoacana y las costas de Colima, y que pese a la orografía que la protege, ha sido también devastada.

Su tránsito era constante, pues trabaja en Uruapan, donde le mete un balazo a un lugareño que intentó penetrar al rancho que cuidaba, y padece su acoso, pues el rufián no muere. “Ya no me sentí a gusto; en cualquier momento podía pasar algo conmigo”, explica. Eso lo hizo migrar a Lombardía, donde comenzó su adaptación a los climas tórridos.

Tras su migración definitiva a la costa, a los 34 años de edad, don José regresará esporádicamente a la sierra a visitar a sus padres y sus hermanos, pero la nostalgia jamás fue suficiente para abandonar su nuevo mundo.


Falla tribunal contra el Centro Logístico y el RAN




Propietarios acusan de amenazas y violencia a responsables del desarrollo situado en Acatlán de Juárez; la sentencia ha sido recurrida por empresarios

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

Al determinar la “nulidad de actos y documentos” de una asamblea que el Registro Agrario Nacional (RAN) validó en 2009, con la que se pretendió despojar de derechos a un grupo de particulares que compraron tierras en 2005 en el ejido El Plan, de Acatlán de Juárez, el Centro Logístico que inauguró el pasado 28 de agosto el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz se ha quedado, al menos temporalmente, sin 25 por ciento de su superficie.

Dependerá de que el Tribunal Superior Agrario confirme o eche abajo la sentencia que emitió la magistrada del Tribunal Unitario Agrario 16, con sede en Guadalajara, pues los afectados han recurrido esa determinación; una segunda opción es que la justicia federal les otorgue el amparo. Lo cierto es que son las dos vías con que la empresa responsable del centro pretende defender sus presuntos derechos sobre esa tierra.

Francisco Javier Gómez Morales, principal actor de la demanda que proteje a los primeros compradores, presentó documentos ante MILENIO JALISCO que acreditan tanto la sentencia que le es favorable, como la notificación de la misma en la oficialía de partes del gobierno de Jalisco, donde advertían al mandatario el riesgo de sancionar con su presencia un proyecto cuestionado.

Gómez Morales destacó que tanto él como su familia han sufrido intentos de extorsión y actos de violencia desde que se negaron a ceder los terrenos para el desarrollo. Estos hechos están denunciados ante el Ministerio Público y señala directamente a los titulares de la empresa de la autoría intelectual de esos hechos.

Según la sentencia, el ejido El Plan vendió en dos ocasiones sus tierras de uso común: la primera, a Francisco Gómez y asociados, en el año 2005; la segunda, a Héctor Moreno Arriaga y socios, de Logistik, en 2009. La primera compra, validada con el acta de asamblea del 17 de noviembre de 2005, fue desconocida por el RAN arguyendo que la asamblea no cubrió el requisito de quórum; de este modo, en tres ocasiones se negó a registrarla: 22 de febrero y 10 de agosto de 2006, y 31 de enero de 2007.

Gómez Morales señaló que de este modo, el RAN avaló una segunda compra “fraudulenta” del mismo predio que ellos adquirieron.

Inicialmente, los apoderados de Logistik buscaron un acuerdo con Francisco Gómez y sus socios, pero estos consideraron que no les pagaban el valor comercial de sus tierras y se negaron a venderles. Los abogados de Logistik investigaron y llegaron a la conclusión que la primera venta no cubría los requisitos de ley, por lo que convencieron al ejido de ello y les vendió las tierras de nuevo, según acta de asamblea del 8 de noviembre de 2009, que registró el RAN de forma expedita, ante el apoyo que el gobierno de Emilio González Márquez dio a ese proyecto empresarial.

El expediente 524/2012 tiene sentencia desde el pasado 9 de mayo de 2013.

“Se declara la nulidad de las determinaciones emitidas por el personal del RAN […] se condena al delegado del RAN para que proceda a inscribir el acta de asamblea del 17 de noviembre de 2005 […] asimismo se le condena a que cumpla con las decisiones de la asamblea derivadas de la inscripción de dicha acta”, señala el texto. Y añade: “Se declara la nulidad del acta de asamblea celebrada el 8 de noviembre de 2009 […], siendo conducente condenar al RAN a la cancelación de tal acta de asamblea”.

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Advertencias

-Los propietarios reconocidos por el tribunal agrario le advirtieron al gobernador, el pasado 27 de agosto, que su presencia en la inauguración del Centro Logístico no era conveniente porque éste pretendía despojarlos de 274 ha. Señalan intereses cercanos al ex gobernador Emilio González Márquez como los que los pretendieron privar de sus derechos, con la complicidad del personal del RAN

-Cuando el Tribunal Agrario 16 le pidió al RAN, el pasado 7 de junio de 2013, la cancelación del acta de 2009 y la inscripción de la de 2005, el delegado, José Antonio Fabrett Corral, se negó a hacerlo porque, dijo, el acta de 2009 hizo esas tierras de tenencia privada. La ventanilla es el Registro Público de la Propiedad, añade. Los propietarios lo pretenden señalar por desacato

miércoles, 28 de agosto de 2013

Caminos de extinción en las tierras del jaguar



                                                                                                        HISTORIA ECOLÓGICA DE LA SELVA DE JALISCO / 2
Las especies de los ecosistemas selváticos padecen la destrucción de la frontera forestal, sobre todo en la costa; una de cada cuatro especies viven riesgos. El jaguar es un emblema de ese conflicto. Arriba, La Pecas de El Tuito, nacida en 2003; abajo, su cuidador y huésped

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

La Pecas ¿por dónde se salió? “Por la puerta, como el Chapo [Guzmán]”, responde con una sonrisa franca, aliviada, el comunero Enerio Castillón Rodríguez, y todos sueltan la carcajada.

Será la desproporcionada comparación entre una fiera silvestre en riesgo de extinguirse y el poderoso capo que —parafraseando a Mark Twain— “corrompió a una ciudad”; pero en su momento, no fue tan divertido que una hembra jaguar de 40 kilogramos y más de ocho años de edad escapara de su cómodo cautiverio para explorar una libertad nunca vivida en las selvas que la vieron nacer en 2003.

La escapada fue el 25 de noviembre de 2011. “Dejé abierto; ese día se vinieron a verificar el último apoyo que nos dio Semarnat [Secretaría de Medio Ambiente] y nos metimos a tomar fotos; cuando salí la Pecas ya no estaba, y que me dice mi esposa…”

— ¿Qué hizo la Pecas?

— Se empezó a despabilar y a mirar; con una varilla de dos metros mi esposa le pegaba para que se regresara y se volviera a meter, pero no hizo caso. Llegamos mi hijo y yo, y fuimos a seguirla por la vereda, la rodee, la estuvimos midiendo; fueron como 20 minutos de angustia, y la logramos regresar […] los nervios me atacaron después; pensé: y si hubiera atacado a mi esposa, o si nos hubiera atacado a todos…

Es el albergue que este ejemplar de Panthera onca tiene en el corazón de Bioto, en la comunidad indígena de Santa Cruz del Tuito, en la Costa Norte de Jalisco. Un animal con historia propia: rescatado de cazadores furtivos que mataron a su madre, y de compradores ilegales, generó un proyecto de conservación que ha sido apoyado a medias por el gobierno federal. Pero los comuneros y sus patrocinadores se aferran, aunque se deba comprar bovinos de desecho para dar 16 kilogramos de carne dos veces por semana a la Pecas y su consorte Lucky, un macho de dos años aportado por la Semarnat, con el que se espera reproducir la especie.

Este rincón es uno de los lugares donde el bosque tropical todavía domina imponente, entre los esplendores verdes del verano. El camino regala avistamientos: una magnífica boa constrictor de piel parda y moteada, una gran tarántula pardinegra, chachalacas azules y loros verdiamarillos que deambulan entre las copas tupidas de zalates, rosamoradas, habillos y tescalamas. Es uno de los últimos refugios del jaguar, el gran felino neotropical, amenazado con desaparecer, como tantas especies de estos ecosistemas que en Jalisco se destruyen a gran velocidad.

El monitoreo del gran gato que financió el gobierno de Jalisco entre 2009 y 2011 arroja una densidad de 2.6 a 5.5 jaguares por cada cien kilómetros cuadrados del territorio de la entidad: un centenar a lo sumo. Las panteras se concentran en la costa, y sus santuarios principales son las reservas protegidas de Manantlán, los volcanes de Colima, Chamela-Cuixmala, los territorios forestales de Tomatlán-Talpa y las selvas del Tuito.

“Por desgracia no existe un arraigo cultural por continuar con los usos y costumbres en el aspecto religioso o social del jaguar, y solamente son las personas de mayor edad las que se interesan. La modernidad es desapego a la naturaleza, así como el cambio de las costumbres”, dijo entonces el responsable del trabajo, Rodrigo Núñez Pérez.



Las noticias de ataques de “tigre” a ganado —causa o pretexto fundamental para cazarlo—, no cesan. Un felino ha andado matando bovinos en la zona de Los Plátanos; otro mató una vaquilla y dañó a un becerro en las mismas tierras de Enerio, le reportan a Gonzalo Curiel, el gestor del albergue en Bioto. Muertes recientes de tecuani (“fiera”, en náhuatl) se han dado, por accidente carretero. Una a la bajada a Vallarta cerca del crucero del ejido Provincia, en octubre de 2011. Otra en abril de este año, rumbo a Tomatlán, frente a los predios de Don Rosalío, un comunero.

Se trataba de ejemplares juveniles, posiblemente expulsados y en busca de territorios. Las carreteras, las armas de los ganaderos y de los cazadores deportivos, la fragmentación de los hábitats, son las amenazas para este imponente depredador que encabeza una pirámide trófica cada día más quebrantada: 40 por ciento de las 1,200 especies de flora documentadas, y al menos 144 de 422 de vertebrados existentes, entre los que destacan el ocelote, el tigrillo, el cocodrilo y las tortugas marinas, están sometidos a riesgos para su preservación a largo plazo.



EL ENGAÑO DE PERICO
Perico se llamaba el barco al que subió don José Serna Pulido una noche tormentosa de otoño de 1945 en Manzanillo, hacia Puerto Las Peñas (hoy Puerto Vallarta). Era una embarcación mediana cargada de mozos, cocineras e instrumentos para aserradero.

“Salimos a las 12 de la noche, pero había un tiempo muy malo; había marejadas tan fuertes que el barco se quedaba como en el vacío al brincar a la otra ola; duramos tres días y tres noches para llegar”, recuerda el centenario montaraz devenido a costeño, a fuerza de tiempo.

— Usted no conocía el mar ¿y estuvo a punto de hundirse?

— Sí, ni siquiera sé nadar, bonita cosa; todo mundo mareado, los mozos y las cocineras, hasta el patrón, y todo moviéndose; se paraba el barco y las mesas se iban para un lado, y luego se iban para el otro, o se clavaban; a mí de joven me gustaba mucho la charreada, jinetear, y entonces me encaramé de la caldera, y me agarré de la cadena como si fuera un toro, y me divertí jineteando, para que no me pegara el mareo…

El caos cesó. El nativo de El Durazno no reconoció lo que veía. “Me recosté cuando se calmó la tormenta, y luego gritaron: ¡ya está anclado!, y que me despierto, y dije, voy a ver ya el puerto de Peñas rodeado de cerros, pero nada, todo solo […] estábamos en Tehuamixtle, todo era un engaño…”.

Este fondeadero era sitio de embarque de maderas preciosas de Tomatlán, Talpa y Cabo Corrientes. El bajo nivel del mar hacía que los cargueros anclaran lejos y movieran los troncos y tablones flotando sobre la superficie del mar.

Los recién llegados se irritaron, pidieron liquidación y retorno; “para mi sorpresa, a mí no me la quisieron dar […] me pusieron a trabajar para abrir a pico y pala el camino, y como les gustó el modo, me aumentaban un peso diario para que no me fuera; y así nos la llevamos, venía el barco, quería irme y me retenían…”.

El camino era una línea paralela a la costa. Pasaba Ipala, otro embarcadero, y se llegaba al gran playón de Mismaloya. La obra la patrocinaba la señora Amparo Anaya, dueña del aserradero del Tule. En las huertas del playón lo contrataron de capataz, por diez pesos diarios. La Cruz de Loreto tenía tres fincas, “una de Pedro Ruiz; otra de Heriberto Michel…” —hace memoria—; para 1954, cuando pusieron el monumento funerario que le da nombre, eran ya 12. Allí pondría su residencia definitiva. “Era puro monte todo”.

Empeñoso, don José no cesa de trabajar. Participa en los años 60 en la apertura del canal para unir las aguas del estero El Ermitaño a la laguna de Agua Dulce; a fines de la década, caza un cocodrilo de tres metros que le deja una cicatriz permanente en la pierna, y deambula entre las tortugas marinas, que en las lunas llenas de cada otoño desovaban por miles, y parecía que jamás se iban a acabar. Y conoce al jaguar, una fiera peligrosa, pero en 70 años, jamás supo que atacara a un ser humano. “No atacaban personas, había mucho que comer […] yo creo que el animal teme más a las personas, que el humano al animal”.

SÁTIRA, TOMATLÁN, 1525
“El señor y cacique de aquel pueblo, salió con más de tres mil hombres muy galanes y con mucha plumería, con sus arcos y flechas, y en las manos unos dardos de Brasil muy agudos, tostados, que pasaran un arnés, y casi doscientos de ellos traían por divisas y capas cueros de tigres con las cabezas del tigre desolladas y moldadas, encajadas en las suyas, y sus brazos metidos en los brazos del cuero del tigre, con las manoplas colgando […] el cacique llevaba la misma divisa y un tigre pequeño, cachorrito […] para confirmación de paz, le presentaba aquel tigre manso y aquel estoque…”. Descubrimiento del valle de Sátira por Francisco Cortés de Buenaventura, en Crónica miscelánea de la santa provincia de Xalisco, Fray Antonio Tello.



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Claves

¿Selva o monte?

La selva seca o estacional es muy distinta de la selva húmeda. Tiene en promedio árboles de entre cinco y 15 metros de altura, y 95% de sus habitantes pierden las hojas en la larga estación seca. Los campesinos le llaman de forma despectiva, “monte”.

No obstante, es el ecosistema más rico en especies endémicas o exclusivas, fruto de una compleja adaptación y especialización a ambientes con alimento y agua escasa.

Los colonizadores de la selva de Jalisco, en promedio, apenas tres generaciones, desconocen el valor de muchas de sus especies, y apenas aprovechan 14% de las especies de “flora útil”, lo cual revela la escasa valoración que tiene para ellos el ecosistema.

martes, 27 de agosto de 2013

Selvas de Jalisco, los ocasos de un mundo



                                                                  

                                                                                         HISTORIA ECOLÓGICA DE LA SELVA DE JALISCO / 1
400 mil hectáreas deforestadas entre 1982 y 2007 según análisis de expertos del Intituto de Información Territorial. Las estadísticas recientes son más preocupantes: revelan pérdidas anuales de más de 20,200 ha en este ecosistema megadiverso. En las fotos, una construcción típica en Santa Cruz del Tuito, y don José Serna, quien llegó al litoral en 1945

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

En 1911, la breve revolución maderista ha incendiado a todo México con sus vientos de cambio, y ha llevado al apóstol coahuilense a la silla dejada por el viejo dictador oaxaqueño; pero en las montañas del sur de Jalisco, un neonato de ojos azules y piel de nácar no deja de llorar en el regazo de su piadosa madre Ignacia Pulido, en la aldea de El Durazno de la sierra del Halo, donde los vapores marinos que se remontan desde Tecomán crean estampas fantasmales en los amaneceres.

Ese año, en junio, un temblor sacude a los moradores de Zapotlán el Grande, y al año siguiente, una espectacular erupción del volcán de Fuego hizo “la noche en pleno día y todos creyeron en el Juicio Final” (Confabulario, Juan José Arreola). El niñito de ojos zarcos se llama José Serna Pulido, y pese a sus orígenes telúricos, hoy sigue entre los vivos, con 102 años a cuestas, pero en un mundo distinto: pasa la vejez en su modesta vivienda de La Cruz de Loreto, Tomatlán, entre la selva y el mar.

Confiesa que no pensaba vivir tanto. Tampoco pensó que ese bosque tropical que conoció a los 34 años y que ha recorrido por más de 70, esté por acabarse.

“Yo sacaba mis cuentas y decía, a lo más que voy a llegar será a los 80 años, de los 200 que faltan para que se acabe el mundo”, repone irónico, aunque la memoria, el oído y la vista ya están “un poco idos”.

De las cuentas del anciano sale el Apocalípsis para el año 2111. Pero las tendencias de deforestación de la región revelan que ese “monte”, lóbrego y seco por siete meses; verde y fastuoso los otros cinco, según sean secas o lluvias, terminará mucho antes. Si se promedia a los últimos 25 años con registros (1982-2007), en cada anualidad se deforestan 16,211 hectáreas de selva en todo Jalisco (http://iitej.blogspot.mx/2013/07/en-jalisco-se-pierden-poco-mas-de-16000...). Si se usan los últimos cinco del registro, la deforestación crece a 20,215 ha, lo que revela una intensificación en el ritmo de pérdida.

“Los cambios de uso del suelo y deforestación en 25 años has significado una pérdida de alrededor de 6 por ciento de la cubierta de bosques y selvas. La vegetación de selva en el estado de Jalisco registra una pérdida cercana a las 400 mil hectáreas, lo que significa la desaparición del 19 por ciento del total de este tipo de vegetación en los 25 años de análisis”, señala un trabajo elaborado por el Instituto de Información Territorial del estado, fechado en julio pasado.

El aspecto más perturbador de esa información es que en los últimos cinco años del levantamiento estadístico se perdieron 101 mil ha de selvas secas, lo que revela una dinámica en ascenso que rebasa 20 mil ha por año (Fuente: Gerencia de Inventario Forestal y Geomática de la Comisión Nacional Forestal, 2011).

En específico, el bosque tropical caducifolio del litoral –entre Cabo Corrientes al norte, el río Marabasco al sur, poco más de 634 mil ha analizadas- perdió entre 1976 y 2007 un tercio de la extensión que tenía justo al comienzo del proceso más intenso de colonización, con ejidos productivos que abrían la floresta y creaban valles agrícolas, carreteras asfaltadas para surcar la región y comunicar Manzanillo con Puerto Vallarta, grandes obras de infraestructura como la presa Cajón de Peña, que 37 años después se mantiene como la mayor de Jalisco.

“Las actividades ganaderas y agrícolas son los dos principales generadores de cambio de uso del suelo, ya que sumados representan casi 33 por ciento de la deforestación en el área de estudio, y contrario a lo que se pudiera pensar, dado el efecto mediático que se les brinda, los desarrollos turísticos de la costa son culpables del 0.04 por ciento de la deforestación total”, apunta el jefe del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras de la Universidad de Guadalajara, Francisco de Asís Silva Bátiz.

De este modo, en ese periodo alrededor de 210 mil ha de selva costera se perdieron, poco más de la mitad de la deforestación que el registro total establece. Los años anteriores, hasta llegar al nacimiento de don José, los bosques fueron “descremados” de especies valiosas, pero la frontera forestal no retrocedió.

LOS SEÑORES DE LA COSTA
En 1911, las vastas haciendas son el esquema de explotación de los recursos naturales en las amplias soledades de la costa de Jalisco.


Previo a la gran guerra mundial 1914-1919, el mundo está globalizado y los capitales circulan con pocas restricciones, con la permisividad gubernamentales de más de dos décadas en que se ha buscado desarrollar las regiones con la palanca del capital privado. Con concesiones y garantías que datan del régimen porfirista –y que apenas serán tocados hasta la emergencia del bandolerismo de Pedro Zamora, un decenio después-, el litoral aloja madereras, mineras, huertas frutícolas, caña de azúcar y cultivos tradicionales, además de hatos ganaderos numerosos pero focalizados entre el mar selvático.

Normalmente, el inversionista del exterior tiene un socio local que posee la propiedad y el conocimiento del territorio. Melaque, Chamela o Tehuamixtle son los embarcaderos: la madera de caoba, primavera, rosa morada, palo de Brasil y sus derivados se llevan a San Diego, California, y de ahí, a Europa o China, refiere Gonzalo Curiel Alcaraz, ingeniero forestal de El Tuito.

“Estaba la familia Gérard, de San Rafael, de origen francés, hasta tenían aviones. Eso fue a principios de siglo, en el 1900, […] desembarcaban en Puerto Viejo, y ahí había patios como almacenes, ahí bajaban lo que se producía en Tlalpuyeque, por el rumbo de Llano Grande, donde había una fabrica extractora de tinta de palo de Brasil; ahí están aún los restos de la maquinaria. Hubo el boom del palo de tinte en el sureste, entre 1850 y 1890, entonces hubo una sobreexplotacion y entonces buscaron otras opciones, y lo que siguió después fue el palo de brasil”.

- De seguro no lo acabaron en esta región…

- Sí le dieron en la torre a casi todo el palo de Brasil […] lo hacían trocitos, lo maceraban, lo cocían en una caldera alta con su molino y su sistema de tracción, y aprovechaban el agua caliente que salía en Tlalpuyeque; lo deshidrataban y le sacaban la tinta, y de ahí se la llevaban a Ipala, y la embarcaban. - ¿Y la tinta para dónde se iba?

- Los viejos decían que la mandaban a China vía San Diego.

Ingleses, alemanes, franceses y estadunidenses reparten sus intereses entre la costa y la montaña, mientras algunos feroces capataces llevan la justicia del finquero. Estas viejas haciendas, ya muy mermadas y despobladas, empezaron a ser afectadas de forma tardía por el proceso de la reforma agraria, después de los años cincuenta. Los ejidos comenzaron a emerger, mientras las comunidades indígenas eran reconocidas y tituladas sin demasiados problemas –en la Costa Norte sólo se conoce la lucha de la comunidad de Tomatlán-, pero no sucedió lo mismo en la Costa Sur, donde los intereses madereros ocasionaron fuertes disputas territoriales con las comunidades nahuas que hoy forman parte de la reserva protegida de Manantlán.



Don José Serna Pulido desembarcará en la costa en el año 1945, cuando el cambio económico está en proceso. La prosperidad decimonónica quedó en el pasado tras la violencia de más de 20 años, que ahuyentó inversionistas, pero la madera sigue rigiendo este mundo al que se trata de colonizar de nuevo.

Tras trabajar como jornalero y velador en Uruapan y en Lombardía porque le gusta el dinero y su padre Cecilio Serna, que tiene otros catorce hijos, no se lo da; y de pelear constantemente con su madre “fanática” que le quita las mujeres y los hijos porque no se liga en sagrado matrimonio, el hombre de 34 años huye a Manzanillo.

“Quería conocer el mar, y como ya andaba con la soga suelta, pues me fui a Manzanillo y me puse a trabajar, con pico y pala, haciendo drenajes; trabajé tres días, un domingo llegué, el martes me puse a trabajar; el viernes me dicen unas cocineras, recoge tus cosas porque nosotras nos vamos Güero, una compañía maderera va a poner un aserradero en el Puerto Las Peñas […] qué caray, me dije, Puerto Las Peñas cómo estará; me levanté y fui a ver al patrón del barco, Armando Camacho, y lo convencí […] a las doce de la noche me subí al barco…”. La vida de don José cambió para siempre.


lunes, 26 de agosto de 2013

Macrolibramiento acabará con ahuehuetes centenarios



Recomienda experto en peritaje ante juez de distrito que el trazo determinado por la SCT se mueva “de uno a dos kilómetros”, si no, los ecosistemas desaparecerán.

Agustín del Castillo / Guadalajara MILENIO JALISCO

La manifestación de impacto ambiental (MIA) que autorizó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en 2004 para las obras del Macrolibramiento de Guadalajara, nunca evaluó los daños que se pueden ocasionar en el corredor de ahuehuetes centenarios que vive en el arroyo de los Sabinos, en Ixtlahuacán de los Membrillos, y que serían de tal significación, que podrían desaparecerlos.
De este modo, hacer el proyecto tal cual está trazado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), con puntos de construcción a sólo 130 metros de la red fluvial, condena a algunos de los seres vivos más antiguos de la región circundante a Guadalajara, señala el perito en impacto y contaminación ambiental del Consejo de la Judicatura Federal del Tercer Circuito, Raúl Snell Castro, designado “perito oficial” en el juicio de amparo 1112/2012, interpuesto por el escultor Jorge de la Peña Beltrán (autor del famoso grupo escultórico “La estampida”) contra la MIA y las obras carreteras.

Un elemento extra que obligaría a la SCT a corregir el trazo es que este arroyo recientemente ha sido designado parte del área estatal de protección hidrológica Cerro Viejo-Chupinaya-Los Sabinos, obligatoria para determinar el uso del territorio (decreto publicado el 18 de mayo de 2013 en el periódico oficial El estado de Jalisco).

Los riesgos obligan a una modificación del trazo de uno y dos kilómetros de longitud, para minimizar las alteraciones de la comunidad ribereña.

El juicio de amparo interpuesto por el artista tiene más de un año, y se lleva ante el Juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa, bajo la asesoría del Instituto de Derecho Ambiental, que presiden Raquel Gutiérrez Nájera y Pedro León Corrales. Si bien se le negó la suspensión de plano –que en contraste, ha sido otorgada a favor de su vecino, el ejido La Capilla, contra la misma obra-, el planteamiento jurídico-ambiental enarbolado por primera vez en la región sentará precedentes que deberán beneficiar los derechos de la sociedad frente a este tipo de proyectos privatizados en términos económicos, subraya León Corrales.



El frente de obras que se abrió hace más de un año en la zona no ha podido avanzar ante la oposición local. Tanto De La Peña como sus vecinos ejidatarios se han unido para defender este remanso natural único.

Snell Castro señala en la zona árboles con más de cien años, pero la perito de la parte quejosa, Aída Alejandra Guerrero de León, señala que los individuos más grandes pueden tener edades de 300 a 600 años de edad. Difícilmente habrá un ser vivo de esa longevidad entre los valles y las montañas que rodean a la capital de Jalisco.

El peritaje oficial fue entregado el pasado 7 de junio de 2013, según la copia que MILENIO JALISCO tiene en su poder. No hay todavía un fallo por parte del juez federal. El perito acredita la salud óptima de los biomas locales.

“En el documento donde se autoriza la MIA del proyecto Libramiento Sur de Guadalajara no se describe el impacto al arroyo Los Sabinos, lo que se considera una omisión importante […]”. Ante la evidencia en mapas de que el trazo va de 130 a 421 metros de la línea del arroyo, “el libramiento […] generaría una barrera al flujo natural del agua” y se inundarían los ranchos y poblados de la zona represada, con pérdidas económicas importantes.

También se dañarán las ricas áreas ribereñas que sirven de refugio de aves migrantes o residentes, que regulan el clima local y que permiten la reproducción y los cotos de caza de animales migrantes, además de una alteración del paisaje tal “que se incrementaría la violencia en la zona” entre los pobladores. Otros efectos: incrementar la presencia de unidades habitacionales humanas que alterarán la zona y generarán más problemas de contaminación al agua y basura, mientras se perderá una zona más con vocación agrícola.

En un escenario drástico a mediano y largo plazo, agrega, “la construcción del libramiento sur de Guadalajara en el trazo actual destruiría el ecosistema ribereño del arroyo de Los Sabinos […] debido a una serie de impactos ambientales que actuarían de manera sinérgica afectando negativamente dicho ecosistema hasta llegar a un grado máximo de deterioro ambiental”.

Ante esto, no hay más camino que “el desplazamiento del trazo establecido [y autorizado por la Semarnat] a una distancia mínima de un kilómetro o ideal de dos kilómetros hacia el este, pudiéndose ubicar el trazo al este del canal de Atequiza para que éste tenga la función de barrera física y delimite una zona de amortiguamiento […] cualquier trazo debe contemplar con carácter de obligatoriedad la inclusión de corredores faunísticos, pasos para los escurrimientos de agua naturales, pasos para los canales de riego y pasos para las poblaciones; pasos para ganado, vehículos particulares y maquinaria agropecuaria”; si se pasa por zonas habitacionales, hacer barreras de árboles para mitigar el ruido generado por miles de autos al día sobre la ruta corta creada a favor de los viajeros terrestres que no necesitan entrar a la ciudad.

Estas medidas de mitigación, insiste el perito, son las que harán posible que el decreto de protección del gobierno de Jalisco, publicado el 18 de mayo, no sea letra muerta.



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Claves

Los Sabinos

- El arroyo Los Sabinos es una corriente que drena de la vertiente Norte de la Sierra El Travesaño y desemboca en el Río Santiago en el municipio Ixtlahuacán de los Membrillos. Pertenece a la Región hidrológica 12 Río Lerma Santiago, subcuenca Río Alto Santiago (valle del Salto-Atequiza). A esta microcuenca pertenece Potrerillos –Los Sabinos, con una superficie de 11, 091.51 km2. Esta microcuenca es una de las más importantes de la zona de Cerro Viejo

- En el ecosistema del arroyo “podemos encontrar una biodiversidad que se compone de bacterias, microorganismos descomponedores, algas, macroinvertebrados, peces, moluscos, larvas de insectos, moluscos, anfibios, aves, culebras y otros reptiles, hasta algunos mamíferos que utilizan estas zonas de alimento, refugio y reproducción”

- Existe “una población de 1,804 árboles representados por 620 ahuehuetes ó sabinos (Taxodium mucronatum Ten.), 883 fresnos (Fraxinus spp.), 261 árboles de sauces (Salix bondplandiana) y 40 árboles de mezquites (Prosopis glandulosa)”

- Se observa “un bosque de galería de ahuehuetes o sabinos los cuales tienen gran importancia ecológica en términos de constituir áreas de belleza escénica, favorecer la estabilización de cauces, formar verdaderos microclimas y fomentar la biodiversidad”

- En la propiedad de Jorge de la Peña “se identificaron diez árboles con un perímetro grande del tronco, estos se distinguen de los demás por su tamaño y estructura, dosel amplio y altura de casi 40 metros. El perímetro que va de los 6 a 14 metros. Esta característica además de el color rojizo de la corteza de sus troncos y la inclinación de algunas de sus ramas nos indican de la longevidad de los árboles, los cuales pueden oscilar entre los 300 y 600 años”

- En la región se han reportado 71 especies frecuentes de aves que habitan la zona del arroyo los Sabinos de las cuales 20 tienen categorías de protección según la NOM-059-SEMARNAT-2010

- Para el grupo de los mamíferos se enlista un total de 23 especies endémicas de México. Estas especies pertenecen al grupo de los murciélagos (Leptonycteris yerbabuene, Leptonycteris nivalis, Artibeus hirsutus, Corynorhinus mexicanus, Myotis carteri y Rhogeessa alleni), ratones, insectívoros, liebres y conejos

Fuente: IDEA, dictamen de la bióloga Aída Alejandra Guerrero de León


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Área natural protegida

Los Sabinos forman parte del área de protección hidrológica estatal Cerro Viejo- Chupinaya- Los Sabinos, que se extiende por los municipios de Tlajomulco de Zúñiga, Jocotepec, Ixtlahuacán de los Membrillos y Chapala con una superficie de 32,129 hectáreas.

El texto de aprovechamiento y manejo destaca que “la zona cuenta con una gran diversidad de vegetación forestal y regímenes hidrológicos, dentro de los que se encuentran bosques de encino, tropical caducifolio, pastizales, manantiales y arroyos, siendo uno de los más espectaculares el de Los Sabinos, todo lo cual, además de su extraordinaria belleza natural, constituye un refugio para la fauna silvestre que subsiste libremente en la región, entre las que destacan varias especies como el puma (Puma concolor), cacomixtle (Bassariscus astutus) , como el venado cola blanca (Odocoileus virginianus)”.

En el año 2009, “la Asociación para la Protección del Arroyo de los Sabinos, encabezada por Jorge de la Peña, solicita a la entonces Semades incluir este acuífero dentro del polígono del área natural a proteger”, lo que se logró, señala.


jueves, 22 de agosto de 2013

Tierra Mojada, fantasma que se niegan a enterrar


Una escritura que debió cancelarse en 1937 ampara negocios inmobiliarios a la sombra del poder. La presa El Ahogado era base del proyecto de Tierra Mojada, hoy frustrado

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

Las escrituras con que se quiso fundamentar el desarrollo inmobiliario de Tierra Mojada, impulsado por el gobierno de Francisco Ramírez Acuña, ya eran un fantasma cuando el ejido El Zapote logró hacer valer su mejor derecho sobre la superficie contigua a la presa El Ahogado, al oriente de la ciudad, en 2007.
Pero aún hoy, a 76 años de que el presidente Lázaro Cárdenas estableció la ilegalidad de lo que era un latifundio simulado, el Registro Público de la Propiedad (RPP) mantiene “vivo” ese ser vaporoso que el sentido común dicta que no puede existir porque en lógica, nadie puede ser y no ser al mismo tiempo, y en física, nadie puede ocupar un espacio que otro ya ocupa.

Pero si se sigue la metáfora, esto parece más bien una historia cuántica: como en universos paralelos, un mismo terreno es de tenencia ejidal porque el presidente de la república determinó la ampliación del núcleo agrario de El Zapote del Valle según publicación del Diario Oficial de la Federación del 19 de octubre de 1937, sobre 562 hectáreas de la hacienda Santa Cruz del Valle; y por el otro lado, es de tenencia privada porque según consta en el RPP, la superficie se mantuvo con transmisiones de dominio y operaciones de compraventa privadas, si bien, exclusivamente en el papel, pues los campesinos han mantenido la posesión de la superficie al menos desde hace casi ocho décadas.

¿Simple error involuntario? Las evidencias indican que no. El RPP, los notarios públicos y los gobiernos locales consintieron el estado de cosas. El dato más escandaloso es haber permitido que un terreno de por sí carente de sustento legal, de 119 ha, creciera, por medio de una “aclaración” (en la que, por cierto, no hubo diligencias de apeo y deslinde), a casi 507 ha, según la escritura 17,779, emitida por el notario público número siete de Zapopan, Heriberto Rojas Mora, cuya boleta registral en el RPP está fechada el 4 de agosto de 2004.

Por si fuera poco, este hecho jurídico se mantuvo oculto a la defensa de los ejidatarios durante al menos cuatro años, la evidencia documental es el cuaderno de pruebas del juicio de amparo 1037/2006 que interpusieron los representantes de El Zapote, del que este diario posee copia. Allí, con fecha 6 de marzo de 2008, el entonces director jurídico y de comercio del RPP, Evaristo Mares Navarro, firma un amplio informe solicitado por la delegación de la entonces Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) sobre el historial de escrituras “relativas a la totalidad de las fracciones de terreno rústico conocido con el nombre de La Porquera o El Zartejo y El Tejón, que forman parte de la ex hacienda de Santa Cruz del Valle”.

En el recuento registral exhaustivo nunca se hace referencia a la afectación por el decreto presidencial de 1937 a favor de El Zapote, acción agraria que debía registrarse en ese archivo y que tendría por efecto cancelar todas las escrituras que se opusieran a la misma. La historia comienza en 1915 y culmina en 2005 según ese recuento. Pero no señala a la escritura 17,779 a favor de Alejandro Ríos Martínez, si bien señala que de su predio de 119 ha (que creció, no olvidemos, a 507 ha) se vendieron… 583 ha en once operaciones diversas. El milagro de la multiplicación de los panes, o más de la fábula cuántica… o una raya más al tigre en la mala reputación de los archivos públicos.

El ejido El Zapote logró hace seis años inscribir, con 70 de retraso, su resolución presidencial de 1937; a la par, pudo hacer la ejecución completa de las 562 ha que le dio en ampliación el presidente, y pudo registrar la superficie excedente que estaba en posesión, la mayor parte de la misma, como efecto de la disminución de la cortina del embalse de El Ahogado, que descubrió tierras que los ejidatarios han hecho producir, y que por la cancelación del latifundio simulado en 1937, no implicaban derechos en controversia con los propios.

“Es decir, nuestros terrenos colindan con la presa y de hecho, la propiedad de la misma es de nosotros y del ejido de El Verde, del municipio de El Salto. No hay aquí propiedad privada”, sostiene el presidente del comisariado ejidal, Ernesto Ledesma Gómez.

Sin embargo, el RPP, que registró ya la acción agraria, según consta en una boleta del 19 de junio de 2007 (documento 15, folio 161 a 174 del libro 6902), no ha echado abajo las escrituras que se oponen a los derechos ejidales. Y los herederos de quienes reivindicaban la propiedad en la zona lo aprovechan, no cejan: por medio de un amparo y un juicio agrario, pretenden reabrir expedientes y cuestionar la legalidad de los últimos actos jurídicos que fortalecieron el derecho de los campesinos. La próxima audiencia, el 5 de noviembre de 2013 (expediente 1052/2012, Tribunal Unitario Agrario 15).

De regreso al origen de todo, en los años treinta del siglo XX, ¿cómo un latifundio simulado? El decreto del presidente Lázaro Cárdenas del Río lo explica en el considerando tercero: “Respecto al fraccionamiento de la hacienda de Santa Cruz del Valle, cabe decir que no es de reconocerse, en virtud de que de los alegatos y pruebas presentados por los propietarios, se deduce que algunas de las fracciones se adjudicó [sic] en muchos casos a una persona y el usufructo a otra, y se tiene conocimiento que tal fraccionamiento sólo se hizo con el único y exclusivo objeto de eludir las afectaciones agrarias, hecho que se tuvo en cuenta al resolver todos los expedientes que se han afectado a esta finca por resoluciones presidenciales de los años de 1923 a 1925”.

Y agrega: “…en el expediente que se resuelve obra constancia de que en el terreno no están demarcadas las divisiones de las porciones que se dice se hicieron, y se tiene conocimiento de que el producto de la finca se reconcentra en unas solas manos y una sola administración, por lo que está en el caso de las disposiciones contendidas en el artículo 37 del Código Agrario vigente”.

Si el mandato presidencial derivó apenas en el desgano del gobernador en turno, Everardo Topete, y en una ejecución parcial sobre 210 ha, no es extraño que siguiera la historia en papeles de la vieja hacienda. La realidad lo negaba, pero el fantasma fue asistido para no morir.


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Claves

Detalles de una historia tortuosa

- En agosto de 1937, el presidente Lázaro Cárdenas reforma el Código Agrario. El artículo 47 establece que “un fraccionamiento declarado nulo no tiene ningún efecto jurídico”

- El 1 de septiembre de ese año (publicado en el Diario Oficial de la Federación el 19 de octubre) se decreta la ampliación del ejido El Zapote del Valle sobre terrenos de la hacienda Santa Cruz del Valle, propiedad de Josefina Brizuela viuda de González Hermosillo, y declara nulo el fraccionamiento de la finca, por considerarse simulado. La resolución fue ejecutada un día antes de la publicación del decreto

- 28 años después, el 16 de julio de 1965, se hace el plano definitivo de la resolución y se ordena ejecutarla con base en ella. En 1967 se revoca el acuerdo por la delegación Agraria y se rinde un informe en el que presuntamente hay 352 ha de la resolución bajo “poder y posesión” del ejido Cajititlán; dos años después, la Comisión Agraria Mixta concluye que sólo se tienen localizadas 210 ha

- Paralelamente, la “pequeña propiedad” ha tenido numerosos cambios: en agosto de 1968, Guadalupe Michel Victoria -el mítico Cazango, talamontes de la costa de Jalisco que según comentaristas inmortalizó Agustín Yáñez en La tierra pródiga como Ricardo Guerra Victoria, El Amarillo-, empresario ligado a la familia política del ex gobernador Marcelino García Barragán, adquiere por adjudicación en juicio mercantil 230 ha, propiedad que venderá por acciones a otros socios

- Parte de ese predio se constituye en una escritura de compraventa fechada el 6 de agosto de 1987, adquirida por Alejandro Ríos Hernández, inversionista identificado con el grupo político heredero de García Barragán –encabezado por Javier García Paniagua-: 119 ha “vendidas ad corpus y no ad mensuram” (sin mediciones precisas)

- Es el origen de la propiedad que “por aclaración” se convertirá en una superficie de 507 ha y que será fraccionada en once compraventas por 583 ha (ver nota principal), todo avalado por el RPP

- Será hasta 2007 que el ejido logre la elaboración de su plano definitivo para ejecutar la resolución de 1937, y su publicación en el RPP, institución que al no cancelar las escrituras que se le oponen, mantiene vivo de forma artificial el conflicto por la tierra

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Un proyecto frustrado

El gobierno estatal de Francisco Ramírez Acuña apoyó el proyecto inmobiliario Tierra Mojada, en el contexto de la creación de infraestructura para el oriente de la ciudad, como la planta de tratamiento de El Ahogado, la introducción de colectores y la apertura del “nuevo anillo periférico” que daban acceso y plusvalía a la zona, en acuerdo con los desarrolladores. De hecho, adquirió a Alejandro Ríos Hernández una fracción de 22 ha para construir la planta de tratamiento, compra que se revirtió cuando El Zapote demostró sus mejores derechos sobre la superficie, lo que obligó a mover la planta a otros predios. En el marco del amparo 1037/2006 se concedió la suspensión de plano al ejido y se echó abajo la posibilidad de hacer Tierra Mojada, para el que se pretendían unas seis mil viviendas, que también contaron con la oposición de los empresarios del Corredor Industrial de El Salto, quienes alertaron ante la posibilidad de que se creara “otro Miravalle”.

sábado, 17 de agosto de 2013

Regularizadoras trafican tierra ejidal de la costa



Empresa se había apropiado “en pago de proceso de regularización” de más de tres mil hectáreas del ejido Campo Acosta en las playas de Tomatlán, uno de los casos más escandalosos. En la foto, desarrollo en el playón de Mismaloya

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

Las “empresas regularizadoras”, dedicadas al coyotaje activo de parcelas ejidales por gracia de sus magníficas relaciones con promotores agrarios y empleados del Registro Agrario Nacional (RAN) y del Registro Público de la Propiedad (RPP), han jugado en el último decenio un rol principal en el destino de una buena parte de los ejidos de la costa de Jalisco.

El caso más reciente es el del ejido Campo Acosta de Tomatlán: una empresa denominada Grupo Solórzano y Reynoso “firmó un contrato muy ventajoso con el ejido, en el cual, se comprometía a regularizar y titular sus tierras a cambio de una tercera parte de la superficie, unas 3,500 hectáreas en la zona más pegada a la playa […] lo bueno fue que se impugnó el contrato y se vino abajo todo con el amparo 706/2013; se concedió suspensión de plano por el juez primero de Distrito en Materia Administrativa y del Trabajo, debido a la falta de inscripción de la resolución presidencial de Campo Acosta, la omisión del Registro Público de la Propiedad en hacerlo, lo que significa que no se pueden hacer movimientos registrales ni catastrales, que se suspende la aplicación del Programa de Ordenamiento Ecológico Local y el proyecto turístico de Chalacatepec, que está en los terrenos en disputa”, señala José Luis García Vázquez, asesor del ejido.

Este núcleo agrario, junto con su vecino al norte, José María Morelos, aportó cien hectáreas de superficie para la apertura de la carretera federal 200, pero jamás recibieron indemnización ni apoyo de la Procuraduría Agraria (PA) para obtenerla. Ahora se niegan a permitir el proyecto de ampliación de la ruta federal, mientras no se resuelva el viejo expediente, que data de los años setenta del siglo XX.

En todos los enjuagues chuecos hay servidores públicos que operan a favor de los “coyotes”. En Campo Acosta, empleados de la PA hicieron en 2010 un acta de asamblea presuntamente falsa y, en marzo de este año, se intento inscribir otra acta “falsa”, lo que impidió en el último momento el personal de la PA en Puerto Vallarta.

En Cabo Corrientes, los ejidos de Ipala, Aquiles Serdán o Tehuamixtle se han ido convirtiendo en “cunas de lobos” porque muchos ejidatarios malbarataron sus parcelas a los promotores, tras lo cual se pasan algunos meses de fiesta y se compran su Ford Lobo último modelo, antes de regresar a las filas de la miseria.

Luis León Cervantes, habitante de Aquiles Serdán, opinaba hace un lustro: “No estoy bien seguro de cuánto es un buen precio, pero están ofreciendo de ocho a diez dólares por metro; yo pienso que si se da buen dinero, se puede vender, si uno tiene más de 50 años y quiere una vida a gusto y ya no trabajar tanto” (Público-Milenio, 10 de mayo de 2007).

Estos campesinos recibieron consejos “oportunos” del personal de la Procuraduría Agraria. “Fue una reunión en la Cruz de Loreto, vino alguien de México o Guadalajara, no sé, […] dijo el vale que no detuviéramos esto, que no se podía detener, que tratemos de negociar porque podía haber una expropiación…”.

— ¿La procuraduría al servicio de los intereses empresariales?

— Yo veo mal eso, pero puede haber gente más ignorante que lo acepte. Eso sí, te dicen que te paguen lo justo. Lo que quieren es que vendas y te vayas.

Lo cierto es que la complicidad de las entidades agrarias con los negocios de despojos o la comercialización irregular de las parcelas ejidales son vieja historia. El caso del ejido Ayotitlán, en Cuautitlán de García Barragán, es emblemático. En los años sesenta del siglo XX se le dotaron casi 50 mil hectáreas pero sólo se ejecutó parcialmente la resolución presidencial, pues los promotores agrarios decidieron no afectar los intereses mineros de empresas con residencia en Colima. Hoy está abierto el proceso judicial para impugnar la acción de los responsables de un despojo mayúsculo de facto en la zona con yacimientos ferrosos más rica del país, destaca Pedro León Corrales, asesor de la comunidad nahua que busca recuperar la totalidad de su patrimonio.

viernes, 16 de agosto de 2013

Nuevo balance hidrológico ya está aprobado por la CNA



La Comisión de Cuenca de Los Altos de Jalisco dio el visto bueno en junio. El representante del organismo federal firmó acta el 27 de junio en San Miguel el Alto

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

Hace mes y medio, la Comisión de Cuencas Altos de Jalisco aprobó “incorporar dentro del programa de trabajo del grupo
de ordenamiento y distribución, [para que] se atienda de manera prioritaria la gestión para la elaboración del balance hídrico de las cuencas de Los Altos de Jalisco, específicamente de la cuenca del río Verde que considere las perspectivas vigentes de cambio climático aplicando el principio precautorio o de precaución [sic]”.

Esa orden está contenida en el acta de la IX sesión ordinaria de la comisión que se realizó en San Miguel el Alto, el pasado 27 de junio, y que contó con la participación de Enrique Pérez Luján como representante del secretario técnico del organismo, José Elías Chedid Abraham, director del organismo de cuenca Lerma Santiago Pacífico de la Comisión Nacional del Agua (CNA); este representante firmó en su nombre los acuerdos, lo mismo que Armando Muñoz Juárez, de la Comisión Estatal del Agua, según se lee en el documento de la reunión, del que posee copia MILENIO JALISCO.

Este estudio hidrológico es el que vendría a demostrar la presunta disponibilidad de agua que establecen los decretos presidenciales de 1995 y 1997, los cuales contradicen las vedas oficiales en materia de aguas superficiales (1931 y 1947)y de aguas subterráneas (1987), que se establecieron justamente porque no habría agua disponible.

Esto será uno de los temas centrales que se aborden en la reunión que hoy se realiza en el municipio de Tepatitlán, a donde asistirán productores de la región alteña agrupados en la asociación civil Conredes (Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable),representantes de otros sectores económicos de Los Altos, secretarios del gobierno de Jalisco, un representante de la Comisión Estatal del Agua, académicos y líderes regionales.

Ayer se difundió en medios impresos un desplegado sobre el tema, firmado por 31 organizaciones, en que reclaman el papel del gobierno del estado en la defensa del agua de Los Altos.

“Manifestamos nuestra inconformidad por el poco interés mostrado en la defensa de nuestra autonomía y soberanía del agua ante el Gobierno Federal y la Comisión Nacional del Agua. Considerando que hay diversos estudios que demuestran que las aguas subterráneas están disminuyendo y que las aguas superficiales —junto con la lluvia que les alimenta— son cada vez más escasas e impredecibles,amenazando la subsistencia productiva y el abastecimiento de las poblaciones alteñas”, señala el desplegado, dirigido al gobernador Aristóteles Sandoval Díaz.

“La región de Los Altos tiene un régimen climático semiseco, por lo que necesita de toda su agua para recuperar el equilibrio de sus acuíferos, ríos y fuentes de abastecimiento. El gobernador […] junto con el Congreso del estado de Jalisco, cuentan con las atribuciones necesarias para evitar el transvase de agua a León”, pues, “en las condiciones actuales, mantiene una posición sumamente ventajosa para Guanajuato con relación a Jalisco, porque le garantiza a Guanajuato sus reservas para muchos años a costa de la desertización de la región agropecuaria más productiva del estado de Jalisco y del país”, subraya.

Industria de falsificación domina ejidos codiciados



SRA, Procuraduría Agraria y RAN se dedicaron a “fabricar” con abogados actos jurídicos para favorecer intereses ajenos a núcleos agrarios de Jalisco. En la foto, un nuevo fraccionamiento en zona ejidal de Zapopan

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

Los ejidos que poseen los predios más codiciados para el desarrollo urbano, turístico o de infraestructura, han sido espacio privilegiado por la mafia agraria, apoyada en personal de la Procuraduría Agraria (PA) y el Registro Agrario Nacional (RAN), para generar documentos y actos jurídicos simulados a favor de intereses ajenos a esas comunidades, según denuncias diversas que ha recibido MILENIO JALISCO.

En la zona conurbada de Guadalajara, destacan los casos del ejido Santa Ana Tepetitlán, donde un acta de asamblea validada con simples firmas de asistencia dio de alta a 108 muertos y facilitó el acceso a derechos agrarios de decenas de particulares ajenos; el del ejido San Juan Evangelista, de Tlajomulco de Zúñiga, donde un ex comisario quiso cobrar 20 millones de pesos que le entregó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para dar anuencia de paso y 44 hectáreas para el proyecto del Macrolibramiento, pero no lo reportó a la asamblea, aunque lo quiso comprobar fabricando documentos; y el del ejido La Capilla, de Ixtlahuacán de los Membrillos, donde el comisariado se robó un dinero de indemnización por el paso de un ducto de Pemex, y quiso hacer lo mismo con el de la SCT para el proyecto del libramiento sur, hasta que le brincaron sus campesinos engañados y asombrados de que presentara… actas y documentos avalados por la PA y el RAN.

En la costa de Jalisco, destacan dos expedientes de Tomatlán: Campo Acosta y José María Morelos. En el primero, se “fabricó” un comisariado ejidal a modo para ceder derechos agrarios en tierras de alta calidad para el turismo; en el segundo, la falta de la firma del secretario del ejido, Bartolo Camarena, se compensó con una rúbrica… que no era de él, pero se estampó como si lo fuera en más de mil documentos oficiales.

En todos los casos, no hubiera sido posible lograrlo sin la activa participación de personal de la PA y el RAN; las evidencias de esas fabricaciones ilícitas están en manos de jueces federales que analizan amparos de las comunidades agraviadas, de tribunales agrarios donde se busca revocación de acuerdos, y de denuncias interpuestas ante la Procuraduría General de la República (PGR) por las nuevas administraciones de los organismos federales.

Algunos detalles. En Santa Ana Tepetitlán está impugnada el acta de asamblea del 9 de abril de 2006, en la cual se aprobó la titulación del ejido a manos del Programa de Certificación de Derechos Ejidales (Procede). Pero no sólo fue falsificada por empleados de la PA, sino que está mal falsificada.

Las siguientes irregularidades son detectables con la sola lectura: 59 ejidatarios fallecidos están presuntamente en posesión de tierras; otros 30 ejidatarios fallecidos, que habían sido privados de sus derechos agrarios, también se encuentran en posesión de tierras; 30 ejidatarios más, vivos, sufrieron en el pasado la privación pero se les reconoció la posesión de sus tierras. “Supuestamente cuatro más, a través del procedimiento de prescripción positiva obtienen posesión y propiedad, lo cual es incongruente e ilegal, ya que el régimen de propiedad comunal que rige en el ejido no admite tales procedimientos porque las tierras del ejido son imprescriptibles”. Once “nuevos ejidatarios” están en el mismo caso. Por si fuera poco, hay 19 usurpadores de certificados agrarios con el nombre de personas muertas. El acta adjudicó tierras a industriales, políticos, comerciantes y profesionistas, incluidos algunos vinculados al narcotráfico (ver ediciones de este diario del 7 y 15 de agosto de 2006).

En San Juan Evangelista, los amparos 147 y 2,500 de 2012 impugnan otra simulación realizada el día de muertos (2 de noviembre de 2012), cuando se eligió sin convocatoria pública un comisariado ejidal, al que se entregaron sus credenciales por el RAN un domingo (día inhábil), mientras el documento de la supuesta asamblea se metió para su inscripción al día siguiente. Es la primera vez que el efecto de la causa es anterior a la causa misma: “El personal del juzgado se moría de la risa de lo burdo”, señala el asesor de los quejosos, Pedro León Corrales. Sólo botones de muestra.

jueves, 15 de agosto de 2013

La corrupción agraria legitimaba propiedades



Un subdelegado cesado y seis funcionarios bajo investigación por favorecer a mafias de terrenos, reporta el delegado del Registro Agrario Nacional. En la foto, casa ejidal de Santa Ana Tepetitlán, donde se han dado múltiples anomalías

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

Una red de corrupción que propició la falsificación de firmas, de sellos de ejidos y de documentos de asambleas, así como la desaparición de expedientes completos de núcleos agrarios, fue descubierta por la nueva administración del Registro Agrario Nacional (RAN) en Jalisco, informó ayer el delegado del organismo, Juan Antonio Fabrett Corral.

Por ello, se han realizado ya tres auditorías en apenas siete meses de que tomó posesión el funcionario, lo que ha derivado en el cese de un subdelegado y en que estén bajo investigación seis servidores públicos más. El día de hoy, el RAN presentará una serie de denuncias penales en la Procuraduría General de la República (PGR), para completar ya diez querellas por hechos delictuosos relacionados con el manejo de expedientes.

La presunción es que buena parte de estas acciones ilegales tendieron a favorecer intereses ajenos para la apropiación de inmuebles o de derechos ejidales, o bien, beneficios de programas de gobierno, reconoció el delegado en entrevista con MILENIO JALISCO.

“Encontramos firmas falsas, sellos falsos; de repente se tomaban acuerdos de asamblea y ese mismo día salían certificados, cosa que es imposible; es imposible que se inicie un trámite y ese mismo día expedirse el certificado, por sistema no se puede hacer; hemos estado detectando los movimientos por sistema en que se expidieron constancias de derechos, y una de las partes importantes es esa constancia de derechos, es lo que te da acceso a programas como el Procampo, en años pasados sólo se necesitaba una para acceder a Procampo; eso llevaba a que muchas personas que ya no eran ejidatarios estuvieran recibiendo ese apoyo de la Sagarpa; eso se prestaba a mucha corruptela, pues ofrecían parte del beneficio a cambio de la constancia”, detalló.

“Yo llegué el 14 de enero y estamos aquí siete mese después, y ya llevamos tres auditorías; y en cada una se han encontrado diferentes irregularidades, y nos ha servido para empezar con el proceso de cese para algunas personas que estaban dentro de la delegación […] se fue ya un subdelegado y están en proceso de investigaciones seis personas más”, subrayó.

Dijo que ya se han presentado denuncias ante el Ministerio Público Federal por esos delitos; “inclusive mañana [hoy] procederemos a presentar más derivado de la auditoría que estamos llevado en el interior de la delegación; también buscando darme certidumbre a mí como delegado, y no vaya a brincar ningún problema en los tribunales; estamos denunciando nosotros la pérdida de los documentos, de los trámites y expediciones certificadas, en documentos agrarios, donde no tenemos soporte: se perdieron o no, están en las bodegas, nos hemos dado a la tarea de buscar los documentos o soportes que no encontramos y que nos requieren en los juicios”.

— Parece que son pérdidas oportunas para que los juicios se falle de determinado modo…

— Sí, exactamente.

Añadió: “Creo que hablamos ya de diez denuncias, que estamos presentando para que se tomen cartas en el asunto, para dar certeza y que los juicios se resuelvan”.

— ¿Funcionarios públicos aprovecharon ciertas lagunas para apoderarse de terrenos?

— Sí, nos hemos dado a la tarea de investigar (…) hemos detectado en muchos ejidos la falta de asignación de parcelas, lo cual era oro molido para los funcionarios, y se ponían de acuerdo con los comisariados ejidales, y llegaban y se convertían en ejidatarios; esto no quiere decir que sea en general, pero sí hay casos, sin poder ahora dar nombres de los beneficiarios de esas acciones.

viernes, 9 de agosto de 2013

Tres pueblos reclaman les devuelvan Haramaratsie



El presidente Peña Nieto consumaría hoy un “despojo” en San Blas, Nayarit, denuncian líderes de los pueblos huichol y cora

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

La vida surgió en Wirikuta, en el gran oriente, pero los dioses que la propiciaron salieron del mar en Haramaratsie, el lugar de la diosa marina: un islote coronado por una peña Blanca frente a San Blas, al sur de las dilatadas Marismas Nacionales de Nayarit, al que acuden año con año devotos peregrinos wixaritari (huicholes), nayeri (coras) y o’dam (tepehuanos), que comparten la tradición.

Este santuario de los pueblos indios de la Sierra Madre Occidental está en riesgo de pérdida y destrucción.

Eso le dijeron al presidente Enrique Peña Nieto, en dos cartas entregadas en mayo pasado, los representantes de las culturas asentadas en las montañas de Jalisco, Nayarit y Durango. En los documentos le exigían revocar las concesiones otorgadas por el gobierno federal predecesor a dos empresas turísticas, cuyos proyectos serían un lastre para el paisaje y los cultos que se deben realizar en el extremo poniente de su geografía sagrada.

También demandaban una consulta abierta y libre para la administración del predio conocido en español como “Isla del Rey”, del cual, 3.5 hectáreas hoy entregaría en propiedad el presidente de la república a una asociación civil que no reconocen las autoridades de los vecinos de la sierra. El objetivo de la visita presidencial es festejar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, como cada 9 de agosto.

Ayer, las autoridades huicholas, reunidas en el Consejo Regional Wixárika por la Defensa de Wirikuta, recordaron el tema de las misivas:

“Estamos solicitando se haga consulta por consentimiento previo, libre e informado sobre la desincorporación que hizo la Semarnat del régimen de dominio público de la federación terrenos ganados al mar y autorización de la enajenación a título oneroso a favor de las empresas Desarrollo Turísticos del Rey SA de CV [expediente 521/NAY/2010] y Desarrollo Turístico Aramara SA de CV [expediente 522/NAY/210]. Dicho trámite se realizó a espalda de las comunidades indígenas que integramos el Pueblo wixárika”, señalan en el documento de prensa.

“Por todas las irregularidades actualmente las instancias que incurrieron en el trámite y ahora acompañado por Ejecutivo Federal quieren hacer entrega a la Unión Wixárika de los Centros Ceremoniales de Jalisco, Durango y Nayarit AC, asociación que nunca ha defendido de manera eficiente a las comunidades indígenas wixaritari”, y por el contrario, “ha estado bajo el mandato del Estado mexicano en específico de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas [CDI]; además esta instancia es la que creó la asociación civil, así que legítimamente no representa al pueblo wixárika”, precisan.

Hoy a las once de la mañana acudiría el presidente Peña Nieto a San Blas, frente a la Isla del Rey “para hacer entrega de una superficie de 3.5 hectáreas, cuando desde los tiempos inmemoriales nosotros hemos resguardado toda la isla de Haramara”; lo que agravia a las autoridades civiles, tradicionales y agrarias, y los centros ceremoniales. Además, denuncian que la CDI “se ha encargado de acarrearlos para que concurran a tomarse la foto” con el mandatario y hacerlo testigo de lo que llaman “un fraude”.

Los huicholes hicieron un pronunciamiento los días 28 y 29 de junio pasado en Pueblo Nuevo, perteneciente a la comunidad de Tuapurie (Santa Catarina Cuexcomatitlán), en Jalisco, muy cerca del centro del mundo; al menos, de su mundo: Teekata.

Los nayeri también abordaron el tema. La carta del pasado 8 de mayo, a la persona del presidente del país, está redactada en términos muy similares a los de sus primos de sierra, pero abunda en los detalles. Firmado por Julián López Cánare, coordinador del Consejo Indígena Nayheri, destaca que el 16 de mayo de 2012, la entonces Secretaría de la Reforma Agraria declaró propiedad de la nación 3.5 hectáreas del predio. Esto “únicamente prevé un derecho de paso para llevar ofrendas, sin que ello proteja la mayor parte del lugar sagrado Jusiu’mu’na [Tetei Niwetsika en lengua huichola]”.

El 27 de julio del mismo año, la Semarnat otorgó al gobierno de Nayarit el destino de 8.3 ha que se traslapan con las 3.5 ha anteriores.

“Han sido diversas las movilizaciones y una lucha de los pueblos lo que ha llevado a buscar una solución que dé certeza jurídica de que nuestro territorio sagrado de acceso tradicional [sic] no será vendido o concesionado a particulares para hacer desarrollos turísticos en la zona, con su consabido impacto ambiental, y además convertir a nuestras ceremonias sagradas en un atractivo turístico y objeto de diversión para los visitantes…”.

La exigencia cora: que tras cancelar concesiones, “se amplíe el radio de protección a nuestro territorio sagrado a los lugares de Tatei Haramara Chejvimu’na y Jusiu’mu’na— en su conjunto […] es decir, se debe proteger toda la isla del Rey, los islotes sagrados [Waxieve], el estero El Pozo o Boca de Vigía [Huatuxame] y el mar circundante, Haramara…”.

Este movimiento no es tan notorio como el de Wirikuta, pero une a tres viejas culturas, cuyos vasos comunicantes vienen de la geografía común y de una historia que podría ser milenaria.


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La situación de los indígenas

-Jalisco tiene entre 80 mil y 100 mil moradores indígenas, pues aunque tiene poblaciones permanentes en el norte (huicholes) y el sur (nahuas), sus comunidades urbanas en Guadalajara y Puerto Vallarta, así como los migrantes sobre todo con las cosechas estacionales de caña de azúcar, legumbres y frutas, hacen inestable la cifra

-Las regiones indígenas del estado padecen falta de servicios básicos, analfabetismo, insuficientes servicios profesionales médicos, caminos en mal estado, inseguridad y presencia del crimen organizado en diversos niveles de tensión. Además, están con conflictos agrarios permanentes debido a los intereses económicos, ganaderos, turísticos y mineros, a los que se deben enfrentar

-Los índices de pobreza entre los indígenas son mucho más altos que entre el resto de la población en varios países de América Latina: Paraguay, 7,9 veces; Panamá, 5,9 veces; México, 3,3 veces; y Guatemala, 2,8 veces

-Los ingresos de los trabajadores indígenas promedian sólo la mitad de los de trabajadores no indígenas, debido en gran parte a factores como la discriminación y la calidad de la enseñanza

-Siguen registrándose grandes diferencias en la esperanza de vida entre los indígenas y los no indígenas, por ejemplo, en Guatemala (13 años), Panamá (10 años) y México (6 años)

-La mortalidad infantil sigue siendo 70% superior entre las comunidades indígenas, a pesar de las mejoras logradas en América Latina en los últimos 40 años. La desnutrición entre los niños indígenas duplica la que se registra entre los no indígenas. En Honduras, aproximadamente un 95% de los niños indígenas menores de 14 años sufre de desnutrición

-En los Estados Unidos, un indígena tiene 600 veces más probabilidades de contraer tuberculosis y un 62% más de probabilidades de cometer suicidio que la población general

-En Australia, es probable que un niño indígena muera 20 años antes que sus compatriotas no nativos. La diferencia en materia de esperanza de vida en Nepal también es de 20 años, mientras que en Guatemala es de 13 años y en Nueva Zelandia, de 11

-Escala mundial, más del 50% de los adultos indígenas padecen de diabetes del tipo 2, y se prevé que esa cifra aumente

-Los integrantes de los pueblos indígenas, cuya población asciende a unos 370 millones (aproximadamente 5% de la población mundial), constituyen, sin embargo, una tercera parte de los 900 millones de personas extremadamente pobres de las zonas rurales

Fuente: MILENIO JALISCO / Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas